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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

domingo, 24 de julio de 2011

ÁNGEL GUARDIÁN


La Iglesia enseña que cada uno de nosotros tiene a su lado un Ángel que lo protege y lo custodia. Da testimonio de ello la oración que todos hemos aprendido de niños:
Ángel de Dios que eres mi guardián
Ilumíname, custódiame, guíame y protégeme
Que a ti me ha confiado la piedad celestial.
Santo Tomás de Aquino, en la Summa Theologica ratifica esta antigua enseñanza y confirma que el Ángel custodio está junto al hombre durante toda su vida; lo asiste también en el momento de la muerte, y en el más allá le indica el camino hacia la morada.
Ciertos testimonios modernos parecen confirmar esta antiquísima creencia: me refiero a las visiones de los moribundos, es decir, a las experiencias de quien ha estado en coma, o que de alguna manera se ha encontrado cerca de la muerte, y en esa tierra de nadie entre el más allá y el más acá ha visto y oído algo que se le grabó de manera imborrable en la memoria.
Son miles las experiencias recogidas hasta ahora en todo el mundo y su coincidencia, más allá de las grandes diferencias socioculturales y de las esperanzas religiosas de quienes fueron sus protagonistas, es uno de los elementos que hace pensar que no se trata solamente de sueños y visiones.
Las características de las experiencias en el momento de la muerte son las siguientes: cuando la conciencia lúcida se apaga, la persona se descubre fuera del cuerpo, privada del envoltorio material, pero en perfectas condiciones de pensar, recordar, ver y sentir. Percibe todo lo que sucede alrededor de su cuerpo muerto, pero no puede ser percibido por los presentes. Simultáneamente toma contacto con una dimensión distinta y superior, que es definida por todos los que la han experimentado, como ultraterrena; ven, en efecto, paisajes estupendos, escuchan música dulcísimo y, sobre todo, se encuentran inmersos en una luz extraordinaria, que todos coinciden en definir como algo imposible de describir con palabras humanas. La palabra que mejor se adapta a la nueva dimensión y a la luz es “amor”.
Algunos tienen, además, la visión de la “película de la vida”, en la cual vuelven a ver toda la vida transcurrida y le dan un valor ético; hay quienes se encuentran con las personas queridas que han muerto anteriormente. Para otros existe el encuentre con un “ser de luz”, cuyo papel se asemeja mucho al del Ángel Custodio.
Cada persona es acompañada desde el nacimiento hasta la muerte por seres espirituales. Todos tienen estos acompañantes, crean o no en ellos, sean judíos o católicos o aún cuando no tengan religión: sus creencias personales no tienen ninguna importancia. Dado que el amor es incondicional y sin límites, cada uno recibe este regalo desde el nacimiento. Los niños llaman a estos acompañantes “compañeros de juegos” y están perfectamente conscientes de su presencia. Pero cuando empiezan a ir a la escuela, los adultos hacen que se olviden de este Amigo – hasta que se encuentra en el lecho de la muerte.
El encuentro con las criaturas luminosas que tan frecuentemente dicen haber tenido los que han sido reanimados, tiene un significado muy especial: otorga calma y seguridad y queda grabado en la mente durante toda la vida.
Un médico holandés, H. C. Moolenburgh, comenzó a interesarse por los Ángeles después de oír que tantos de sus pacientes hablaban de ellos, y ha escrito sus descubrimientos en un “Manual de Ángeles”. Ve a los humanos como un equipo de buceadores de profundidad que buscan tesoros perdidos, conectados con la superficie sólo por unas pocas mangueras de aire y por la radio. Los Ángeles son la tripulación de superficie, que trabajan a bordo del barco para asegurase de que no corramos peligro.
“Hasta hemos recibido”, escribe, “instrucciones detalladas sobre el tipo de tesoro que deberíamos recoger, que ha de ser de un tipo que podamos llevar con nosotros. Y probablemente nos suben todas las noches para que tengamos un respiro, y a nuestra muerte se nos sube definitivamente”.
¿Cuántas veces olvidamos que tenemos toda la ayuda del mundo? Sin embargo, a fin de evolucionar tenemos necesidad de “olvidar”. De lo contrario habríamos seguido siendo, como dice Moolenburgh, “niños dependientes, sobrecogidos por la grandeza de nuestros mayores”.
“Ninguna cosa creada carece de su protección personal”, los Ángeles que nos protegen y aconsejan están preparados.
Todo el mundo tiene Ángeles de la Guarda arriba, en cubierta. Y cuando tratamos de vivir la vida y seguir las maneras de ser más alineadas con Dios, y nuestro destino más alto, nuestros Ángeles se dedican más estrechamente a guiarnos y aconsejarnos.




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