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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

domingo, 18 de junio de 2017

Oración de Comunión Espiritual. Corpus Christi. 18 - Junio - 2017.

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Oración de Comunión Espiritual


Corpus Christi


Es el momento de la Comunión para todos los amigos que siguen este blog, y para todos aquellos que entren esporádicamente en él son recibidos cordialmente, y si así lo desean, podemos hacer unidos nuestra Comunión Espiritual.

"El que come de este Pan vivirá para siempre".


Hoy rezamos con este texto eucarístico de Santo Tomás de Aquino, Adorote Devote:


"Con fe te adoramos, Dios oculto aquí,
bajo el pan y el vino te vemos a Ti, 
entregamos todo nuestro corazón, 
para contemplarte que se inflama de amor.

Vista, gusto y tacto se engañan en Ti, 
la fe está segura tan sólo al oír,
 creo cuanto ha dicho el Hijo de Dios, 
la Verdad, el Verbo, no hay verdad mayor.

La Cruz ocultaba tu Divinidad, 
pero aquí se esconde ya la humanidad.

Yo creo y confieso unidas las dos
y hago la plegaria que hizo el Buen Ladrón:
Tus llagas no veo, cuanto más las vio,
pero a Ti, Dios mío, te confieso yo.

Dame que en Ti crea siempre más y más, ´
que en Ti sólo espere, te ame sin cesar.
Jesús, a quien miro velado ahora aquí,
¡Cuándo será el día que anhelo sin fin.
Verte cara a cara sin ningún disfraz,
contemplar tu gloria qué feliz me hará!

Amén".



jueves, 15 de junio de 2017

CORPUS CHRISTI 2017. Homilía del Sr. Arzobispo de Toledo en la Santa Misa en Rito Hispano-Mozárabe S. I. Catedral Primada, 15 de junio.

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CORPUS CHRISTI 2017 


Homilía del Sr. Arzobispo de Toledo en la Santa Misa en Rito Hispano-Mozárabe S. I. Catedral Primada, 15 de junio.


