"Ventana abierta"
La Buena Semilla
El Señor se manifestó… diciendo: Con amor
eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.
Jeremías 31: 3
Un billete de 20 euros
Un cristiano mostró un billete de 20 euros
a su auditorio y preguntó: “¿Quién quiere este billete?”. Varias manos se
levantaron. El conferenciante arrugó el billete y volvió a hacer la misma
pregunta. Obtuvo la misma respuesta. Entonces lo echó al suelo, lo pisoteó, lo
ensució e hizo la misma pregunta por tercera vez: “¿Quién quiere este
billete de 20 euros?”.
Se produjo la misma reacción.
“He constatado, dijo él, que el estado de este
billete les importa poco. Aunque esté arrugado, sucio y pisoteado, ustedes lo
siguen queriendo. Y tienen razón, pues su valor no ha cambiado”.
A lo largo de nuestra existencia, en
situaciones en las que no tomamos las mejores decisiones, quizá fuimos
ensuciados, arrugados, pisoteados, nos amargamos… Sin embargo Dios, nuestro
Creador, nos ama tal como somos. Cada uno de nosotros tiene valor para él. No
el valor de un billete de 20 euros,
sino un valor tan grande que Dios dio a Jesús, su Hijo unigénito, por cada uno
de nosotros, para salvarnos. Dios no lo escatimó: cargó sobre él el juicio que
merecían nuestros pecados. Jesús aceptó este sufrimiento y la muerte en la cruz
para borrarlos. “Se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:6). Por
todos… por usted que quizá no se atreve a acercarse a él mientras se siente
culpable o en una situación que la Biblia condena. Siga el ejemplo del hombre
que suplicó al Señor: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Y también de la
apreciación de Jesús, quien dijo: “Este descendió a su casa justificado” (Lucas
18: 13-14).



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