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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Tercer Milenio de la mano de María. Natividad de María. 3er artículo.

"Ventana abierta"


Natividad de María


Hola amigos: En el artículo anterior les invitaba a ustedes a que acudieran a la Inmaculada y que le pidieran cosas - nos recuerda el Padre Santiago Martín- pero que sobre todo le pidieran su ayuda para luchar contra el pecado. Ahora quisiera dar un paso más en esta imitación de María, en esta contemplación de María de cara a este Tercer Milenio en el que ya estamos inmersos, y vamos a verla ya como recién nacida.  Quisiera meditar con ustedes sobre la Natividad de María. Es una fiesta el 8 de Septiembre tan popular en tantos pueblos de España, que de hecho muchas Patronas locales aprovechan para celebrar en este día su fiesta. La fiesta de la Natividad de María ha tenido en España especialmente siempre, una gran raigambre, han sido muchos los pintores, por ejemplo Murillo, pero muchos otros también que han hecho composiciones bellísimas dedicadas a este acontecimiento; y también los poetas, por ejemplo esta poesía de Salvador Rueda, que me gusta especialmente:
"Todas las primaveras se juntaron para hacer el rocío de su lloro, y dieron a su voz timbre sonoro las arpas de los cielos que cantaron.
Su tez de oscura rosa aclamaron todos los mares en inmenso coro, y en dos huecos de cálices de oro sus dos senos de luz se modelaron.
Para encender sus ojos brotó el día, hebras dio el sol para tramar su cuna, y su pelo tejió noche sombría.
Se alzó su imagen cual ninguna, y creando el alma la poesía surgió la sombra de su Ser, la luna". 
Y es que cuando uno/a, quiere a alguien, se alegra tanto de que exista...  Por eso la fiesta de la Natividad de María es un regalo para nosotros, aparte de ser el día del cumpleaños de Ella. ¡Es un regalo de Dios que exista la Virgen! ¿Qué sería del cristianismo sin Ella? ¡Qué pérdida la de aquellos que no la conocen, que no la aman. No saben realmente lo que se pierden! Pero dicho esto, tenemos que decir algo más, y es que como a cualquiera, el día de su cumpleaños es un buen día para decirle "Cumpleaños feliz" y para darle un regalo. Por eso, les invito a ustedes a que mediten sobre este acontecimiento y a que le digan a la Virgen: ¿Qué quieres que te regale? Miren, la Virgen María está contenta si le llevan flores, por supuesto, y si encienden una vela ante alguna de sus imágenes; pero la Virgen María, como cualquier madre, está contenta cuando se hace algo por cualquiera de sus hijos. Hagamos cada uno/a, un regalo a la Virgen, un regalo por lo menos cada día, digamos a la Virgen: ¿Qué quieres que te regale? Verán como la Virgen les habla a cada uno de ustedes, y cada día les pide una cosa. Ahora bien, también Ella es enormemente generosa; por cada regalo que pongamos ante Ella, nos hará más de uno de su parte, nunca se deja ganar en generosidad.  Por tanto hagamos este juego con Ella: María, ¿qué quieres que te regale? Por ejemplo, un día nos pedirá: Perdona a esa persona que te ha ofendido, realmente es una persona mala, te hizo daño, pero perdónala; ya está bien de tener tanto tiempo acumulando el rencor, reza por esa persona que te ha hecho daño, para que Dios la perdone también. Ese puede ser un buen regalo a la Virgen, ¿verdad? Otro regalo puede ser una limosna.  A lo mejor un donativo ante un acontecimiento en el extranjero o en nuestro país que ha causado sufrimiento a tanta gente: un terremoto, una riada...  Una limosna ante alguien conocido, alguien que a lo mejor es de tu propia familia y lo pasa mal.
 O un poquito de tiempo. 
Hacemos el regalo a la Virgen María de ir a estar un rato con una persona que es anciana y que quizá su propia familia no le atiende bien por múltiples circunstancias.
 En Triana está la Señá Santa Ana, la Virgen y el Niño.
En Jerusalén se encuentra la Basílica de Santa Ana, que es el sitio según la tradición, nació la Virgen María. Pero en nuestra Parroquia ante la Virgen de los Dolores, o ante el Inmaculado Corazón de María, o ante Nuestra Señora de Esperanza y Caridad en nuestro barrio de Torreblanca, que nos coge más cerca, o en cualquier sitio, en el interior de nuestra propia habitación, en nuestra casa, podemos decirle: ¿Qué quieres que te regale, Madre? Y veremos cómo cada día Ella nos pedirá una cosa.  Y cada día Ella, sumamente generosa, nos dará también a nosotros algo. ¡Que Nuestra Señora la Virgen María nos bendiga a todos!
Hasta el próximo artículo D.M. amigos, que será ya el 4º.