 Leo con frecuencia opiniones sobre la solemnidad del Corpus Christi. Se opina de muchas cosas sobre la aparición de esta fiesta; más sobre la Procesión, en ocasiones sin aludir a la celebración de la Eucaristía, ni cuál es su peculiaridad. Existe, pues, el peligro de fijar la atención en aspectos respetables, pero no los más importantes: que si la procesión tiene las características de un desfile cívico-religioso, que si la “Tarasca” y otros simbolismos, que si pecados y demonios, que si ornamentación de las calles, que si altares o no. Sin duda: la procesión litúrgica del Corpus, tras la celebración de esta Misa no es espectáculo; es la presencia de Jesucristo, que se prolonga por las calles y plazas, que recibe con alegría el Pueblo cristiano. No es algo inmaterial, que cambie. Es real. ¿Y qué sucede con quienes contemplan a Cristo en la Custodia de Arfe y no tienen fe o la tienen con muchas dudas y poca comprensión de este misterio? Bienvenidos sean y les pedimos respeto y un corazón abierto a la belleza, que siempre es nueva.
La Eucaristía es siempre una conmemoración de un sacrificio, el de Cristo, Víctima y Altar, y, por ello, es también fiesta y banquete, al que Jesús nos sienta, si aceptamos su invitación. La celebración de la Eucaristía no ha cambiado desde que, tras la Ascensión del Señor a la derecha del Padre, la Iglesia la celebra, sobre todo el domingo, día del Señor. Pueden cambiar los modos de celebrarla, los ritos, las lenguas de la celebración, los cánticos y la música. Tenemos una tradición, que procede del Señor y se nos ha trasmitido.
 En la noche que Jesús iba a ser entregado, tomó pan y pronunciando la Acción de Gracias, dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía. Lo mismo hizo con el cáliz y recalcó: Haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía”.
Aquí hay un realismo. No estamos ante un lenguaje de sociología cultural: “Cada vez que coméis de este pan proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva”. Algo le ha pasado a ese pan y ese cáliz con el vino, que se puede recibir dignamente, pero también indignamente, de modo que, sin saber qué se come o bebe, se come y se bebe la condenación. En el Evangelio proclamado, Jesús habla de vida, de comida y bebida que da vida, no a la manera del maná, que comieron los padres, sino que da vida para siempre. ¿Estas obleas y este vino, aunque sean de tan buena calidad, dan la vida? No, es que ese pan y ese vino es la Presencia de Cristo, el mismo Cristo, que se llama verdadera comida y verdadera bebida. ¡Qué Presencia, pues, tan atrayente y grandiosa, la de Cristo! “En la antigua alianza había los panes de la proposición; pero, como eran algo exclusivo del AT, ya no existen. Pero en el Nuevo Testamento hay un pan celestial y una bebida de salvación, que santifican el alma y el cuerpo (…). Por lo cual, el pan y el vino eucarístico no han de ser considerados como nuevos y comunes alimentos materiales (o simbólicos), ya que son el Cuerpo y la Sangre de Cristo, como afirma el Señor; pues, aunque los sentidos nos sugieren lo primero, hemos de aceptar con firme convencimiento lo que nos enseña la fe” (san Cirilo de Jerusalén, Catequesis 22, Mistagógica, 1.3-6).
Pero este alimento y esta bebida son “peligrosos”, precisamente por la Presencia de Cristo en ellos. Cuando tomamos este pan y este vino no sucede como cuando nuestro organismo toma alimento: nuestro cuerpo lo asimila y forma parte de nosotros. Con este pan y este vino, tomado en alimento, nosotros, cada uno, es asimilado a Cristo Resucitado. Y esta operación puede ser buena o mala para nosotros. “Muero por todos – viene a decir el Señor– para que todos tengan vida en mí, y con mi carne he redimido la carne de todos”. Esta asimilación nuestra a Cristo tiene, pues, buenísimas consecuencias. Y hay indicadores para ver cómo se da esa asimilación a Cristo. El primer indicio es nuestro modo de mirar y considerar a los demás. En la Eucaristía Cristo vive siempre de nuevo el don de sí realizado en la Cruz, de entrega de sí por amor. A Él le gustaba estar con los discípulos. Lo cual significaba para él compartir sus deseos, sus problemas, lo que agitaba su alma y su vida. En esta Eucaristía, por ejemplo, nosotros nos encontramos con hombres y mujeres de muchas procedencias: jóvenes, ancianos, niños; pobres y acomodados; toledanos y de muchos lugares; con gente de su familia o solos. La Eucaristía, pues, que celebro, me lleva espontáneamente a sentirles a todos como hermanos. ¿Y me impulsa a ir hacia los pobres, los enfermos, los que necesitan algo vital? ¿Me hace crecer en capacidad de alegrarme con quien se alegra y de llorar con quien llora? ¿Me ayuda a reconocer en ellos el rostro de Jesús? ¿Amamos, como quiere Cristo, a aquellos más necesitados por una enfermedad, por un problema, como la falta de trabajo o de orientación? ¿Condeno el aborto, pero nada hago para acercarme a quien sufre este drama? Otro indicio es la gracia de sentirse perdonado y dispuesto a perdonar. Así es Cristo. Mucha gente nos critica por ir a Misa: ¿Somos capaces de decirles: “Voy a Misa porque soy pecador y quiero recibir el perdón, participar en la redención de Jesús, de su perdón”? Los que celebramos la Misa dominical o a diario tenemos otra exigencia de Jesús: que haya continuación entre ir y participar de la celebración eucarística y la vida de nuestras comunidades cristianas. Cristo quiere estar en nuestra existencia e impregnarla con su gracia, de tal modo que en cada comunidad cristiana exista una coherencia entre Liturgia y vida. Siempre han de renovar en nosotros la confianza y la esperanza, cuando escuchamos estas palabras de Cristo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día” (Jn 6, 54).
Pan vivo para la vida del mundo es la Eucaristía; Presencia de Cristo que recorrerá nuestras calles y plazas en el fervor de sus discípulos. Vivamos esta celebración, para vivir después nuestro acompañar a Cristo vivo y sacramentado, puesto en esa hermosísima Custodia de Enrique de Arfe. JUEVES DEL CORPUS Alocución en la plaza de Zocodover, 15 de junio “Anda, come tu pan con alegría y bebe contento tu vino, porque Dios ya está contento con tus obras” (Eclesiastés, 9, 7). Esta recomendación de Qohelet, el sabio israelita, ¿qué estará indicándonos en este día? Tal vez que, llevando un género de vida sencillo y adhiriéndonos a las enseñanzas de una fe recta para con Dios, comamos nuestro pan con alegría y bebamos nuestro vino con alegre corazón, evitando toda maldad en nuestras palabras y toda suntuosidad en nuestra conducta. Nos invitarían además a procurar hacer objeto de nuestros pensamientos todo aquello que es recto y, en cuanto nos sea posible, socorrer a los necesitados con misericordia y liberalidad; es decir, entregándonos a aquellos afanes y obras en que Dios se complace. Hay mucha gente que desea vivir en paz, sin hacer mal a nadie, pero sin que les alteren su vida.
¿Podemos limitarnos los discípulos de Jesús a estas metas en la vida, cuando nuestro mundo está en constantes desequilibrios y tantos hombres y mujeres dejados a su suerte? Pienso que no. Nosotros, los cristianos católicos, tenemos a nuestra disposición aquel pan celestial, que baja del cielo y sabemos que da la vida al mundo; se nos enseña asimismo a beber con alegre corazón el vino que manó del costado del que es la vida verdadera. Es el Cuerpo y la Sangre de Cristo, o, mejor, Cristo mismo, que nos invita a su Eucaristía. ¿Sentimos los que comemos este pan y bebemos de este vino que nos llenan verdaderamente de alegría y de gozo, hasta exclamar “Has puesto alegría en nuestro corazón”? ¿Lo sentimos así? ¿Y qué hacemos que no corremos a que otros participen de esta alegría y sentido de la vida, a que otros se encuentren con Cristo y les plenifique? ¿Acaso es a nosotros a quienes únicamente se nos ha dicho: “Venid a comer mi pan y a beber el vino que he mezclado”? “El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualmente que brota del corazón cómodo y avaro… cuando… ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien… Esa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros, ésa no es la vida en el Espíritu que brota del corazón de Cristo resucitado… “nadie queda excluido de la alegría que ha traído el Señor” (Papa Francisco, EG 2.3).
Buscamos en esta procesión honrar el cuerpo y la sangre de Nuestro Señor Jesucristo. Algo muy de alabar. Pero, ¿sabemos cuál es el verdadero Corpus Christi? Porque honrar este Cuerpo es también evocar la responsabilidad que tiene la Iglesia – nosotros, católicos- de atender a las necesidades de todas las personas, sean o no miembros explícitos de la Iglesia Todos los hombres y mujeres son nuestro prójimo, sea amigo o enemigo. Es demasiado fácil llegar a ver la Eucaristía como representación de un acontecimiento pasado con vistas a asegurarse las gracias obtenidas en el acontecimiento del pasado.
Pero ya decía santo Tomás que el misterio de la Eucaristía es “prenda de la vida futura”. La vida futura, siempre gracia de Cristo, se alcanza aquí también por lo que cada uno de los discípulos de Cristo se parezca a Él en el día a día de nuestra vida. La Eucaristía no es un mero volver a ofrecer el sacrificio de Cristo por obra del sacerdote ante la mirada atenta de los fieles. La Eucaristía terrestre es la acción eterna en el tiempo –también en el nuestro– de Jesucristo mismo. Por esto, la carta a los Hebreos (12, 22-24) sitúa esta liturgia celeste de Cristo en el “hoy” de la Iglesia; en este caso, el mundo en el que se encontraba exactamente la asamblea litúrgica de aquellos cristianos, esto es, la humilde y sufriente comunidad de judíos cristianos de entonces entre los años 60 y 70 d. C. Pero igualmente de nuestras comunidades cristianas de hoy, en su situación concreta. En la Eucaristía, uno es conciudadano de los otros miembros dolientes del Cuerpo de Cristo, y aun de todos los que formamos la humanidad, esa realidad que es el ser humano, hombre y mujer. Mirad, hermanos, a Cristo Eucaristía en esta hermosa custodia; sin duda veréis, si miramos bien, tantos infinitos rostros de los que hoy son sus hermanos, en muchos de los cuales Cristo está no precisamente en gloria, sino en muchas tribulaciones.


