"Ventana abierta"

ÁNGELUS
EL MAGNIFICAT
P. Santiago Martín
Franciscanos de María
Buenos días amig@
La vez pasada empecé a comentarles a ustedes el himno que María proclamó cuando se encontró con su prima en Ain Karem cuando fue a visitarle, me refiero al Magníficat.
1. Les dije a ustedes que la primera lección que tenemos que extraer del Magníficat es la auténtica humildad de María, que no dice que lo que Ella hace, lo que Dios hace de Ella no tenga importancia. Es muy importante en este caso ser la Madre del Mesías, pero insiste en que es Dios el Autor, en que es a Dios al que hay que mirar, , en que es Dios el que hace siempre las cosas, aunque sea con nuestra ayuda.
2. Y la segunda lección del Magníficat viene un poco más adelante, en ese himno cuando la Virgen proclama y dice con toda claridad que, "el Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los ricos los despide vacíos, a los pobres los colma de bienes".
No parece la Virgen maría diciendo estas cosas una jovencita ñoña de cuello torcido, no parece ni siquiera una mujer de su época, parece una heroína de nuestros días.
Tengan en cuenta que hace dos mil años, esto de los derechos humanos por ejemplo, ni se pensaba siquiera, que nuestros conceptos de la justicia, incluso de la solidaridad, de la caridad son conceptos propiamente del cristianismo y, no son desde luego, no estaban en moda antes del cristianismo, es decir, María es una auténtica revolucionaria y, es una persona que se adelanta a su época poniendo delante de todos, empezando por aquella que tenía allí, y que era su prima Isabel, lo que será después el mensaje de Jesús.
Hay una gran sintonía entre el Magníficat, entre ese "que, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes", y lo que después dirá Jesús cuando unos años más tarde en el Monte de las Bienaventuranzas diga: "Dichosos vosotros los perseguidos, dichosos vosotros los pobres. ¡Ay de vosotros los ricos! ¡Ay de vosotros los que ahora reís porque lloraréis!".
Es decir, este Magníficat nos está diciendo que ya María, llena del Espíritu Santo, se convierte en una anticipadora de lo que será el mensaje de la justicia social de su Hijo; pero lo que está diciendo también es otra cosa, algo también muy importante, que después -digo- repetirá e insistirá Jesús. Nos está diciendo que no debemos jugar con la bondad de Dios.
Me preocupa mucho esa idea, cada vez más difundida, de que no existe el infierno, de que no pasa nada, de que hagas lo que hagas, de que hagas lo que hagas, aunque seas un canalla, aunque seas un sinvergüenza, aunque mates, aunque robes, aunque espolies, aunque negocies con el dolor y la sangre de los demás, por ejemplo con la droga, aunque te conviertas en un torturador, no pasa nada, vas al cielo seguro.
¿Saben ustedes a quién perjudica eso? A los pobres, a los indefensos, ya no tienen Defensor, ya no tienen ni siquiera el miedo que podía pesar sobre los canallas y sinvergüenzas, de que con su muerte, alguien, un último Defensor iba a ajustarles las cuentas, ahora ya no. ¡Ahora pueden matar, pueden delinquir, pueden robar, pueden asesinar, pueden hacer lo que sea, y encima creen -si es que creen- que van a ir todos tranquilamente al Cielo.
No es ese el mensaje de la Virgen María, Ella insiste: "El Señor derriba de su trono a los poderosos y ensalza a los humildes, a los ricos los despide vacíos y a los pobres los llena de bienes".
Queridos amigos, nosotros que amamos a la Virgen no podemos ocultar su mensaje, no podemos pensar que Ella, a la que acudimos con tanta frecuencia a poner delante de sus ojos de Madre nuestros problemas, no podemos pensar que Ella es ciega o tuerta, que solamente nos ve a nosotros. Ella nos ve a nosotros y ve también al resto de sus hijos.
¿Cómo acogerá Ella nuestras súplicas, si nosotros estamos haciendo daño a alguien? ¿Cómo acoge una Madre una petición de un hijo que está convirtiéndose en el enemigo de su hermano? ¿No le dirá la Madre a ese hijo que viene a pedirle ayuda: "¡Estoy encantada de ayudarte, soy tu Madre, te quiero muchísimo, puedes contar conmigo, pero haz el favor de dejar de pisar a tu hermano, que también es hijo mío, no puedo ser indiferente ante la súplica de tu hermano, el grito de tu hermano ha llegado hasta mis oídos!".
Este creo yo, queridos amigos, es el mensaje que tenemos que tener presente.
Les invito, a que bueno, naturalmente si pudieran ir ustedes a Ain Karem sería estupendo, pero me parece que es un poco difícil, por eso les invito a que vayan a Alicante por ejemplo, a la capital a que vean allí la Patrona de la ciudad, "La Virgen del Remedio". Una imagen muy curiosa con el Niño que tiene la bola del mundo a punto de lanzarla y que se pongan delante de Ella a pedirle ayuda, que realmente expongan sus necesidades, sus intenciones, es la Virgen del Remedio. Que Ella les ayude, que Ella les socorra; pero que a la vez no olviden ustedes nunca, que la Virgen no tiene solamente a ustedes como hijos únicos, sino que tiene otros hijos y, que algunos de esos hijos, algunos de sus hermanos, quizá están siendo víctimas de ustedes, a lo mejor un rato antes pasó por delante de esa misma imagen, o por delante de otra, pidiéndole, Madre por favor convence a esta persona que deje de hacerme daño, que se modifique un poquito su carácter, que no esté tan avinagrado, que no sea tan negativo, que no sea tan egoísta; Madre, toca Tú su corazón para que me ayude, para que me dé una limosna, para que me dé un puesto de trabajo.
Después vas tú a decirle ayúdame, y la Virgen te dice, ¿y por qué no me ayudas tú a ayudar a tu hermano?, y yo también te ayudaré a ti.
Feliz día para todos.

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