Vuestra hermana en el Señor: Angelita.

jueves, 6 de noviembre de 2014

El Buen Pastor. Mártires del siglo XX en España. 6-Noviembre-2014.

"Ventana abierta"


Jueves 6: Noviembre-2014.
Mártires del siglo XX en España
Rafael Sanz Sanz 


Creyendo que eran más dulces
las hierbas de aquel jardín,
también quise hacerlas mías, 
y de tu aprisco me fui.
Entré en lo espeso del bosque,
del cual no acierto a salir:
¡Y hoy soy la oveja extraviada
que falta de tu redil!
Cuando oigo el dulce silbido
con que me llamas a mí,
lloro mi arrepentimiento
e intento andar hacia Ti.
Pero el bosque es tan oscuro,
y es tan difícil huir
entre riscos y entre  zarzas,
de noche y perdido al fin,
prisionero de mi orgullo
por no confiar en Ti, 
que aquí quedaré enredado
 si Tú no vienes a mí,
para subirme a tus hombros
y hacerme otra vez feliz,
¡pues soy la oveja extraviada
que falta de tu redil!


domingo, 2 de noviembre de 2014

La oración de los difuntos

"Ventana abierta"

La oración de los difuntos
 Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara


El día 1 de noviembre la Iglesia nos invita a contemplar el testimonio de los santos, a renovar nuestra vocación a la santidad y a pedir a Dios el perdón de nuestros pecados. A partir del siglo XIV, la Iglesia de Roma invita a los cristianos a hacer memoria de todos los difuntos al día siguiente de la festividad de Todos los Santos. En la liturgia de este día, los católicos, además de meditar en la realidad de la muerte como privación de todo lo terreno y como límite de la existencia en el mundo, elevamos nuestras súplicas al Señor por el eterno descanso de aquellos seres queridos que nos han precedido con el testimonio de su fe en Jesucristo. 


Aunque la sociedad del bienestar pone todos los medios a su alcance para borrar de la conciencia de las personas la realidad de la muerte, invitando a no pensar en ella y a centrar la atención en el disfrute inmediato y en la posesión de bienes materiales, sin embargo la muerte de los seres queridos siempre nos devuelve a la cruda realidad y nos invita a preguntarnos por el sentido de la existencia en este mundo y por el más allá de la muerte.

Ante la falta de respuestas convincentes para estos interrogantes, los no creyentes se desesperan o toman la decisión de no hacerse preguntas, pues tienen que asumir que todas sus realizaciones y proyectos terminan debajo de una lápida en el cementerio. Al no creer y confiar en alguien que pueda ofrecer vida más allá de la muerte, la existencia humana se convierte en el mayor fracaso y sinsentido. Cuando el hombre piensa que, alejándose de Dios, se encuentra a sí mismo, es más libre y llega a su plena realización, descubre que su existencia termina en el mayor fracaso.

Los cristianos, por el contrario, apoyamos nuestra vida y nuestra esperanza en Jesucristo muerto y resucitado por la salvación de los hombres. En virtud de la encarnación, muerte y resurrección de Jesucristo, Dios se hace cercano a cada ser humano, comparte su misma existencia y le regala la posibilidad de participar de su salvación. Por medio de Cristo, el mismo Dios habita en nuestros corazones y nos ofrece la luz que tiene el poder de iluminar el presente y el final de la existencia.