domingo, 11 de junio de 2017

Carta pastoral del Arzobispo de Sevilla. Solemnidad de la Stma. Trinidad. Jornada de las monjas contemplativas

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 Carta Pastoral del Arzobispo de Sevilla


Solemnidad de la Santísima Trinidad


Jornada de los monjes y monjas contemplativas


"Contemplar el mundo con los ojos de Dios", ese es el lema de la "Jornada Pro Orántibus", que se celebra  coincidiendo con la Solemnidad de la Stma. Trinidad.

En la Carta de hoy, el Arzobispo se acuerda, cómo no, de la "Jornada Pro Orántibus".

D. Juan José comienza la Carta, recordando que nos encontramos en la Solemnidad de la Santísima Trinidad, fecha escogida para volver la mirada a los monjes y monjas de la vida contemplativa. 

Queridos hermanos y hermanas:

 Celebramos en este domingo la solemnidad de la Santísima Trinidad. En ella confesamos nuestra fe en la Trinidad santa, adoramos su unidad todopoderosa y damos gloria a Dios uno y trino porque nos permite entrar en la intimidad y riqueza de la vida trinitaria. En este domingo, contemplamos este misterio inefable y la Iglesia entera se hace confesión de la gloria de Dios, adoración y acción de gracias a la Santísima Trinidad, que nos abre sus puertas, nos introduce en su intimidad y hace que participemos de la vida divina.
Para que no olvidemos que la gloria de Dios Trinidad es nuestra vocación más profunda, viviendo como hijos del Padre, hermanos del Hijo y ungidos por el Espíritu, en la solemnidad de la Santísima Trinidad la Iglesia celebra todos los años la jornada ‘Pro orantibus’, día especialmente dedicado a los monjes y monjas contemplativos. En esta jornada, la Iglesia y cada uno de nosotros les devolvemos con nuestra oración y nuestro afecto lo mucho que debemos a estos hermanos y hermanas, que hacen de su vida una donación de amor, una ofrenda a la Santísima Trinidad y una plegaria constante por la Iglesia y por todos nosotros.

La vida contemplativa pertenece a la entraña más profunda del cristianismo y tiene en su carta magna, su carta programática, su más radical justificación en el Evangelio, en el que leemos: “Si quieres ser perfecto, ve, vende cuanto tienes, dalo a los pobres y sígueme” (Mt 19,21) El padre de la vida contemplativa en Occidente fue San Benito en la primera mitad del siglo VI, que en Subiaco, no lejos de Roma, construye un monasterio, dando vida a una comunidad fraterna fundada en la primacía del amor de Cristo, en la que la oración y el trabajo se alternan armoniosamente en alabanza de Dios.

