"Ventana abierta"

ÁNGELUS
LA ESTANCIA DE MARÍA EN CASA DE SU PRIMA ISABEL EN AIN KAREM
P. Santiago Martín
Franciscanos de María
Buenos días amig@
Ya vimos anteriormente como la Virgen María fue a Ain Karem a casa de su prima Isabel a llevar a cabo una obra de caridad, una obra de caridad que suponía un riesgo, especialmente para Ella que estaba embarazada, un riesgo que Ella lo sabía, tuvo que asumir y, que voluntariamente aceptó.
¿Qué hizo María en Ain Karem?
Probablemente, debido a la edad que tenía la Virgen María, su misión allí en casa de Isabel no fue la de ponerse al frente de las criadas de la casa para organizarlo todo, mientras Isabel quizá guardaba reposo. No creo que tuviera todavía la capacidad para ello y, desde luego no tenía probablemente ninguna experiencia en cuestiones de parto.
Sin embargo María -quiero creerlo así, nos explica el P. Santiago- María era una extraordinaria confidente, debía de tener una especial relación con su tía, con su prima, con Isabel, para poder estar a su lado, quizá cogiéndole de la mano mientras pasaban las largas horas de espera aguardando a que llegara el momento del parto. Probablemente esa fue la función, y digo que probablemente porque había una relación íntima entre ambas, como queda de manifiesto en el momento en el que se produce el encuentro entre Isabel y María.
El Evangelio nos describe ese instante de una manera lírica, de una manera enormemente hermosa. Como es sabido en ese instante Isabel saluda a su prima que viene a verla, le dice que la criatura ha dado un salto de alegría en su vientre cuando la ha sentido, qué cómo es que viene a visitarla la Madre de su Señor, es decir, Isabel se muestra como una profetiza que anuncia lo que va a ocurrir y María proclama la grandeza de Dios, es decir, pronuncia probablemente el himno más hermoso de toda la Biblia, ese que consideramos, que llamamos "El Magníficat".
"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador".
Y esta es la primera lección que tenemos que extraer de este momento.
En otra ocasión, si Dios quiere, seguiré comentando otro aspecto del mismo. Me refiero a las primeras palabras del Magníficat:
"Proclama mi alma la grandeza del Señor".
Imagínense ustedes que la Virgen María al encontrarse con aquella magnífica apertura por parte de su prima Isabel, aquel recibimiento extraordinario, aquel piropo: "Cómo es que viene a mí la Madre de mi Señor", la Virgen hubiera dicho con una falsa humildad:
¡Ah, esto no tiene importancia, no es nada, mujer, nada quedarse embarazada del Mesías, una cosita de nada, no tiene ninguna importancia!
María hubiera hecho sin duda el ridículo y además hubiera faltado a la verdad y a la justicia. Era de una extraordinaria importancia ser la Madre del Mesías, y era un extraordinario honor ser Ella precisamente la que había sido elegida para esta importante tarea.
¿Qué es lo que hace la Virgen María?
Es y se muestra como una persona auténticamente humilde, no dice:
¡No, esto que tengo yo, esto no vale nada, esto no tiene importancia!
Ella dice:
¡Esto es muy importante, pero el Autor es el Señor, no soy yo.
La Virgen dice:
"¡Proclama mi alma la grandeza del Señor.
Y añade:
"¡El Señor ha hecho obras grandes a través mío, a través de mí; pero es el Señor el que ha hecho obras grandes!".
Hagan ustedes esta prueba, cuando a alguien le digan un piropo, si ven que esa persona dice:
¡No, no, esto no pasa nada, no tiene importancia!
Háganle una crítica, verán cómo a continuación se molesta muchísimo; y, es que nosotros entendemos la humildad como ocultar la verdad.
Santa Teresa que era enormemente sabia, además de santa, decía que, la humildad era andar en verdad.
Has hecho una cosa bien, una comida por ejemplo, te felicitan por ello.
No digas: ¡No, no vale nada!
Al contrario, di: ¡Efectivamente, me ha salido muy bien la comida, gracias a Dios me ha salido bien!
Has sacado una buena nota en un examen, no digas: ¡No vale nada!
Di: ¡Efectivamente, he puesto mi parte, gracias a Dios me ha salido bien!
Pongamos a Dios por delante, que es lo que hizo la Virgen, esa es la verdadera humildad.
La humildad no consiste en decir que las cosas que son de una manera, no son; consiste en decir que Dios es el Autor, que es Dios el que de verdad hace las obras, nosotros somos simplemente el pincel y Él es el Pintor. Aceptemos ser pinceles y proclamemos la belleza del cuadro, porque lo está pintando el Pintor y no el pincel.
En cuanto a los santuarios, quiero hablarles por ejemplo, del de "La Inmaculada, La Purísima", que se venera en Alcoy.
"La Virgen de los Lirios" se venera en el Santuario de la Font Roja, es un paisaje precioso.
Esta "Virgen de los Lirios" nos invita precisamente a ser así, a ser como una belleza que se muestra a los ojos de los demás, pero que es Dios el Autor de esa Belleza. No somos nosotros -repito- los que pintamos el cuadro, es Dios el que lo pinta y, nosotros tenemos la suerte, el honor, el orgullo de ser colaboradores en esa pintura.
Hagamos como María, vivamos la auténtica humildad. Y cuando digan que algo lo hemos hecho bien. aceptémoslo, porque de verdad está bien, y de verdad lo hemos hecho nosotros, pero invitemos a pensar en el auténtico Autor, Dios nuestro Señor.
Feliz día para todos.

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