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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

viernes, 1 de mayo de 2015

"Ventana abierta"


Oración para sanar mi relación con María


María, madre mía del cielo,
quisiera confiar completamente
en tu cariño y en tu compañía.
Pero hay muchas cosas dentro de mí
que no me dejan amarte con profundidad.

A veces siento que no vale la pena
dedicarte mi tiempo o depositar mi confianza
en tus brazos de madre.

Otras veces hay dentro de mí
una resistencia a tu amor,
como si le tuviera miedo a tu ternura,
como si pudieras absorberme o asfixiarme.

Y otras veces me quedo confundido
ante una imagen tuya,
como si fueras fría o distante.

Ayúdame a sanar
esa desconfianza y esa frialdad.

Quizás alguna vez no pude descubrirte a mi lado
cuando más necesitaba tu ayuda,
no recibí lo que te pedí,
y entonces cerré  mi corazón herido.

Por eso te ruego María,
que me ayudes a sanar cada vez más
esta relación contigo.

Es bello poder confiar en una madre,
hablar de nuestro cariño,
y recibir su amor materno
que fortalece y anima.

Pero hay dentro de mí
algunas perturbaciones afectivas
que yo no puedo sanar.

Ayúdame Madre,
intercede ante el Espíritu Santo,
que llena tu corazón inmaculado.
Pídele que sane esa falsa imagen que tengo de ti
y que me haga reconocer tu verdadero rostro de madre,
pura belleza, vida, paz y alegría.

Muéstrame que en tu amor no hay egoísmo,
posesividad, debilidades ni peligros.
Ayúdame a experimentar ese amor
que me deja libre, que me alienta,
que me sostiene, que me hace descansar.

Pídele al Espíritu Santo que toque mi interior y lo sane,
porque quizás hay cosas que curar
en la relación con mi madre de la tierra,
porque mi trato con ella 

no fue siempre feliz y lleno de confianza.
Y ahora traslado a mi relación contigo
esas carencias de mi experiencia como hijo.

Pero, aunque a veces escapo de ti,
yo sé que te necesito,
que necesito reposar un poco en tu regazo,
que me hace falta tu ternura inmensa de mujer.

Tómame con tu paciencia y tu delicadeza de madre
y atráeme con dulzura,
para que pueda experimentar tu ayuda
cuando más te necesite.

Engéndrame, fórmame de nuevo en tu seno
por el poder del Espíritu Santo.
Déjame desarrollarme en tu interior
y dame a luz.

Quiero nacer de ti con alegría
y comenzar de nuevo,
para tomar conciencia de tu preciosa maternidad
y vivir con más fortaleza y confianza.

Tómame en tus brazos,
y enséñame a liberarme de todas mis resistencias.

Gracias, Madre, porque siempre me estás esperando.

Amén.

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