Los historiadores civiles han destacado la contribución destacada de San Benito y los benedictinos a la conformación de la cultura europea, al avance de la agricultura, de las ciencias y de las artes a través de sus monasterios. Lo decisivo, sin embargo, en la vida de san Benito es la búsqueda de Dios: “Quaerere Deum”. Desde esta perspectiva, se entiende muy bien la expresión que sintetiza el programa de vida de sus monjes: «¡Nihil amor Christi praeponere!», «No anteponer nada al amor de Cristo» (Regla, IV, 21), que es más importante que la propia familia, los proyectos de futuro, la carrera, el dinero, la fama o la gloria.

A partir de la regla benedictina, en la Edad Media, surgen numerosas familias religiosas contemplativas, dedicadas a la oración y a la contemplación. Nuestra Archidiócesis tiene el privilegio de contar con treinta y siete monasterios, todos ellos femeninos. Son un tesoro que nunca deberían desaparecer y que todos deberíamos estimar y no sólo por los valores artísticos que atesoran. A veces aparecen visiones prevalentemente económicas a la hora de adivinar el futuro de nuestros monasterios. Se habla con frecuencia de “poner en valor” sus edificios, apuntando casi siempre a los réditos económicos para el turismo, que nunca pueden constituir un objetivo inmediato o preferente, sino más bien una secuela.

Si suprimiéramos de los monasterios el dinamismo de la vida contemplativa, los convertiríamos en un mero museo, en unos monumentos cuya belleza ha perdido el brillo y la identidad que les es propia: dar gloria a Dios, a través de la oración constante de la comunidad, de la Eucaristía diaria dignísimamente celebrada, el canto solemne y bello de la Liturgia de las Horas y de la mera existencia de las monjas, que nos recuerda que sólo Dios es Dios, que sólo Dios basta; y que nos muestran los valores perennes, como el silencio, el amor a la soledad, la fraternidad, la mortificación, la gratuidad, la donación, la hospitalidad, el servicio a los pobres y la alegría, que son los valores auténticos que dan consistencia a nuestra vida.
Pero hay otro aspecto que no quisiera soslayar: nuestros monasterios son un torrente de energía sobrenatural para la Iglesia y para el mundo. Santa Teresa de Lisieux, carmelita, doctora de la Iglesia, una de las figuras más grandes de toda su historia, fallecida en 1897 a la edad de 24 años, nos dejó escrito que los contemplativos son el “corazón de la Iglesia”, pues por ella viven, oran, se sacrifican y se inmolan, siendo para el mundo un venero precioso de energía y de fecundidad sobrenatural, realidad ésta invisible e intangible, pero ciertamente la más importante para quienes creemos en la Comunión de los Santos. Los monjes y monjas no son inútiles ni extraños, pues, a la ciudad secular, ya que contribuyen a su modo, de un modo ciertamente misterioso, a la construcción de un mundo más justo, fraterno y humano, tal y como Dios lo soñó.
Al mismo tiempo que felicito a nuestras monjas contemplativas y les aseguro nuestra oración y nuestro afecto, para todos mi saludo fraterno y mi bendición.
+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla


Oración de Comunión Espiritual. Solemnidad de la Stma. Trinidad. 11 - Junio - 2017

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Oración de Comunión Espiritual


Solemnidad de la Santísima Trinidad


Jornada Proorántibus

En la eucaristía sentimos el amor que Dios tiene a este mundo, un amor entregado en Jesucristo.
Hagamos la Comunión Espiritual, amigos, si están de acuerdo, mostrando así el deseo de recibir el Cuerpo de Cristo.
Esta es la oración que se nos propone en esta Jornada Proorántibus, Jornada de aquellos que rezan, los monjes y monjas de clausura.
"Que te glorifique, Dios nuestro, tu Iglesia, al contemplar el misterio de tu Sabiduría con la que has creado y configurado el mundo.
Tú, por medio de Jesucristo, nos has justificado, y con el Espíritu Santo nos has santificado.
Escucha la oración que hoy te dirige tu pueblo, volviendo su mirada y su corazón hacia los monasterios o las personas consagradas contemplativas, y como centinelas de la oración, dedican todo su tiempo únicamente a Ti, vigilando día y noche con sus lámparas encendidas.

Concédeles permanecer fieles a su vocación, y haz madurar plenamente el fruto de su consagración monástica, para que tu Iglesia siga recibiendo de ellos incrementos abundantes de fe y caridad.
A Ti, el honor, la gloria y el poder. 
A Ti la alabanza y la aclamación por los siglos de los siglos. Amén".