Injertados en Cristo en virtud del sacramento del bautismo, todos los bautizados estamos convocados a vivir en Él, descubriendo su voluntad, dejándonos guiar por su Palabra y alimentándonos de su misma vida en los sacramentos. De este modo, además de permanecer en Cristo a lo largo de nuestra peregrinación por este mundo, podemos esperar confiadamente la muerte y el encuentro definitivo con Él por toda la eternidad.

Esto no quiere decir que los cristianos no experimentemos dolor y sufrimiento ante la pérdida de nuestros seres queridos o que tengamos claridad total ante la realidad de la muerte. La fe en Jesucristo resucitado y la experiencia de su amor hacia cada ser humano durante la vida terrena nos permiten esperar con paz y esperanza el momento de la muerte, porque también en ese instante el Señor está presente para cumplir sus promesas y librarnos del poder de la muerte: “Quien cree en mí, aunque haya muerto, vivirá y todo el que vive y cree en mí, no morirá para siempre”. Que el Señor renueve nuestra fe en su resurrección y nos ayude a vivir como resucitados ya en esta vida.

Con mi sincero afecto, feliz día del Señor.

Atilano Rodríguez, obispo de Sigüenza-Guadalajara


En el mes de los difuntos.

"Ventana abierta"

En el mes de los difuntos.
Carta Pastoral de Monseñor Juan José Asenjo Pelegrina Arzobispo de Sevilla.


sábado, 1 de noviembre de 2014

Solemnidad de todos los Santos. 1-Noviembre-2014.

"Ventana abierta"
 

Solemnidad de Todos los Santos

Buenos días amig@s:
Hoy, como sabemos, es la Solemnidad de Todos los Santos. 
 Este mes comienza con esta solemnidad. La Iglesia celebra en un solo día a todos los Santos.

La primera lectura de este día está tomada del libro del Apocalipsis (Ap. 7,2-4.9-14). En el texto se afirma que los salvados ("marcados") era "una muchedumbre inmensa que nadie podía contar". Es una noticia que nos llena de alegría.

La segunda lectura se halla en la primera Carta de Juan 
(1 Jn. 3,1-3).
En ella se nos dice cómo la realidad de la santidad, el ser hijos de Dios se debe manifestar en una profunda relación de hermandad entre todos, pues somos hijos del mismo Padre. Todos estamos, por tanto, llamados a la santidad: vivir a fondo nuestra condición de hijos de Dios en comunión fraterna con las personas que nos rodean. "Este ideal de perfección no debe ser malentendido, como si implicase una  una especie de vida extraordinaria, practicable sólo por algunos "genios" de la santidad. Los caminos de la santidad son múltiples y adecuados a la vocación de cada uno". 
(San Juan Pablo II, "El Nuevo Milenio n. 31).

En el Evangelio de hoy se nos propone la lectura de las Bienaventuranzas (Mt.5, 1-12).
En esta lectura se nos muestra un brillante desfile de bienaventurados que llegaron a la salvación, asumiendo los valores fundamentales del Reino. La solemnidad de Todos los Santos es en concreto la celebración anual en que más se evidencia un artículo de nuestra fe cristiana profesada en el "Credo": la Comunión de los Santos. Todo el dinamismo de la vida sobrenatural se mueve en este contexto de comunión de todos los fieles en la caridad. Todos constituimos el cuerpo de Cristo. Los santos en el cielo nos ayudan con su intercesión, son un ejemplo para los fieles y son como el altar del cielo en el que se depositan las oblaciones y oraciones de los hombres.


Señor Jesús, Tú dijiste:
"Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos".
Ayúdanos a poner en Ti nuestro amor.

Señor Jesús, Tú dijiste:
"Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra".
Concédenos ofrecer el sufrimiento asociándonos a tu pasión.

