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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

lunes, 28 de marzo de 2011

Jesucristo es Dios


Querido(a) amigo(a),
Como Dios nos ama tanto, nos dio el regalo más maravilloso posible. Nos dio a su Hijo el Señor Jesucristo, para ser nuestro Salvador. La Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

Jesús es el Hijo de Dios 

Dios quiere que sepamos quién es Jesús y lo que ha hecho por nosotros, así que Dios nos dio cuatro relatos de su vida. Estos libros de la Biblia se llaman “evangelios” y sus nombres vienen de los cuatro hombres que Dios eligió para escribirlos: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

el Hijo de Dios 

Al comienzo de su Evangelio, Juan nos habla del Señor Jesucristo, y lo llama el “Verbo”. Juan escribió: “En el principio era el Verbo [el Señor Jesús], y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
El Señor Jesús siempre ha existido. Antes que fueran creados la tierra, el sol, la luna o las estrellas, Él estaba El Club del Buzón presenta… allí con Dios Padre. Él es el Hijo de Dios. Pero hubo un tiempo en que Él se hizo hombre y vivió aquí en la tierra. La Biblia dice: “Y aquel Verbo [el Señor Jesús] fue hecho carne [fue un hombre], y habitó entre nosotros...” (Juan 1:14).

Jesús es "Dios con nostros" 

Cientos de años antes de que naciera Jesús, Dios le dijo al profeta Isaías que un día nacería un niño milagro. Isaías escribió: “He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel” (Isaías 7:14). El nombre “Emanuel” quiere decir “Dios con nosotros”. El niño prometido por Dios sería Dios y viviría con nosotros.
Jesús realmente fue un niño milagro porque no tuvo padre humano. Su madre María era virgen, una mujer pura y soltera que nunca había tenido relaciónes sexuales con ningún hombre. Estaba comprometida con José, pero la Biblia dice: “…antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo” (Mateo 1:18).

Durante su bautismo se abrieron los cielos y el Espíritu Santo bajó sobre Él en forma de paloma. 

Jesús es el Hijo de Dios. Siendo aún niño ya quería hacer la voluntad de su Padre celestial. Le dijo a sus padres terrenales: “Debo estar en los negocios de mi Padre”. La Biblia dice: “Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres” (Lucas 2:52).
Cuando Jesús tenía treinta años comenzó su ministerio público. Fue bautizado por Juan el Bautista. Durante su bautismo se abrieron los cielos y el Espíritu Santo bajó sobre Él en forma de paloma. Dios Padre habló desde el cielo diciendo: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Mateo 3:17).

Jesús vino para mostrarnos cómo es Dios 

A Satanás le gusta poner ideas falsas de Dios en la mente de la gente. Dios quiere que tengamos ideas correctas de Él, por eso mandó a su Hijo para que nosotros sepamos de verdad cómo es Él. La Biblia dice: “A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer” (Juan 1:18).
Jesús nos enseñó y nos mostró que Dios nos ama a pesar de nuestros pecados. Dios conoce todos nuestros pecados, pero nos ama tanto que no quiere que nadie se pierda. La Biblia dice que Dios no quiere “que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).

Jesús demostró que Dios ama a los niños 

Una vez algunas madres trajeron a sus niños a Jesús para que los bendijera. Jesús amaba a los niños y ellos lo amaban a Él. Los tomó en sus brazos y los bendijo.

“Dejad a los niños venir a mí" 

Los discípulos probablemente creyeron que los niños estaban estorbando a Jesús, entonces les dijeron a las madres que se los llevaran. Cuando Jesús vio lo que hacían los discípulos se disgustó mucho. La Biblia dice que estaba “enojado” y les dijo a sus discípulos: “Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de Dios” (Marcos 10:14).
¿Cómo es Dios? ¡Es como Jesús! El Señor Jesús dijo: “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre…” (Juan 14:9). Por eso sabemos que Dios realmente ama a los niños.

Jesús demostró que Él es Hijo de Dios 

Jesús dijo que Él era el Hijo de Dios. Lo demostró por las grandes obras que hizo, veamos solo algunas:

Jesús se levantó y reprendió al viento y a las olas. 

• Jesús calmó el viento y el mar. En Mateo 8 leemos el relato de cuando Jesús estuvo en un pequeño bote con sus discípulos. Jesús se durmió, y mientras dormía se levantó una gran tormenta. La tormenta era tan fuerte que los discípulos creyeron que se iban a hundir. Asustados despertaron a Jesús diciendo: “¡Señor, sálvanos, que perecemos!”
Jesús se levantó y reprendió al viento y a las olas. Inmediatamente el viento dejó de soplar y el mar se aquietó. Los discípulos estaban asombrados y dijeron: “¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?” (Mateo 8:27).
• Jesús tenía poder sobre los espíritus malignos. Los malos espíritus son siervos de Satanás, a veces entran en las personas y les hacen hacer cosas terribles. Cuando Jesús le ordenaba a alguno que saliera de una persona, éste le obedecía al instante. Los malos espíritus saben que Jesús es el Hijo de Dios. Marcos 5 habla sobre esto.
• Jesús sanó toda clase de enfermedad. Él restauró la vista a los ciegos, hizo que los sordos oyeran y que los cojos caminaran (Lucas 4:38-40).

Jesús dijo, “¡Lázaro, ven fuera!” 

• Jesús tenía poder hasta para resucitar personas. Supongamos que un amigo tuyo muere y tú vas al funeral. De pronto el predicador se acerca al ataúd y le dice al muerto, “¡Levántate!”, y la persona se levanta y camina. ¿No sería esto la cosa más asombrosa que hubieras visto?
Esto pasó de verdad cuando Jesús estaba aquí. Él es Dios y resucitó a tres personas. Una de ellas fue su amigo Lázaro, quien llevaba muerto cuatro días cuando Jesús llegó a la tumba. Jesús dijo, “¡Lázaro, ven fuera!” Lázaro vino caminando de la tumba todavía vestido en su mortaja (Ver Juan 11).

Jesús vino a quitar nuestros pecados 

Jesús no vino al mundo solamente para hacer grandes obras; la razón más importante fue que vino para morir por nuestros pecados y así salvarnos. Cuando Juan el Bautista vio por primera vez a Jesús, exclamó: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29).
En la cruz, Jesús recibió el castigo por nuestros pecados. Cuando estaba muriendo, dijo: “¡Consumado es!” Él pagó el castigo por nuestros pecados. Somos salvos al creer en Él. La Biblia dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo…” (Hechos 16:31).

3 Grandes Hechos para recordar

  1. Jesucristo es Dios. Jesús dijo, “Yo y el Padre uno somos” (Juan 10:30).
  2. Dios Hijo ha estado aquí. ¡Piénsalo! ¡Dios ha estado en esta tierra! La Biblia habla de Jesús con estas palabras: “indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne…” (1 Timoteo 3:16).
  3. Jesucristo pagó el castigo por nuestros pecados. Dios perdona todos nuestros pecados cuando aceptamos a Jesús como Salvador. Jesús murió por nuestros pecados y Dios nos perdona por medio de Jesús. La Biblia dice: “Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre” (1 Juan 2:12).

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