domingo, 4 de junio de 2017

Oración de Comunión Espiritual. Solemnidad de Pentecostés. 4 - Junio - 2017

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Comunión Espiritual


Solemnidad de Pentecostés 


A cuantos amigos seguidores de este blog, y a todos aquellos amigos que entren esporádicamente, y si así lo desean, les invito a unirnos a través de él, en Comunión con el Señor y con los hermanos.
"Ven, Espíritu de Dios, fortalece nuestra débil fe para recibir el coraje de rechazar cualquier obstáculo que nos impida vivir y anunciar tu Palabra.
Convierte nuestro corazón, establece en nosotros la relación con el Padre, destruida por nuestro pecado.
Apártanos de la condición de huérfanos y restitúyenos la de hijos.
Infunde en nosotros la capacidad del diálogo fraterno, que nos ayude a hablar con los demás reconociendo en ellos a los hermanos y hermanas a hablar con amistad, con ternura, comprendiendo las angustias y las esperanzas, las tristezas y las alegrías de los demás.
Renueva nuestra vida para acoger cada vez más tu proyecto de vida, haciéndonos canales humildes y dóciles de la Palabra de Dios.
Transforma todos nuestros deseos orientados hacia Ti, para que podamos interpretar las inspiraciones interiores y los acontecimientos de la vida, a la luz de las palabras de Jesús.
Anima en nosotros el deseo de vivir unidos a Cristo.
Llena nuestros corazones con el deseo de vivir el mandamiento del amor.
Impulsa nuestra vocación, y tomar conciencia de nuestro Bautismo, que nos convierte en cristianos en salida,  dispuestos siempre a partir, para anunciar a todos la Buena Noticia del Evangelio".


Homilía del Papa Francisco en la misa de Pentecostés, domingo 4 de junio de 2017

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Homilía del Papa Francisco en la misa de Pentecostés, domingo 4 de junio de 2017


Hoy concluye el tiempo de Pascua, cincuenta días que, desde la Resurrección de Jesús hasta Pentecostés, están marcados de una manera especial por la presencia del Espíritu Santo. Él es, en efecto, el Don pascual por excelencia. Es el Espíritu creador, que crea siempre cosas nuevas. En las lecturas de hoy se nos muestran dos novedades: en la primera lectura, el Espíritu hace que los discípulos sean un pueblo nuevo; en el Evangelio, crea en los discípulos un corazón nuevo.

Un pueblo nuevo. En el día de Pentecostés el Espíritu bajó del cielo en forma de «lenguas, como llamaradas, que se dividían, posándose encima de cada uno de ellos. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en otras lenguas» (Hch 2, 3-4). La Palabra de Dios describe así la acción del Espíritu, que primero se posa sobre cada uno y luego pone a todos en comunicación. A cada uno da un don y a todos reúne en unidad. En otras palabras, el mismo Espíritu crea la diversidad y la unidad y de esta manera plasma un pueblo nuevo, variado y unido: la Iglesia universal. En primer lugar, con imaginación e imprevisibilidad, crea la diversidad; en todas las épocas en efecto hace que florezcan carismas nuevos y variados. A continuación, el mismo Espíritu realiza la unidad: junta, reúne, recompone la armonía: «Reduce por sí mismo a la unidad a quienes son distintos entre sí» (Cirilo de Alejandría, Comentario al Evangelio de Juan, XI, 11). De tal manera que se dé la unidad verdadera, aquella según Dios, que no es uniformidad, sino unidad en la diferencia.

Para que se realice esto es bueno que nos ayudemos a evitar dos tentaciones frecuentes. La primera es buscar la diversidad sin unidad. Esto ocurre cuando buscamos destacarnos, cuando formamos bandos y partidos, cuando nos endurecemos en nuestros planteamientos excluyentes, cuando nos encerramos en nuestros particularismos, quizás considerándonos mejores o aquellos que siempre tienen razón. Son los así llamados «custodios de la verdad». Entonces se escoge la parte, no el todo, el pertenecer a esto o a aquello antes que a la Iglesia; nos convertimos en unos «seguidores» partidistas en lugar de hermanos y hermanas en el mismo Espíritu; cristianos de «derechas o de izquierdas» antes que de Jesús; guardianes inflexibles del pasado o vanguardistas del futuro antes que hijos humildes y agradecidos de la Iglesia. Así se produce una diversidad sin unidad. En cambio, la tentación contraria es la de buscar la unidad sin diversidad. Sin embargo, de esta manera la unidad se convierte en uniformidad, en la obligación de hacer todo juntos y todo igual, pensando todos de la misma manera. Así la unidad acaba siendo una homologación donde ya no hay libertad. Pero dice san Pablo, «donde está el Espíritu del Señor, hay libertad» (2 Co 3,17).

Nuestra oración al Espíritu Santo consiste entonces en pedir la gracia de aceptar su unidad, una mirada que abraza y ama, más allá de las preferencias personales, a su Iglesia, nuestra Iglesia; de trabajar por la unidad entre todos, de desterrar las murmuraciones que siembran cizaña y las envidias que envenenan, porque ser hombres y mujeres de la Iglesia significa ser hombres y mujeres de comunión; significa también pedir un corazón que sienta la Iglesia, madre nuestra y casa nuestra: la casa acogedora y abierta, en la que se comparte la alegría multiforme del Espíritu Santo.

Y llegamos entonces a la segunda novedad: un corazón nuevo. Jesús Resucitado, en la primera vez que se aparece a los suyos, dice: «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados» (Jn 20, 22-23). Jesús no los condena, a pesar de que lo habían abandonado y negado durante la Pasión, sino que les da el Espíritu de perdón. El Espíritu es el primer don del Resucitado y se da en primer lugar para perdonar los pecados. Este es el comienzo de la Iglesia, este es el aglutinante que nos mantiene unidos, el cemento que une los ladrillos de la casa: el perdón. Porque el perdón es el don por excelencia, es el amor más grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece. El perdón libera el corazón y le permite recomenzar: el perdón da esperanza, sin perdón no se construye la Iglesia.

