"Ventana abierta"
RINCÓN PARA ORAR
SOR MATILDE
SE MARCHÓ A DESCAMPADO
Y SE PUSO A ORAR
30 La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella.
31 Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.
Cuando
todavía estaba oscuro, se marchó Jesús a un lugar solitario y allí se puso a
orar... ¿Qué sabemos nosotros de esa intimidad de Jesús con su Padre-Dios?...
Apenas lo que Él nos ha querido hacer ver en su Palabra... “En la Palabra de
Dios, están encerrados todos los tesoros de la sabiduría y ciencia de Dios”...
Por esto, no hemos de buscar las cosas de Dios lejos, allende los mares: “la
Palabra de Dios está dentro de ti. La tienes en el corazón y en la boca”, por
un deseo de su benevolencia... “Búscame dentro, porque yo estoy en lo más
íntimo de tu ser”... Pues en esa intimidad que Jesús tenía con su Padre-Dios,
es donde Jesús descansaba de sus fatigas apostólicas.
Y
en esta morada hallaba las fuerzas que necesitaba, como hombre, para entregar a
todos el Espíritu Santo, del que estaba habitado: “el Espíritu Santo está sobre
mí, porque el Señor me ha ungido para curar toda dolencia, de cuerpo y
espíritu, y expulsar todo espíritu diabólico”…
Pero
Jesús no agotaba su oración hablando a Dios de cada una de las ovejas enfermas
o descarriadas, que el Padre había puesto sobre sus hombros... Si “su deleite
era estar con los hijos de los hombres”, ¿qué sería el estar el Padre,
deleitándose sin interrupción, con Él que es el verdadero Hombre, no sólo hecho
a semejanza de Dios, sino siendo en su ser todo Dios y su Hijo?...
Dios-Hombre
habla a Dios-Padre y esta comunicación es tan divina y santa, que crea una
Persona, y esto desde toda la eternidad: es el Espíritu Santo que, junto con el
Padre y el Hijo, forman la Trinidad: “Tres Personas y un solo Dios
Verdadero”...
Y
es que, lo que circula en este seno divino es el Amor entregado y recibido y
gozado entre los Tres... Este Misterio no podemos entenderlo, pero sí
sumergirnos en Él, y ser receptores de tanto Amor: “el que me ama, lo amará mi
Padre y lo amaré Yo, y me manifestaré a él”... ¡Es decir, que entraré de lleno en
esa comunión de la Trinidad!... Y todavía: “el que me ama, guardará mi palabra
y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos morada en él”: Es decir, que
podemos orar con las Palabras de Jesús a su Padre y nos escuchará y acogerá,
porque, en verdad, ¡somos sus hijos, pequeños, pero hijos!...
¡Qué
Dios nos conceda saborear esa intimidad, con la confianza y el deleite de saber
que éste es nuestro Hogar, refugio seguro de nuestra oración y adoración al que
“es todo en todos”... ¡Qué así se haga en cada uno que esto suplica y ama!...
¡Amén, Amén!...



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