"Ventana abierta"
P. Leonardo Molina García
Próspero año. Unos unen ¡feliz Navidad! Imprescindible: y felicidad…
La atmósfera total, los medios de comunicación, los wasaps, correos y saludos están este tiempo llenos de esas PALABRAS mágicas, que se entrecruzan en nuestra mente y en las memorias, generalmente agradecidas, y trasponen de la boca o del móvil hacia personas contenidas en la memoria.
Le damos vueltas procurando que nadie se nos distraiga…” vaya por Dios, se me escapó” y tratando de sacar la pata donde, a veces involuntariamente, la metimos. ¡Se me traspapeló!
La ayuda del ordenador, del móvil es inestimable. Algunos, más precavidos que yo, hasta tienen un fichero… Estos medios han venido a socorrer nuestros fallos. Y si ya tenemos grupos de correo establecidos, la tarea se nos simplifica y el agobio se descarga… aunque quedan atrás fallos imperdonables.
¡Ahora mismo estoy haciendo en mi cabeza esa memoria! Suplico a Dios que nadie quede fuera de mis recuerdos, de mi oración… Seguro que alguien a quien tenía que mandarle mis mejores deseos se me “ha ido” Es que los años, es que son tantos, es que, en el fondo, no sé si debería omitirlo o echarle a la calle, la verdad.
En el “saco” de mis memorias hay amigos, buenos recuerdos, agrados antiguos, simpatías, deberes, obligaciones, justicias…pero también almacena rencores más o menos arraigados, antipatías, desagrados, injusticias, “no se lo merecen”, “me la hizo”, venganzas. En fin, de todo, en revoltijo, dando trepas en mi corazón y animando mis tomas de decisión, empujando hacia afuera o metiendo más a fondo las resoluciones.
“Cuando sientas que tu hermano, necesita de tu amor, no le cierres las entrañas, ni el calor del corazón. Busca pronto en tu recuerdo la Palabra del Señor: «Mi Ley es el Amor».
Pues vamos adelante. En el evangelio encontramos presentadores. Deseadores, vaya. Agradecida y esperanzada que le decía a Dios: “No tienen vino”. “Ánimo, levántate que te llama” los camilleros que le presentan a Jesús un paralítico, los que llevaban a los enfermos…” Ayúdale, que nos ha edificado la sinagoga”. No olvidemos en Navidad a María y José, los mejores… interminables intercesores. Y los que pedían: “dame de beber”, “danos de ese pan, Señor”, “si yo creo, pero ayuda mi incredulidad”…
Entre decididos y convencidos intercesores ando yo, a veces. Les mando mi felicitación y deseos. Otras veces, soy de los que rezo por mis amigos y… enemigos: pero lo hago. “En tu nombre echaré las redes”. ¡He decidido felicitar! Y en ocasiones, me olvido de mí y os deseo lo mejor. A todos, a todos…
¡!!Feliz y Próspero, Año Nuevo!!! Que crezcáis (mos) en amor, en perdón, en espíritu de ayuda efectiva, en que abráis el corazón cada vez más solidario y al Bien Común, que no os falte la fe, la esperanza a contracorriente, al amor. Que Cristo sea vuestra fe y fundamento, la roca segura, a veces de salvación, a veces de lontananza, a veces de resistencia y a veces de aguante en las dificultades. (Efesios 3, 17-19) Terreno firme. Y que nunca perdamos la ESPERANZA activa. Esa sí que es prosperidad feliz…
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