El Espíritu de perdón, que conduce todo a la armonía, nos empuja a rechazar otras vías: esas precipitadas de quien juzga, las que no tienen salida propia del que cierra todas las puertas, las de sentido único de quien critica a los demás. El Espíritu en cambio nos insta a recorrer la vía de doble sentido del perdón ofrecido y del perdón recibido, de la misericordia divina que se hace amor al prójimo, de la caridad que «ha de ser en todo momento lo que nos induzca a obrar o a dejar de obrar, a cambiar las cosas o a dejarlas como están» (Isaac de Stella, Sermón 31). Pidamos la gracia de que, renovándonos con el perdón y corrigiéndonos, hagamos que el rostro de nuestra Madre la Iglesia sea cada vez más hermoso: sólo entonces podremos corregir a los demás en la caridad.

Pidámoslo al Espíritu Santo, fuego de amor que arde en la Iglesia y en nosotros, aunque a menudo lo cubrimos con las cenizas de nuestros pecados: «Ven Espíritu de Dios, Señor que estás en mi corazón y en el corazón de la Iglesia, tú que conduces a la Iglesia, moldeándola en la diversidad. Para vivir, te necesitamos como el agua: desciende una vez más sobre nosotros y enséñanos la unidad, renueva nuestros corazones y enséñanos a amar como tú nos amas, a perdonar como tú nos perdonas. Amén».


domingo, 28 de mayo de 2017

Oración de Comunión Espiritual. Ascensión del Señor. 28 - Mayo - 2017.

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Oración de Comunión Espiritual


 Ascensión del Señor


"Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos".
Buenos días amig@s, es el momento de sentir esa presencia  de Jesús en la Eucaristía.
Todos mis seguidores, y aquellos amigos que se acercan a este blog esporádicamente y tienen interés, pues podemos hacer nuestra Comunión Espiritual juntamente, mostrando así nuestro deseo de recibir el Cuerpo de Cristo. Él está con nosotros siempre.
"Me voy, pero me quedo.
Sí, estoy en el Cielo a la derecha del Padre, pero también muy cerca de ti en la tierra.
Porque me quedo en el Pan y el Vino que comulgas.
Porque me quedo en la mirada inocente de un niño.
Porque me quedo en el rostro cansado del anciano.
Porque me quedo en el gemido del enfermo, del que sufre.
porque me quedo en el quehacer imparable de una madre.
Porque me quedo en el corazón de dos enamorados.
Porque me quedo en el que busca un futuro arriesgado cruzando mares.
Porque me quedo en el trabajo bien hecho.
porque me quedo en la palabra amable.
Porque me quedo en el Evangelio que lees y anuncias.
Porque me quedo en la Iglesia que es mi Cuerpo.
Porque me quedo donde dos o tres están reunidos en mi nombre.
Porque me quedo con vosotros todos los días hasta el final de los tiempos.
Porque me quedo, me quedo en ti".


domingo, 21 de mayo de 2017

Oración de Comunión Espiritual. VI Domingo de Pascua.Pascua del Enfermo. 21 - Mayo - 2017.

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Oración de Comunión Espiritual


Pascua del Enfermo


En España , la Pascua del Enfermo se celebra este VI domingo de Pascua, día 21 de mayo. El Departamento de pastoral de la Salud, en la Conferencia Episcopal, ha presentado un cuaderno con materiales de apoyo para la Campaña del enfermo, que este año se celebra con el lema "Pastoral de la salud y ecología integral: "Salud para ti, salud para tu casa"(1 Sam 25, 6).
  
Jesús no nos deja, su Espíritu es el que nos recuerda constantemente su presencia en las especies del pan y del vino, su Cuerpo y su Sangre que ahora comemos.
Hagamos la Comunión Espiritual todos aquellos que acepten este ofrecimiento a través de mi sencillo  blog, si así lo desean.
Esta es la oración que se nos propone para este día de la Pascua del Enfermo:
"Dios Padre, Amigo de la vida que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de tus criaturas, derrama en nosotros la fuerza de tu amor.
Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar y cuidar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos.
Sana nuestras vidas para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción.
Toca nuestros corazones y enséñanos a descubrir el valor de cada persona y de cada cosa, porque todos somos custodios de la salud de nuestros hermanos y de la salud del mundo. Amén". 



sábado, 20 de mayo de 2017

La caridad con los necesitados

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La caridad con los necesitados


Por José Miguel Arráiz

Así dice el Señor:
"Pues no faltarán pobres en esta tierrapor eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra."Deuteronomio 15,11.

No faltaron en el mundo antiguo pobres, no faltan hoy y no faltaran mañana. Ya lo decía el Señor:
"Porque pobres siempre tendréis con vosotros;…" Juan 12,8

Por eso este mandamiento del Señor: Tender siempre la mano a nuestros hermanos, nunca olvidando al que es pobre y necesitado.
"En atención al mandamiento, acoge al indigente, según su necesidad no le despidas vacío. Gasta dinero por el hermano y el amigo, que no se te enroñe bajo la piedra y lo pierdas.Coloca tu tesoro según los mandamientos del Altísimo, y te dará provecho más que el oro." Eclesiástico 29,9-11.

