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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

miércoles, 14 de julio de 2021

REFLEXIÓN PARA EL MIÉRCOLES DE LA DÉCIMA QUINTA SEMANA DEL T.O. (1) 14 - Julio -2021

 "ventana abierta"

De la mano de María

Héctor L. Márquez (Conferencista católico)


REFLEXIÓN PARA EL MIÉRCOLES DE LA DÉCIMA QUINTA SEMANA DEL T.O. (1) 


Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo llamó desde la zarza: «Moisés, Moisés.»
Respondió él: «Aquí estoy.»

La primera lectura de hoy (Ex 3,1-6.9-12) nos presenta el comienzo del episodio de la zarza ardiendo. Este es el pasaje en que Yahvé escogió a Moisés para liberar a su pueblo de la esclavitud que estaba sufriendo a manos de los egipcios. Esa misión de Moisés comenzó como todas (incluyendo la tuya y la mía), con el llamado: “Moisés. Moisés”. Él le respondió: “Aquí estoy”.

Moisés escuchó la Palabra de Dios y se mostró receptivo a la misma. Entonces Dios le reveló la misión que tenía para él: “Y ahora marcha, te envío al Faraón para que saques a mi pueblo, a los israelitas”. El envío. Y ante la incertidumbre de Moisés sobre su capacidad para llevar a cabo la misión, la promesa: “Yo estoy contigo”. Dios nunca abandona a los que escoge y envía. Mañana le revelará Su nombre.

La lectura evangélica que nos ofrece la liturgia de hoy (Mt 11,25-27) contiene una de mis frases favoritas de Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor”.

Jesús parece referirse a los “sabios” y “entendidos” de su tiempo (los escribas, fariseos, sacerdotes, doctores de la ley), quienes cegados por su conocimiento de la Ley creían saberlo todo. Por eso eran incapaces de asimilar el mensaje sencillo pero profundo de Jesús. “Yo les aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él” (Mc 10,13).

Jesús nos pide que nos hagamos como niños, para que podamos conocer y reconocer al “Abba” que Él nos presenta: “nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Por eso escogió sus discípulos de entre la gente sencilla, creyentes que no estaban “contaminados” por el ritualismo y legalismo excesivo de los sacerdotes y fariseos. Escogió la tierra buena sobre la que estaba llena de abrojos (Mt 13,1-9; Mc 4,1-9; Lc 8,4-8).

Dios no es fácil de alcanzar, nadie lo ha visto nunca. Por eso nos envió a su Hijo, quien sí le conoce, para que Él nos de a conocer al Padre. Para conocer al Padre tenemos que reconocer nuestra incapacidad de conocerlo por nosotros mismos. Jesús nos ofrece la oportunidad de conocerle a Él a través de su Palabra, y a través de Él al Padre. Parece un trabalenguas, pero el mensaje es sencillo, como aquellos a quienes va dirigido: Él es el “Camino” que nos conduce al Padre; y quien le conoce a Él conoce al Padre (Jn 14,6-7).

Jesús nos ha llamado a cada cual por su nombre y nos ha encomendado una misión que tenía pensada para cada uno de nosotros desde antes que fuésemos concebidos, desde siempre, desde la eternidad. Si nos apartamos del bullicio y el ruido del mundo, como lo estaba Moisés en la primera lectura, podremos escuchar la voz de Dios que nos llama por nuestro nombre. Lo único que tenemos que decir es: “Aquí estoy”, como lo hizo Moisés; o como Samuel: “Habla, Señor, que tu siervo escucha” (1 Sam 3,10).

Y tú, ¿qué le vas a contestar?

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