"Ventana abierta"
ÁNGELUS
EL REGRESO DE MARÍA A NAZARET
P. Santiago Martín
Franciscanos de María
Buenos días amigos
Quisiera terminar hoy esta etapa a
comentar la visita de María a su prima Isabel, precisamente con el regreso de
María a su casa.
Cuando ya hubo terminado todo en Ain
Karem, después de que Isabel hubiera dado a luz, sin mayores problemas, a su
hijo Juan el que después será llamado "El Bautista", la Virgen
comprendió que había llegado la hora de regresar a Nazaret, seguramente con
dolor por parte de su prima, por parte de Zacarías el marido de Isabel, la
Virgen emprendió el camino del Norte, el camino de Nazaret.
Y aparentemente era de nuevo un riesgo
más que al principio, porque el embarazo había ido adelantándose. Pero estoy
seguro -explica el P. Santiago- de que en ese momento, en ese viaje, no era ese
riesgo lo que más pesaba en el ánimo de la Virgen María.
Pónganse en el lugar de ella, una muchacha de quince años más o menos, embarazada de su primer hijo, no de su marido, del hombre con el que estaba desposada, José. Es probable que durante los meses pasados en Ain Karem, ya María se hubiera enterado de que José había aceptado, de alguna manera, ser el padre de la criatura delante de los demás, que había aceptado casarse con ella y darle el apellido al que naciera, es decir, a Jesús.
Pero a María le esperaba una buena en
Nazaret, le esperaba quizá lo peor, que era el cotilleo, hay que haber vivido
en una ciudad, o en un pueblo pequeño si alguno de ustedes viven ahí, para
saber lo que es esto, para saber cómo se convierte en una auténtica ley no
escrita, pero que se cumple más inexorablemente que aquellas que están
protegidas por la policía.
Hasta qué punto el "qué dirán"
se convierte en una tortura para todo aquel, no sólo el que hace algo malo,
sino que simplemente hace algo distinto.
El "qué dirá la gente" es una
norma espantosa que hace sufrir muchísimo; y digo no solamente cuando uno hace
algo malo, sino casi en cuanto alguien se sale fuera de lo corriente, de lo
normal.
Eso lo sabía la Virgen María camino del
Norte, sabía que más de una de sus amigas, de sus vecinas, de aquellas comadres
de Nazaret, dirían:
"¡Mira la mosquita muerta, quedarse
embarazada antes de casarse!".
"¡Hay que ver, fíate de las aguas mansas!", por ejemplo.
Cuántas veces pasando María por el
pueblo hasta que llegó el momento de regresar de nuevo hacia el Sur para dar a
luz en Belén, cuántas veces debió de tener que escuchar palabras ofensivas, y
qué mal lo debió de pasar José, y qué mal lo debieron de pasar Ana Y Joaquín
los padres de la Virgen, y cuánto se regodearían insultándole a nuestra Señora,
tanto más porque Ella probablemente había sido la que tenía mejor fama de
todo el pueblo. Impensable en María quedarse embarazada antes de vivir con su
marido. Lo que nadie sabía era la causa; pero Ella la pobrecilla tuvo que
sufrirlo.
¿Qué hubiera hecho otro en su lugar?
Pues quizá hubiese tenido la tentación
de abortar, por ejemplo.
¿No es eso lo que se hace hoy en día?
¿No es esa la fórmula de lo que se llama
la cultura de la muerte?
¿Qué hace la cultura de la muerte?
La cultura de la muerte aconseja
resolver los problemas matando. Viene un niño no deseado, que no viene en el
momento oportuno, que hay otros hermanos en casa, la muchacha es soltera cuando
está embarazada, va abajar el nivel de vida de la familia..., lo que sea.
Viene un niño no deseado, ¿qué hay que hacer? ¡Matarlo, matarlo!
Recuerdo el caso de una joven
adolescente, estaba estudiando C.O.U, se quedó embarazada de un compañero de
clase también de C.O.U, vinieron los dos a verme, él no quería que
abortara, y ella sí que quería abortar.
Pero, ¿por qué? Porque no quería decírselo a su madre, realmente era un trago, pero decidió matarlo, el único camino que se le ocurrió no era ni el de la adopción, ni el de ser valiente... no, matar, matar, matar, la cultura de la muerte.
Vemos a María por lo tanto, afrontar una situación dificilísima, que sobre todo en el momento inicial podía haberle costado la vida, porque podía haber muerto lapidada, acusada de adúltera, sin embargo, la afronta de cualquier manera, menos eligiendo la cultura de la muerte. Contó con el apoyo de sus padres, contó con el apoyo de José, pero si no hubiera contado con eso, habría hecho su maletita y se habría marchado del pueblo antes que matar a su hijo.
Les invito a ustedes a que visiten el
Santuario de la Virgen del Castillo en Yecla, una imagen bellísima, que visiten
ese Santuario y que la veneren allí como la Virgen del Castillo, la Virgen de
la Fortaleza, la Virgen que se enfrenta con el "qué dirán", que se
enfrenta con la mayoría, que se enfrenta con lo que sea antes que renunciar a
sus principios.
Pídanle allí a la Virgen que nos dé luz para saber lo que tenemos que hacer, y fuerza para llevarlo a cabo, aunque nos critiquen.
Feliz día
para todos.


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