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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Llegó la Navidad

"Ventana abierta"

 

Llegó Navidad


Todos los años, al llegar la Navidad, acontecía algo singular en Paulita. 
Cuenta su mamá que cuando Paulita tenía cinco años, su abuela le contó que el Niño Jesús había nacido tan pobre que no tenía, como los otros niños, una cunita calentita, sino que lo habían dejado en un frío establo, en pleno invierno. 
Lágrimas de compasión corrieron por las mejillas de la niña: ¡Pobre niñito Jesús, sin colchón, sin abrigo! 
¡Y Jesús era el Hijo de Dios!... 
¿Qué se podía hacer?

La abuela le dijo que ella podía hacer una cuna especial y hacerle un regalo especial al niño Jesús.

Pero, ¿cómo puedo hacer yo todo eso?, preguntó Paulita.

La abuela le explicó que cada sacrificio que hagas será una pluma para la almohada y para el colchoncito de Jesús y cada oración una hebra de hilo para las sabanitas.
Al tiempo, la abuela falleció. 

Una vez arreglando la casa, una amiga de Paulita le dio un pelotazo. 
Ella pensó responder de la misma manera, pero una voz interior le decía: 
"No le tires la pelota, soporta el dolor por mí. Has un sacrificio". 
Paulita se controló y dijo: "¡Sí Señor!, estas son tus plumitas, los sacrificios para el Niño Jesús". 
Muy obediente llegó la Navidad y Paulita pudo decir: 
"Lo logré. Ahora Niño Jesús, estás recostado sobre paja, pero en mi corazón". 




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