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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Nada para darte




Cuando los pastores se alejaron y la quietud volvió, el niño del pesebre miró la puerta entreabierta. Un muchacho joven, tímido, estaba allí, temeroso.

-Acércate, le dijo Jesús. ¿Por qué tienes miedo?

-No... no tengo nada para darte.

-Me gustaría que me des un regalo, dijo el recién nacido.

El pequeño intruso enrojeció de vergüenza y balbuceó: -De verdad no tengo nada..., si tuviera algo mío, te lo daría. Y buscando en los bolsillos, sacó un cuchillo oxidado. -Es lo que tengo, si lo quieres, te lo doy...

-No -contestó Jesús- guárdalo. Me gustaría que me hicieras tres regalos.

-Con gusto, dijo el muchacho pero, ¿qué?

-Ofréceme el último de tus dibujos.

El chico, cohibido, enrojeció. Se acercó al pesebre y murmuró: -No puedo... mi dibujo es horrible, ¡nadie quiere mirarlo!

Justamente, por eso lo quiero... siempre tienes que ofrecerme lo que los demás rechazan y lo que no les gusta de ti. Además, quisiera que me dieras tu plato.

-Pero... ¡lo rompí esta mañana!

-Por eso lo quiero... Debes ofrecerme lo que está quebrado en tu vida, yo quiero arreglarlo... Y ahora, dijo Jesús, repíteme la respuesta que le diste a tus padres cuando te preguntaron por el plato.

El muchacho bajó la cabeza avergonzado y murmuró: -Les mentí... Dije que el plato se me cayó de las manos, pero no era cierto... ¡estaba enojado y lo tiré con rabia!

Eso es lo que quería oírte decir, dijo Jesús, dame siempre lo que hay de malo en tu vida, tus mentiras, tus calumnias, tus cobardías, tus crueldades. Yo voy a descargarte de ellas... No tienes necesidad de guardarlas... Quiero que seas feliz y siempre voy a perdonarte tus faltas. 

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