Señor Jesús, Tú dijiste:
"Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados".
Enséñanos a arrepentirnos de nuestros pecados.

Señor Jesús, Tú dijiste:
"Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados".
haz que crezca siempre el hambre y la sed de Ti en la Sagrada Comunión.

  Señor Jesús, Tú dijiste:
 "Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia".
Conviértenos a la misericordia para con todos.

  Señor Jesús, Tú dijiste:
"Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios".
Danos tu gracia para que nunca nos dejemos arrastrar por las pasiones y por la seducción del maligno.

Señor Jesús, Tú dijiste:
 "Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán hijos de Dios".
Líbranos de toda violencia y enemistad en cada familia y en toda la sociedad.

Señor Jesús, Tú dijiste:
 "Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos".
Haz que vivamos siempre en la justicia para alcanzar Contigo y con todos los santos el reino de los cielos.


Este es un día en el que toda la Iglesia, que somos todos los fieles cristianos, celebramos la vida de cuantos fueron un referente para nosotros, nos inspiraron, nos ayudaron a ser mejores; los que tras su paso por la vida dejaron un mundo algo mejor de como lo encontraron; fueron alegres, optimistas y esperanzados en un mundo donde reinaba la tristeza y el pesimismo; honestos en un mundo de sobornos y tráfico de influencias, de dinero negro y de comisiones ilícitas.
 Fueron trabajadores incansables que pusieron ilusión y creatividad en su trabajo en un mundo donde muchas veces reina la irresponsabilidad.
Fueron serviciales para cuantos les necesitaban; fieles esposos, fieles padres, fieles hijos, fieles amigos, fieles socios de empresa; personas acogedoras y comprensivas en un mundo de fanatismo e intolerancia. Su fe y su confianza en Dios les ayudaron a superar todas las pruebas.
Hoy le damos gracias a Dios por todos ellos, nos alegramos por haberlos conocido y deseamos ardientemente podernos contar un día entre ellos, y que un día futuro la Iglesia nos recuerde también a nosotros en esta fecha y celebre la misericordia de Dios para con nosotros. 
Hoy es nuestra futura fiesta, el día en el que la Iglesia nos recordará después de nuestra muerte.

 

Dónde te buscaré
San Anselmo


Señor, si no estás aquí,
¿dónde te buscaré estando ausente?
Si estás por doquier,
¿cómo no descubro tu presencia?
Cierto es que habitas
en una claridad inaccesible.
Pero ¿dónde se halla
esa inaccesible claridad?
¿Quién me conducirá hasta allí
para verte en ella?
Y luego, ¿con qué señales,
bajo qué rasgos te buscaré?
Nunca jamás te vi, Señor, Dios mío;
no conozco tu rostro...
Enséñame a buscarte
y muéstrate a quien te busca, 
porque no puedo ir en tu busca,
a menos que Tú me enseñes,
y no puedo encontrarte
si Tú no te manifiestas.
Deseando te buscaré, te desearé buscando,
amando te hallaré,
y encontrándote te amaré.


domingo, 28 de septiembre de 2014

Nuestros Ángeles Custodios

"Ventana abierta"


Nuestros Ángeles Custodios

Carta del Arzobispo de Sevilla + Juan José Asenjo Pelegrina.

Queridos hermanos y hermanas:

Dedico esta carta semanal a los Ángeles Custodios, cuya memoria celebraremos el próximo jueves.

En la Eucaristía de ese día recitaremos este fragmento del Salmo 90: A sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en sus caminos, que sintetiza con mucha precisión el sentido de esta fiesta.

Pocas experiencias nos son tan cercanas como la constatación diaria de nuestra fragilidad y de nuestras limitaciones, a las que se añade la experiencia del dolor, la enfermedad y el sufrimiento. Al mismo tiempo, los cristianos profesamos gozosamente nuestra fe en Dios, padre providente y bueno que nos regaló el don de la vida y que después no se ha olvidado de nosotros, pues cuida y dirige nuestra vida con su providencia amorosa. Dios nuestro Señor ejerce esta tutela por medio de las personas que nos quieren: nuestros padres, hermanos, amigos y quienes tienen alguna responsabilidad sobre nosotros. Pero, sobre todo, ejerce su solicitud providente sobre nuestras vidas a través de los santos ángeles.

