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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

sábado, 28 de julio de 2012

Padres huérfanos de hijos

 "Ventana abierta"


Padres huérfanos de hijos


Hay un período en el cual los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos”. Es que los niños crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes.  Crecen sin pedirle permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia. Pero no crecen todos los días, crecen de repente.

¡Un día se sientan cerca de nosotros y con una naturalidad increíble nos dicen cualquier cosa que indica que esa criatura de pañales, ya creció! 
¿Cuándo creció que no lo percibimos?
¿Dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena y los cumpleaños con payasos? 

El niño crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.

Ahora estamos aquí, en la puerta de la discoteca, esperando no sólo que  crezcan, sino que aparezcan….

 Aquí estamos muchos padres al volante esperando que salgan zumbando sobre patines, con sus cabellos largos y sueltos.

 Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas en las esquinas. Con el uniforme de su generación y sus incómodos y pesados morrales  en los hombros.

Acá estamos nosotros, con los cabellos canos.

Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas.

Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos.

 Principalmente con los errores que esperamos no se repitan.

Hay un período en el cual los padres vamos quedando huérfanos de los hijos.

Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine.
Pasó el tiempo del piano, del fútbol, del ballet, de la natación, del béisbol…

Salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.

Deberíamos haber ido más, junto a su cama al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sabanas de la infancia. Deberíamos haber ido más  a los adolescentes cubrecamas de aquellos cuartos con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores.

Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto.

Al principio fueron campo, playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos.
Si, había peleas en el auto por la ventana y la música de moda.  Después llego el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento. No podían dejar a sus amigos y primeros enamorados.

Quedamos los padres exiliados de los hijos.

“Teníamos la soledad que habíamos deseamos…”

 Y nos llego el momento en el cual sólo miramos de lejos,  deseando que escojan bien en la búsqueda de la felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.

El secreto es esperar…

En cualquier momento nos darán nietos.

El nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso los abuelos somos tan desmesurados y distribuimos tan incontrolable cariño. Los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto.

Por eso, es necesario hacer algunas cosas adicionales…

 CREZCAN !!!!

Así es.  Los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres…

Sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos….

En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después que la vida se nos va pasando….

Autor desconocido




 

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