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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

lunes, 23 de septiembre de 2013

El pequeño lagarto

"Ventana abierta"

P. Félix Jiménez Tutor, escolapio

 El pequeño lagarto


Érase un rey que tenía un torreón en una colina. Mediante un pregón hizo saber que necesitaba un guardián para vigilarlo.
Un joven valiente y fuerte se ofreció.
"Ahí tienes una coraza un casco, una espada y una lanza y esta tu misión, nadie ha de entrar en el torreón. Si lo guardas bien durante el invierno tu recompensa será muy grande."
El joven observaba el horizonte desde las almenas seguro de si mismo.
A los visitantes que se acercaban les decía que no se podía visitar. Éstos intentaban sobornarlo con dinero pero no caía en la tentación.
Un día, hacia las cinco de la tarde, oyó un ligero ruido.
¿Se puede subir al torreón?
No, nadie puede subir.
Yo no soy una persona.
¿Quién eres tú?
Yo soy un pequeño lagarto.
No, la puerta no se puede abrir.
No tienes que abrirla. Me basta una pequeña rendija. Estaré sólo 10 minutos.
El joven se puso a pensar. Un lagarto no es una persona. Entreabrir la puerta no es abrirla. 10 minutos no es mucho. Y lo dejó subir.


El pequeño lagarto se mostró muy amable y pasados los 10 minutos se marchó.
Al día siguiente, a la misma hora, el mismo ruido.
¿Puedo subir?
Ah, eres tú.
Sí, no me quedaré mucho rato. Sólo 15 minutos.
Se instaló cerca del hogar y pasado el tiempo se marchó.
El tercer día, a la misma hora volvió a llamar.
¿Puedo subir? Sólo me quedaré media hora.
Pasada la media hora, el lagarto le dijo al guardián: La noche es muy fría y está nevando. ¿Podría pasar la noche en el torreón? Me acurrucaré entre las piedras del hogar y mañana me iré.
Después de muchas dudas, el joven aceptó. Conversaron largo rato y el joven se fue a dormir. Tuvo muchas pesadillas y cuando se despertó se dijo, este lagarto me está molestando. Voy a echarlo fuera.
Pero el lagarto había crecido muchísimo durante la noche. Tenía más de un metro de largo y medio metro de espesor.

 


"Voy a matarlo", pensó el joven. Pero, había dejado la espada y la lanza junto al hogar. Cuando quiso cogerlas, el monstruo saltó para devorarlo.
"Voy a abrir la puerta de par en par" y seguro que el monstruo se irá.
Sin casco ni armas, el joven trastornado recorría la colina, y dejó la puerta abierta.
En aquel momento apareció el rey.
-"¿Qué haces ahí? ¿Es así como guardas mi torreón?"
- Me ha sucedido una desgracia.
- " Seguro que has dejado entrar a alguien en el torreón."
- No, no era alguien.
- ¿Cómo?
- Un pequeño lagarto y ahora hay un monstruo en el torreón.
-"No has sabido guardar el torreón, dijo el rey, ven conmigo."
Al acercarse vieron el cuerpo del monstruo que ocupaba toda la escalera y su cola salía por la puerta.
El joven estaba consternado. El rey que era muy fuerte, cogió su espada y la hundió en su corazón. Con un gran grito, murió. El rey dijo a sus criados.
"Limpien el torreón".
Y dirigiéndose al joven le dijo:
 "Tú has perdido tu recompensa".




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