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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

martes, 19 de abril de 2011

Bocadillos espirituales para la Semana Santa

Martes Santo


“Tomadle vosotros y juzgadle según vuestra ley”. (Jn 18, 31)
- Ya ves, Señor: te andan como pelota de pin pon. Te llevan de unos a otros.
Nadie encuentra nada que justifique tu condena.
Todos empeñados en sentenciarte.
Nadie tiene razones suficientes para hacerlo.
Y se empeñan en hacerlo.
Es decir, no importa la inocencia.
Lo que importa es que seas considerado merecedor de la muerte.
- Pero ya ves, Señor, lo delicados que somos todos.
Nadie quiere asumir la responsabilidad de tu muerte.
Todos te quieren ver crucificado, pero eso sí, que sea el otro el que te condene.
Los judíos empeñados en que sea Pilatos quien te sentencie.
Pilatos empeñado en devolverte a los judíos y que ellos decidan sobre ti.
- Eres toda una pelota de pin pon.
En pocas horas has recorrido todos los tribunales.
Todos son tan honestos que nadie decide absolverte.
Todos viven del engaño.
Salvar la propia inocencia.
Pero eso sí, que tú termines con tus huesos en la Cruz.
Así te damos muerte, pero a la vez, nos sentimos inocentes, «yo no fui”.
¿No te das cuenta, Señor, de lo sinceros y honestos que somos todos?
- Es lo que hacemos cada día.
Todos nos es¬candalizamos de lo mal que lo pasan muchos hermanos nuestros.
Pero ¿crees que nos sentimos responsables?
Mutuamente nos echamos la culpa.
No hacemos nada por ellos.
Y salvamos nuestra responsabilidad culpando al gobierno, al Ministro de Economía, a quien sea.
Nosotros inocentes.
Mientras tanto, nuestros hermanos se mueren de hambre y de asco.
Es mejor cargar la responsabilidad sobre los otros. Así nosotros somos inocentes.
- Sabemos cómo te has podido sentir, Señor.
Porque nosotros lo experimentamos cada día.
Vas a una ventanilla y dicen que es la otra.
Vas a la otra y te remiten a no sé cual.
Al final de to¬do, te dicen que vuelvas mañana.
Y mañana seguimos recorriendo ventanillas.
Nosotros lo experimentamos cada día.
Por eso nos damos cuenta de lo que fue para ti que cada uno te remitiese al otro como un paquete que se envía por correo.
Actitud para hoy:
- Los problemas no se solucionan culpando a los demás, sino asumiendo cada uno nuestra propia responsabilidad.
Frente a las situa¬ciones difíciles con las que me encuentre en el día de hoy, deberé analizar qué respon¬sabilidad tengo en ello.
Y asumirla. No devolvérsela a los otros.
- Es fácil tratar a las personas como si fuesen cosas: “tomadle vosotros, haced con él lo que os venga en gana”.
Las personas no son sacos de cemento que se llevan y traen y tiran.
Hay en cada persona una dignidad que debo respetar por encima de todo.
Clemente Sobrado cp.

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