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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

jueves, 30 de agosto de 2018

¿Es normal llorar la muerte de un ser querido?

"Ventana abierta"


¿Es normal llorar la muerte de un ser querido?


Si la muerte nos ha arrebatado a un ser amado, seguramente hemos sentido el dolor emocional que ocasiona esa tragedia.
Es lógico, que un suceso como el fallecimiento de un ser querido o de alguien cercano nos provoque un profundo dolor nos deja un enorme vacío en la vida.

Decía alguien, que, cuando murió su padre eso le dolió demasiado y que aún al correr de los años todavía se acordaba de él y le seguía doliendo mucho.
Pero también lo recordaba bonito, recordaba sus refranes y su gracejo, como cuando decía:
"Cuando yo estaba muchacho me besaban las muchachas, ahora que estoy más viejo me besan las cucarachas". Y a diario ella lo repetía. 
Decía; lo extraño, de veras que sí. Pero tengo la esperanza de que él se fue a un mejor lugar, donde no hay dolor ni llanto. Y esto me reconforta. "Estoy segura de que lo veré de nuevo en la resurrección, pero aún lo extraño mucho".

¿Qué dice la Biblia  acerca de esto?


"Además, hermanos, no queremos que estén en ignorancia respecto a los que están durmiendo en la muerte; para que no se apesadumbren ustedes como lo hacen también los demás que no tienen esperanza." (1 Tesalonicenses 4:13)

La Biblia nos dice también que la muerte de un familiar cercano va acompañado de un período de aflicción, los sentimientos que se manifestaban en esas ocasiones solían ser muy intensos.

Abrahán, tenía una fe firme en que Dios podía resucitar a los muertos (Hebreo 11:19) aun cuando falleció su esposa, Sara, le dolió mucho y lloró. (Genesis 23;1,2).

 Jacob rasgó sus mantos y lloró a su querido hijo José, cuando sus otros hijos le contaron la mentira de que había muerto (Genesis 37:34,35). 

El rey David también lloró la muerte de sus hijos  (2 Samuel 13:28-39).

Dios nunca quiso que perdiéramos la vida. Su propósito original, como dijo a Adán y Eva, era que la Tierra se transformara en un hermoso paraíso y se llenara de una familia amorosa y feliz.
Es normal que cause dolor, y Yavé no considera que llorar la pérdida de un ser querido sea una falta de fe en la resurrección. Como hemos visto en los casos de estos hombre de fe.
Si a los cristianos nos causa dolor la muerte, no nos apesadumbramos "como lo hacen también los demás que no tienen esperanza" (1 Tesalonicenses 4:13), confiamos de todo corazón en que Jesús, "la resurrección y la vida", cumplirá su promesa de levantar a "todos los que están en las tumbas conmemorativas" (Juan 5:28,29; 11:24,25).

Por lo tanto, si en este momento lloramos la desaparición de alguien amado, consolémonos pensando que Yavé comprende nuestro dolor. Y que este conocimiento y la esperanza de la resurrección alivien nuestra pena y nos ayuden a hacer frente a nuestra pérdida.


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