ventana

ventana

Sean bienvenidos

Sean bienvenidos

Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

domingo, 19 de agosto de 2018

DOMINGO DE LA VIGÉSIMA SEMANA (B)

"Ventana abierta"


DOMINGO DE LA XX SEMANA (B)

19 agosto, 2018
Lectura del santo evangelio según san Juan (6,51-58):
«Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo»

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Comentario
Vivirá para siempre.
Se le atribuye a San Francisco de Asís la súplica por la que: “Señor que no necesite nada, y lo que necesite lo necesite poco”.
Solo un hombre acostumbrado a vivir en el constante agradecimiento a Dios es capaz de vivir sin estar atento a las “necesidades”.
En los años 80 se emitía la serie “autopista hacia el cielo”, en ella Michael Landon hacía de Ángel de la guardia en cada episodio semanal. Hoy la generación Netflix no tiene la paciencia de esperar una semana, prefiere devorar la temporada completa en el menor tiempo posible, impidiendo con ello disfrutar del debate semanal de cada capítulo, y con ello la socialización de la semana.
Al igual que con las series de televisión, ocurre con los amigos, con la familia, con el trabajo, con la vida. No queremos respetar los tiempos, no podemos tener paciencia y saber que cada cosa requiere su esfuerzo. Buscamos atajos en los afectos, atajos en el trabajo y la riqueza, atajos en las relaciones, atajos… Que no siempre nos llevan a la meta que buscamos sino a lugares insospechados.
Con Cristo nos pasa igual, agobiados con nuestras necesidades, olvidamos que es Jesús quien se entrega en cuerpo y sangre SIEMPRE y aún así le pedimos que haga, que diga, que solucione, en definitiva que nos muestre atajos para ahorrarnos necesidades que no nos hacen disfrutar.
Pero de tanto consumir, tanto entretener, tanto ocuparse, y tanto perderse…acabamos sin valorar las riquezas que tenemos y al final olvidamos el tesoro que Dios nos da. Y es que para colmo, si hacemos eso con Dios, ¿qué no haremos con el resto?
Pues lo que estamos haciendo, consumirlos hasta que salga la siguiente temporada o la siguiente serie.

No hay comentarios: