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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

miércoles, 8 de abril de 2020

Arzobispo de Sevilla. MIÉRCOLES SANTO. 8 - Abril - 2020

"Ventana abierta"


Archidiócesis de Sevilla


MIÉRCOLES SANTO


El Papa Francisco nos impresionó el viernes 27 de marzo con su sentida oración por el mundo ante la pandemia global. Decía en su homilía: “Densas tinieblas han cubiertos nuestras plazas… se fueron adueñando de nuestras vidas llenando todo de un silencio que ensordece y un vacío desolador que paraliza todo a su paso… Al igual que a los discípulos del Evangelio, nos sorprendió una tormenta inesperada y furiosa. Nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados; pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, todos necesitados de confortarnos mutuamente”.
Esta será, posiblemente, la mayor enseñanza que estamos aprendiendo en esta tragedia: todos nos necesitamos, nadie puede vivir solo. Este virus impío nos desarma y nos enfrenta ante nuestra vulnerabilidad. Así, el individualismo, que se ha extendido como una bruma silenciosa y destructora en nuestras sociedades occidentales, se revela como profundamente pernicioso. Ojalá que después de estos días de dolor no volvamos iguales a nuestras ocupaciones habituales. Que se avive nuestra conciencia de que somos hermanos, hijos de un mismo Padre.
Los cristianos nos sabemos, además, miembros y hermanos en la Iglesia. Los sevillanos somos parte de una comunidad gloriosa y bendecida por Dios desde hace muchos siglos. Somos hermanos pequeños de san Isidoro de Sevilla, de las santas Justa y Rufina, Santa Ángela y tantos otros hermanos santos que acompañan a la Virgen Inmaculada en el cielo. No olvidemos, pues, que somos Iglesia. La epidemia nos podrá robar la libertad, e incluso la vida, pero no nos robará la certeza de sabernos miembros de una gran comunidad cuya meta es el cielo, pero que ya aquí vive la hospitalidad, la fraternidad y la solidaridad. Ojalá que así sea.

+ Juan José Asenjo Pelegrina
Arzobispo de Sevilla

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