"Hijo, no prives al pobre del sustento, ni dejes en suspenso los ojos suplicantes. No entristezcas al que tiene hambre, no exasperes al hombre en su indigenciaNo te ensañes con el corazón exasperado, no hagas esperar la dádiva al mendigo. No rechaces al suplicante atribulado, ni apartes tu rostro del pobre. No apartes del mendigo tus ojos, ni des a nadie ocasión de maldecirte. Pues si maldice en la amargura de su alma, su Hacedor escuchará su imprecación. Hazte querer de la asamblea, ante un grande baja tu cabeza. Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura. Arranca al oprimido de manos del opresor, y a la hora de juzgar no seas pusilánimeSé para los huérfanos un padre, haz con su madre lo que hizo su marido. Y serás como un hijo del Altísimo; él te amará más que tu madre." Eclesiástico 4,1-10.

Para profundizar un poco en este mandamiento he querido hacer este estudio.
La caridad, el distintivo de los cristianos
"Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos." Juan 15,12-13
En esto se conocen los cristianos, en que guardamos el mandamiento del Señor y nos amamos unos a los otros, y no de palabra sino en obras:
"En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros.»" Juan 13,15
"Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y tranquilizaremos nuestra conciencia ante Él," 1 Juan 3,18.

Y por eso quien tiene bienes materiales y ve a su hermano pasando necesidad y le cierra el corazón no permanece en el amor de Dios:
"En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos. Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? "1 Juan 3,16-17
Ese fue el pecado del Rico, que aún sin matar ni robar fue indiferente ante el Lázaro que a la puerta de su casa mendigaba deseando hartarse con las migajas que caían de la mesa. Porque quien puede hacer bien y no lo hace comete pecado.
"Aquel, pues, que sabe hacer el bien y no lo hace, comete pecado." Santiago 4,17
No seamos como el Rico, indolente ante las necesidades de nuestros hermanos, sino que le veamos como realmente es, como nuestro hermano que nos necesita. ¿Cuántas veces vemos responder a los pobres con grosería? ¿Cuántas veces oímos o incluso nosotros mismos les decimos: " ¡Pero ya te di ayer!", "¡¡¡¿¿¿Otra vez ???!!!". ¿Es que acaso cuando nuestros hijos nos piden comida le respondemos: "¡Pero ya comiste ayer!, ¿Otra vez?"? ¿Es que acaso no tenemos hambre todos los días?

Es claro que ni los ricos pueden dar siempre, pero basta que oigamos a alguno decir que conoce a un mendigo que vive lujosamente y que tiene una camioneta último modelo para que cerremos el corazón a todo el que nos pide y pensemos: "¡Es un vago aprovechador!". De allí en adelante no importa si es un anciano, una viuda o un niño, ya todos son para nosotros,"unos vagos que no trabajan".
¿Es esto ser cristiano? ¿Es esta la actitud que Dios quiere de los cristianos?

El ayuno que Dios quiere.
Muchas veces pensamos que las penitencias y ayunos agradarán a Dios, pero si descuidamos lo principal nuestros ayunos en vez de agradarle, le ofenden. Por eso el pueblo de Israel no entendía porque sus ayunos y oraciones no eran escuchados:
"Porque yo quiero amor, no sacrificio, conocimiento de Dios, más que holocaustos." Oseas 6,6
"- ¿Por qué ayunamos, si tú no lo ves? ¿Para qué nos humillamos, si tú no lo sabes? - Es que el día en que ayunabais, buscabais vuestro negocio y explotabais a todos vuestros trabajadores. Es que ayunáis para litigio y pleito y para dar de puñetazos a malvados. No ayunéis como hoy, para hacer oír en las alturas vuestra voz." Isaías 58,3-4.

Pero el ayuno agradable a Dios no es dejar de comer, vestirse de sayal o cubrirse el pelo de ceniza, sino partir el pan con el hambriento y dar de vestir al desnudo:
"¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre? ¿Había que doblegar como junco la cabeza, en sayal y ceniza estarse echado? ¿A eso llamáis ayuno y día grato a Yahveh? ¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero: desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo, dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo? ¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa? ¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes? Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente. Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá. Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.» Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad, repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada, resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. Te guiará Yahveh de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan. Reedificarán, de ti, tus ruinas antiguas, levantarás los cimientos de pasadas generaciones, se te llamará Reparador de brechas, y Restaurador de senderos frecuentados. Si apartas del sábado tu pie, de hacer tu negocio en el día santo, y llamas al sábado «Delicia», al día santo de Yahveh «Honorable», y lo honras evitando tus viajes, no buscando tu interés ni tratando asuntos, entonces te deleitarás en Yahveh, y yo te haré cabalgar sobre los altozanos de la tierra. Te alimentaré con la heredad de Jacob tu padre; porque la boca de Yahveh ha hablado." Isaías 58,5-14
Características de la verdadera caridad.

1. No dar por interés
La caridad que Dios quiere de nosotros no es aquella que es hecha para ser vistos por los demás.
"Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres;en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secretoy tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará." Mateo 6,2-4.

