"Ventana abierta"
La Buena Semilla
Hay camino que parece derecho al hombre, pero
su fin es camino de muerte.
Proverbios 16: 25
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y
la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Juan 14: 6
La pista de la muerte
Hace muchos años, cuando la península superior
de Míchigan estaba prácticamente inhabitada, dos hombres se pusieron en marcha
hacia un nuevo campamento minero. Una mañana de invierno empezaron lo que
esperaban que fuese la última etapa de su viaje. Durante la noche, la nieve había
borrado casi completamente las huellas dejadas por los antiguos caminantes,
pero aun así se pusieron en marcha confiados. Cuanto más avanzaba el día, tanto
más denso se volvía el bosque que atravesaban. Llegó el momento en que ya no
podían orientarse por medio del sol. Sin embargo, un poco inquietos,
prosiguieron su marcha. Imagínese el alivio que sintieron cuando vieron huellas
frescas en la nieve: dos personas iban delante de ellos. Tranquilizados, se
dieron prisa, y al cabo de una hora estuvieron seguros de estar cerca de la
meta.
Pero anochecía y todavía no veían el campamento
minero. De repente, ante ellos, se movió una sombra, e instintivamente tomaron
sus armas de fuego. La sombra, que resultó ser un nativo, les dijo en un inglés
impreciso: “Hombres blancos perdidos en la pista de la muerte”. Entonces
comprendieron su error: ¡las huellas que seguían eran las suyas, pues no habían
hecho más que dar vueltas!
¡Cuánta gente hay como ellos: esperan alcanzar
el cielo confiando en su propio juicio! Lector, si es su caso, salga de esa
trampa mortal y siga el único camino para alcanzarlo, es decir, Jesucristo.



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