¿Quiénes son los ángeles, y concretamente los Ángeles Custodios?

En el Credo confesamos nuestra fe en un sólo Dios, padre todopoderoso, creador de todo lo visible e invisible. La fe en Dios y en lo que Dios nos ha revelado incluye la aceptación de la existencia de los ángeles, espíritus puros, incorpóreos e inmortales, invisibles a nuestros ojos, pero seres personales, dotados de inteligencia y voluntad y, por lo tanto, capaces de tener una relación con nosotros. Los ángeles son como el lujo de la creación, la obra más perfecta de Dios creador, expresión de su gloria y partícipes de su felicidad. Ellos están a su servicio, para alabarle y para manifestar su providencia a favor de los hombres.

La existencia de los ángeles es una verdad de fe, fundada en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia. Desde la creación están presentes en los momentos estelares de la Historia Santa. Ellos conducen al Pueblo de Dios en su peregrinación por el desierto. Toda la vida de Jesús, desde la Encarnación a la Ascensión, “está rodeada de la adoración  y del servicio de los ángeles” (CIC, 333). El ángel Gabriel anuncia a María su maternidad; el cántico de los ángeles anuncia a los pastores el nacimiento de Jesús; ellos protegen su infancia, le sirven en el desierto, lo reconfortan en su agonía y anuncian su resurrección. Por otra parte, la predicación de Jesús contiene continuas alusiones a los ángeles.

Os invito, queridos hermanos y hermanas, a alabar a Dios que manifiesta su omnipotencia en la creación de los ángeles, nuestros hermanos.
Démosle gracias porque por medio de ellos vela amorosamente sobre nosotros.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que “toda la vida de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles” (334). “Desde la infancia a la muerte, la vida humana se beneficia de su custodia y de su intercesión”. Por ello, pudo escribir san Basilio el Grande que “nadie podrá negar que cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida” (336). Es nuestro ángel custodio, que nos acompaña, ayuda, protege, defiende, orienta en el camino de la vida, sugiriéndonos el bien que debemos hacer y precaviéndonos del mal que debemos evitar. El Salmo 90 describe este servicio de los ángeles con un lenguaje de gran belleza literaria y plagado de metáforas por medio de los ángeles, el Dios amigo de los hombres nos libra de la red del cazador y de la peste funesta; nos refugia bajo sus alas y su brazo es nuestro escudo y armadura. Por ello, no tememos el espanto nocturno, ni la flecha que vuela de día, ni la peste que se desliza en las tinieblas, ni la epidemia que devasta al mediodía.

Este lenguaje metafórico no nos debe inducir a pensar que la existencia de los ángeles custodios sea una mera metáfora o una bella imaginación infantil, o como el dulce sueño con que cerrábamos los ojos después de invocarlos en nuestra infancia. La cercanía bienhechora de los ángeles, su tutela y custodia a favor nuestro es una gozosa realidad.

Os invito, queridos hermanos y hermanas, a alabar a Dios que manifiesta su omnipotencia en la creación de los ángeles, nuestros hermanos. Démosle gracias porque por medio de ellos vela amorosamente sobre nosotros. Os invito a robustecer nuestra devoción a nuestro ángel custodio y a intensificar la familiaridad, la amistad y el trato con él, pues de ello sólo se derivarán muchos bienes espirituales. En efecto, nuestro ángel amigo nos ayuda cada día a ser fieles al Señor y a vivir con gozo nuestra vocación cristiana.