A Dios no le agrada toda obra que no es hecha motivado por el amor, por eso, aún si diéramos todos nuestros bienes a los pobres, si lo hacemos por la razón equivocada, ya sea por interés de recibir alguna recompensa de a quien damos, o para ser vistos y tenidos por buenos, de nada vale:
"Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha." 1 Corintios 13,3.
No olvidemos que lo que haga nuestra mano izquierda no lo debe saber la derecha.

2. No dar forzado sino con alegría, dulzura y generosidad:
"Cuando le des algo, se lo has de dar de buena gana, que por esta acción te bendecirá Yahvehtu Dios en todas tus obras y en todas tus empresas" Deuteronomio 15,10.
La verdadera caridad no es la que se da forzada sino la que se da con alegría interior y generosidad:
"Mirad: el que siembra con mezquindad, cosechará también con mezquindad; el que siembra en abundancia, cosechará también en abundancia. Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana ni forzado, pues: = Dios ama al que da con alegría. = poderoso es Dios para colmaros de toda gracia a fin de que teniendo, siempre y en todo, todo lo necesario, tengáis aún sobrante para toda obra buena. Como está escrito: = Repartió a manos llenas; dio a los pobres; su justicia permanece eternamente. = Aquel que provee = de simiente al sembrador y de pan para su alimento, = proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará = los frutos de vuestra justicia. =" 1 Corintios 9,6-10.
"Inclina al pobre tus oídos, responde a su saludo de paz con dulzura." Eclesiástico 4,8
"Haced todo con amor." 1 Corintios 16,14.

7 Promesas divinas reservadas a quienes viven en el amor y la caridad.
- 1. Todo lo que hagamos a nuestros hermanos, lo hacemos al Señor quien nos lo recompensará:
Cada vez que hacemos una buena obra a alguno de nuestros hermanos, no se lo hacemos solo a ellos, sino a nuestro Señor Jesucristo:
"Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beberera forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme." Entonces los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis." Mateo 25, 35-38.40
Y por eso nuestras buenas obras son para nosotros un tesoro en el cielo:
"«No os amontonéis tesoros en la tierra, donde hay polilla y herrumbre que corroen, y ladrones que socavan y robanAmontonaos más bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que corroan, ni ladrones que socaven y roben. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón." Mateo 6,19-21.
"No escapará el pecador con su rapiña, ni quedará fallida la paciencia del piadoso. Para toda limosna tiene él un sitio, cada cual hallará según sus obras." Eclesiástico 16,13-14.
"La caridad es como un paraíso de bendición, y la limosna permanece para siempre." Eclesiástico 40,27.
Ya decía el proverbio que dar al pobre es prestar a Dios:
"Quien se apiada del débil, presta a Yahveh, el cual le dará su recompensa." Proverbios 19,17.

- 2. Dios será especialmente misericordioso con nosotros:
Ya lo decía el libro del Eclesiástico, así como el agua apaga el fuego la limosna perdona los pecados.
"El agua apaga el fuego llameante, la limosna perdona los pecados." Eclesiástico 3,30.

- 3. Al momento de caer encontraremos pronto apoyo en el Señor:
"Quien con favor responde prepara el porvenir, el día de su caída encontrará un apoyo." Eclesiástico 3,31.

- 4. La bendición del Señor estará sobre nosotros:
Eclesiástico 7,32 "También al pobre tiéndele tu manopara que tu bendición sea perfecta."

- 5. Dios escuchará sin falta nuestras oraciones:
"Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá: «Aquí estoy.»" Isaías 58,9
"Quien cierra los oídos a las súplicas del débil clamará también él y no hallará respuesta." Proverbios 21,13.

- 6. Nos conducirá de continuo por caminos de justicia
"Te guiará Yahveh de continuo, hartará en los sequedales tu alma, dará vigor a tus huesos, y serás como huerto regado, o como manantial cuyas aguas nunca faltan." Isaías 58,10-11.

- 7. Dios que nos provee el pan de cada día nos proveerá con abundancia:
"La limosna del hombre es como un sello para él, el favor del hombre lo guarda como la pupila de sus ojosDespués se levantará y les retribuirá, sobre su cabeza pondrá su recompensa." Eclesiástico 22-23
"El que da a los pobres no conocerá la indigencia, para el que se tapa los ojos abundante maldición." Proverbios 28,27.

"Como está escrito: = Repartió a manos llenas; dio a los pobres; su justicia permanece eternamente. = Aquel que provee = de simiente al sembrador y de pan para su alimento, = proveerá y multiplicará vuestra sementera y aumentará = los frutos de vuestra justicia. =" 2 Corintios 9,8-10.

Conclusión
Dios en su infinita generosidad nos ha bendecido y es su beneplácito que seamos fieles administradores de los dones que hemos recibido, compartiendo con nuestros hermanos necesitados. ¿Cuántas veces gastamos en exceso en una comida o una salida y no nos importa? ¿Será que actuamos de la misma manera con el prójimo, o no le damos porque: "no tenemos sencillo", "qué lástima!"
Permitamos que la gracia de Dios cambie nuestra vida y cada día seamos más capaces de transmitir ese amor a todos nuestros hermanos, incluyendo los más necesitados.