"Ventana abierta"
La Buena Semilla
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para
con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos
entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en
la esperanza de la gloria de Dios.
Romanos 5: 1-2
Pasado, presente y futuro
En pocas palabras el versículo arriba citado
describe cómo, gracias a su obra en la cruz, Jesucristo se hizo cargo del
pasado, del presente y del futuro del creyente.
- Por nuestro pasado: Cristo llevó el
castigo que merecían nuestros pecados, murió en nuestro lugar, el justo murió
por los injustos. El que cree en tal amor, en el valor de ese sacrificio, y lo
acepta para sí mismo, es perdonado. Dios lo declara justo. En consecuencia,
tiene la paz con Dios. Ya no hay más obstáculo entre él y el Dios santo, pues
Dios quedó plenamente satisfecho mediante la obra de su Hijo.
- Para el presente: a esos justos, quienes
tienen la vida de Cristo, Dios los considera como sus hijos: él los adoptó, los
ama, ellos gozan de su favor. Sus ojos descansan con bondad sobre cada uno de
ellos. Y Dios nuestro Padre se goza cuando sus hijos se conducen según el
ejemplo de Cristo en este mundo. Él vela sobre cada uno de nosotros. Nos habla
mediante su Palabra. Escucha nuestras oraciones y las responde. Se encarga de
nosotros cada día. Entonces nuestra vida es una vida de comunión con Dios el
Padre y con su Hijo.
- Nuestro futuro también está bien
asegurado. Al final de nuestra existencia en la tierra, esta vida de comunión
con Dios hallará toda su dimensión cuando, en un abrir y cerrar de ojos,
seremos llevados por Jesús a la gloria de Dios. Esta esperanza gloriosa no es
pretensión. Ella descansa únicamente en la obra perfecta de Cristo y en lo que
Dios dijo en su Palabra, que es la verdad.




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