Os invito, por fin, a imitar a los ángeles custodios. Frente a la tentación cainita e insolidaria de desentendernos de los dolores, los sufrimientos y las carencias de nuestros hermanos, quienes cada día experimentamos la bondad, la misericordia y la providencia de Dios que nos llega a través de los ángeles, estamos más obligados que nadie a ser custodios de nuestros hermanos, especialmente de los más humildes y sencillos, a ayudarles, defenderles y servirles.

Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+Juan José 
Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla



martes, 2 de septiembre de 2014

"Iglesia Digital"

"Ventana abierta"


Hola amig@s, hoy os quiero recomendar un libro que he oído que acaba de publicar hace unas semanas Juan Carlos Pinto, sacerdote Paulino y que se titula: "Iglesia Digital".
El autor defiende que la Iglesia en Internet debe seguir un perfil misionero de testimonio. 
Y reflexiona que, "si los cristianos nos quedamos atrás en cuanto a tecnología, no vamos a poder evangelizar a las nuevas generaciones.
Este sacerdote, Juan Carlos Pinto, trabaja en el Departamento Multimedia de la Editorial San Pablo, lleva 4 años en España y en su nuevo libro "Iglesia Digital" expresa que una simple imagen en Internet puede motivar y conmover a las personas, incluso comprometerlas a profundizar en su fe.
Sin embargo, el autor considera un error pensar que la Pastoral en Internet es un juego, y que el que tenga más "me gusta", es más importante.
Sostiene que la Iglesia en las redes sociales  debe presentar un perfil misionero, de testimonio, de una persona que es coherente con su vida.
Pinto recomienda en su libro, iniciativas como: "Rezando voy", "Aletheia", y "curas on line", que es un proyecto de jóvenes sacerdotes de distintas congregaciones que se han unido para llevar el Evangelio a través de Facebook y donde él mismo colabora.
Sostiene con el Papa Francisco que necesitamos el encuentro del otro, además de Internet, los hombres y las mujeres necesitamos ternura y también poder llevar a las personas a un encuentro real con Jesucristo.  

domingo, 24 de agosto de 2014

Mensaje de Jesús

"Ventana abierta"


Oración 
Mensaje de Jesús
Mikaela Wishitrulala.


Por qué te confundes y te agitas ante los problemas de la
vida?
Déjame al cuidado de tus cosas y todo te irá mejor.
Cuando te abandones en mí todo se resolverá con
tranquilidad según mis designios.
No te desesperes, no me dirijas una oración agitada como si quisieras exigirme el cumplimiento de tus deseos.
Cierra los ojos del alma y dime con calma:
 "JESÚS, YO CONFÍO EN TI".
Evita las preocupaciones angustiosas y los pensamientos sobre lo que puede suceder después.
No estropees mis planes queriéndome imponer tus ideas.
Déjame ser Dios y actuar con libertad.
Abandónate confiadamente en Mí. Reposa en Mí y deja en mis manos tu futuro.
Dime frecuentemente: 
"JESÚS, YO CONFÍO EN TI". 
Lo que más daño te hace es tu razonamiento, tus propias ideas y querer resolver las cosas a tu manera.
Cuando me dices:  
"JESÚS, YO CONFÍO EN TI", no seas como el paciente que le pide al médico que lo cure, pero le sugiere el modo de hacerlo.
Déjate llevar en mis brazos divinos, no tengas miedo, Yo te amo.


Si crees que las cosas empeoran o se complican a pesar de tu oración, sigue confiando, cierra los ojos del alma y confía, continúa diciéndome a toda hora:  
"JESÚS, YO CONFÍO EN TI". 
Necesito las manos libres para poder obrar.
No te ates con tus preocupaciones inútiles, Satanás quiere eso, agitarte, angustiarte, quitarte la paz.
Confía sólo en Mí, abandónate a Mí.
Yo hago los milagros en la proporción del abandono y confianza que tienes en Mí.
Así que no te preocupes, echa en Mí todas tus angustias y duerme tranquilo.
Dime siempre: 
"JESÚS, YO CONFÍO EN TI". 
Y verás grandes milagros.
Te lo prometo por mi amor.