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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

domingo, 3 de julio de 2011

Sor Teresita.



Sor Teresita

Charli, de la Cope, contaba una historia que por sencilla y entrañable era al mismo tiempo muy singular e importante.
Decía:
"Esta semana, sumergido en uno de esos días que no da tregua ni para atrapar un soplo de aire un sólo segundo, volví a mi casa decidido a descansar con el mayor de los méritos.
Una vez en mi morada, de repente un escrito que salía de mi buzón, me preguntaba lo siguiente:
¿Por qué permite Dios el mal y el sufrimiento?
¿Qué nos espera tras la muerte?
¿Está vacío el infierno?
Perplejo, no entendía de dónde venían  todas y cada una de esas cuestiones firmadas por un grupo escondido bajo un nombre muy  extraño.
Sin embargo, casi sin querer, comencé a intentar redactar en mi mente algunas respuestas que dieran sentido a todas esas interrogaciones.
Poco a poco, ansiando encontrarme, y envuelto en una tímida oración, comenzaron a deambular por mis pensamientos el grupo de manifestantes, que intentarán, como sea, reventar la visita del Papa:
un torero en coma y una supuesta tasa de alcoholemia, etarras detenidos, o una cantante folclórica que aparece en televisión, subidas y bajadas de un estudio general de medios que casi nadie se acaba de creer, y hasta supuestos perrosflautas que se han hecho famosos, gracias a una manifestación que ha convertido en internacional a nuestro país.
Así, entre estas situaciones que hacían tambalear mi salud espiritual, tropecé con la llamada de una amiga que me animaba a conocer a Sor Teresita, una monja que lleva 84 de sus 103 años de edad en el convento de Buena fuente del Sistal en Guadalajara.

-Conversando con Sor Teresita les dijo:

"103 y 7 meses de 104. ¡Feliz!, pues si no hubiera sido feliz, no podría haber estado aquí... ¿Se puede estar aquí 84 años sin ser feliz?, matas al que sea... Yo digo que todo es gracia, no es más que una pura gracia.
Pero de monja yo no sabía nada, y aquí vine, sin saber ni dónde venía ni dónde iba. Siempre tengo que decir: perdón gracias, perdón gracias, perdón gracias... esa es mi oración, gracias perdón...
Cuando yo estaba bien, que tenía fuerza no me consideraba que necesitara tanta ayuda para hacer las tortillitas, las hacía, pues bien valiéndome de mis fuerzas; pero cuando yo veía que fallaban, pues yo hacía la Señal de la Cruz. Después yo hacía de pinche, freía las patatas, luego la Virgen le daba el sabor, y San José la vuelta.
Yo, lo primero que digo es:
Quiero mirar con tus ojos, hablar con tu boca, oír con tu oído, amar con tu corazón. No quiero vivir yo, sino que seas Tú la que vivas en mí.
No se puede vivir aburrida en el convento, terminas mal. O eres feliz, o nada".
¿Usted es feliz? -Se le pregunta.
Y ella contesta: "¡Hasta más no poder!".

Ante el testimonio de la monja que más tiempo lleva en clausura de este mundo, descubrí que todas las preguntas que había encontrado en mi casa, así como aquellas situaciones que no me dejaban concentrarme, tenían su respuesta en una anciana de 103 años que daba sentido a todo lo anterior; porque a día de hoy seguimos dando importancia a los supuestos grandes acontecimientos que nos asolan, y olvidamos que la verdadera alegría está en saborear los pequeños detalles que nos regala el día a día.
Es maravilloso ver a una mujer que ha saboreado 84 años de clausura del primero al último, y que lo sigue haciendo, acompañada de un andador, pero con una alegría que no conoce de arrugas ni de enfermedades.
Ojalá todos aprendiésemos de ejemplos como el de Sor Teresita, una mujer entregada al máximo por un Jesucristo, que nos recuerda, una y otra vez, que vayamos a Él si estamos cansados y agobiados, porque tarde o temprano, siempre cercano, y más allá de nuestros pecados, Él con su infinita misericordia, siempre nos aliviará".


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