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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

sábado, 23 de abril de 2011

Un grito de amor

Fr. Eduardo Calero Velarde, ofm.


Cuelgas del árbol como un fruto
maduro de la gracia y de la vida
que en pulpa lenitiva se derrama
para dulcificar, y dulcifica
esa obstinada cerrazón del ser:
toda mortal herida,
irredenta, sedienta,
torturada por un ansia infinita,
que al fin absorbe ese torrente
que tu llaga de amor en flor destila.


Abres tu corazón y nos bendices
con un rocío urgente que aniquila
la dureza del alma helada
como una roca fría,
para que desde dentro surja y surta
la fuente de agua viva
que salta hacia ese gozo,
hacia esa cumbre erguida
del eterno existir en tu presencia,
pulso firme de luz definitiva.


Cierras los ojos cárdenos:
la noche
ha apagado su lámpara,
sangría
de la luz que fenece,
y cuelga el azabache en tus pupilas.


Pero ya viene, ya llega, ya se acerca,
ya está ahí, ya se aproxima
una aurora triunfante
que trae sobre sus alas la conquista
y enciende sobre el mundo
la luz del esplendor del nuevo día.


Llegas tú, vencedor y victorioso
con la señal del triunfo en tus heridas,
llagas de luz,
sacramentos de vida
que, azafranado y terso, los repartes
a quienes llamas tú, y a tu divina
largueza en el amor,
anonadada el alma, se aproximan.

Y por eso y en este mismo instante
-que enciendes tú y tú suscitas-
en que corro hacia ti
como ciervo sediento hacia la fuente




que fluye y que destila
el agua viva que fecunda el ser,
Señor, me inclino y pido a tu justicia,
entre el gozo y las lágrimas,
que me concedas viva
en nueva plenitud de luz henchida:
la vida.

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