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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

martes, 10 de septiembre de 2013

La señal de la cruz

"ventana abierta"


La señal de la cruz


Al inicio de la misa, hacemos el signo de la cruz mientras decimos: «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo». Nos sumergimos así de entrada en el insondable misterio de la Trinidad y de la Pascua. Pero no siempre caemos en la cuenta de la grandeza del signo, lo hacemos con una cierta rutina. Tratemos de comprender para vivir.
Celebramos la Eucaristía en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu. 
En la misa, como lo recalca el saludo inicial, celebramos el amor del Padre, la gracia de Jesucristo y la comunión del Espíritu.
 Por otra parte, celebrar en el nombre de la Trinidad nos recuerda que debemos hacerlo de acuerdo con lo que el Señor ha establecido. 
La Iglesia no es dueña de la Eucaristía, sino que ha de dejarse hacer por ella. 
Los hombres hemos organizado el contexto ritual de la misa, pero la Eucaristía, en su realidad y dinamismo profundos, es un don y un mandato instituido por el Señor.
Al trazar la señal de la cruz, la comunidad reconoce que su origen se encuentra en la cruz del Hijo y no en la voluntad del hombre
La Eucaristía, como el Evangelio, no tiene su origen en el hombre, sino en la Tradición proveniente de Dios. En ella recordamos la Pascua de Jesucristo hasta que vuelva como Señor y Juez de vivos y muertos.
En el bautismo fuimos consagrados, dedicados, inmersos en la vida de la Trinidad santa; en la Eucaristía celebramos en su nombre la entrega del Hijo para la salvación del mundo. Lo hacemos con aire festivo, pero también con la conciencia de entrar en comunión con el don que Jesús hace de sí para la salvación de la humanidad.
La cruz nos libera del egoísmo para el servicio del amor. La Eucaristía es don y compromiso.





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