"Ventana abierta"
La Buena Semilla
Los santos hombres de Dios hablaron siendo
inspirados por el Espíritu Santo.
2 Pedro 1: 21
¡Atrévase con la Biblia! (2)
¡Mucho tiempo antes de la venida de Jesucristo,
todos los elementos estaban reunidos para comenzar a escribir el que sería el
Libro mejor vendido en el mundo, es decir, la Biblia! Pero, ¿qué sucedió? ¿Cómo
llegó a nuestras manos este monumento de la literatura?
Cuando tenemos un mensaje importante para
transmitir, ¿hay algo más natural que escribirlo empleando todos los medios
posibles? Eso fue lo que hicieron los escritores de la Biblia, “inspirados por
el Espíritu Santo”. La mayoría de ellos sin conocerse, y en diferentes épocas,
escribieron textos muy diversos en hebreo, arameo o en griego. Fueron al menos
40 hombres de orígenes, condiciones y épocas muy diferentes: gobernador
(Moisés), militar (Josué), juez (Samuel), reyes (David, Salomón), pastor de
ovejas (Amós), profetas (Isaías, Jeremías…), ministro (Daniel), sacerdote
(Ezequiel), copero (Nehemías, cap. 1:11), cobrador de impuestos (Mateo),
pescadores (Pedro, Juan), médico (Lucas), sin instrucción (Pedro, Juan),
erudito (Pablo), prisioneros (Jeremías, Pablo), exiliado (Juan); en Jerusalén,
Babilonia, Roma… del año 1400 antes de Jesucristo al año 100 de nuestra era.
Muchos de estos autores afirman relatar las propias palabras de Dios.
Luego esos textos pasaron por las manos de
copistas, historiadores y sabios. Fueron conservados cuidadosamente, prueba del
valor que les era reconocido. Por ello fueron guardados cuidadosamente,
copiados muchas veces con gran rigor. Así, poco a poco, estos textos
adquirieron una autoridad moral que los hizo diferentes a los demás escritos, y
luego ser reconocidos como Palabra de Dios. Hoy usted también puede comprobar
el valor de la Biblia y creerla. Verá lo que sucede…
(continuará el próximo lunes)




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