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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

domingo, 1 de enero de 2012

Solemnidad de Santa María, Madre de Dios. 1- Enero- 2012.

"Ventana abierta"


Santa María Madre de Dios


1 - Enero - 2012.

Monición de entrada, Hermana Clarisa:

Hermanos Paz y Bien:
Hoy celebramos la Solemnidad de Santa María Madre de Dios, y nos reunimos en el monasterio de las Hnas Clarisas de la Inmaculada y San Pascual, situado en el Paseo de Recoletos de Madrid, y desde aquí, nos ponemos en comunión -en común unión, en comunidad- con todos los enfermos e impedidos.

Hoy, primer día del año, a los ocho días de la Navidad, conmemoramos de nuevo el nacimiento de Cristo, recordando su circuncisión. Él inauguró con su primera venida el verdadero Año Nuevo, que perdurará hasta su vuelta.
Pero nuestra celebración se polariza hoy en la figura entrañable de Santa María Madre de Dios, Madre de Cristo, un motivo importante de reflexión y plegaria.
Tendremos también en cuenta, la "Jornada Mundial de la Paz".

Sacerdote D. Manuel González
Capellán del monasterio de las Hnas Clarisas:

- La Paz y el Amor de Dios, nuestro Padre, que se han manifestado en Cristo Jesús, nacido para salvarnos, estén con todos vosotros.
- Y con tu espíritu.

Hermanos, en esta clausura de la octava de Navidad prolongando los ocho días solemnes de la Navidad, en este primero del año civilmente hablando, vamos a invocar la misericordia de Dios sobre nosotros y pedirle su Paz.

* Tú que has venido a salvar al pueblo de sus pecados.
Kirie eleison.
* Tú el fruto bendito del vientre de Santa María.
Christe eleison.
* Tú que eres nuestra Paz, la Paz de todos los pueblos.
Kirie eleison.

- Nuestra alabanza a Dios, el Padre eterno, por Jesucristo el Señor de todos los tiempos, el Señor también del Año Nuevo que hoy comenzamos, se eleva con toda la Iglesia.

- Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María, entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de Aquella de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el Autor de la Vida.
Él que Vive y Reina Contigo, Padre, en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
- Amén.

Homilía

"Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley, y hacerlos así, hijos de Dios".

Con esas breves, pero profundas palabras, el apóstol Pablo resume el contenido de estas fiestas navideñas que estamos celebrando, y recuerda cómo Dios ha querido que su Hijo, su Verbo, su Palabra por la cual se hizo el mundo entero, todo el universo se hiciese también un Hombre, y naciese como nosotros, de una Mujer, exactamente igual a nosotros, excepto en el pecado, para que todos nosotros sin excepción, aceptándolo a Él, podamos ser hijos de Dios, y de esta manera, participar de la Vida Divina.

Este es el mensaje de la Navidad ¿eh?
Es el mensaje de esos ocho días que hoy se cumplen.
Hoy, cerrando esta octava, estos preciosos ocho días que por gracia de Dios hemos vivido y estamos viviendo, estos días nos muestran el forcejeo entre Dios y Adán, o si queréis entre Dios y el hombre, entre la Gracia y el pecado, entre la Vida y la muerte.
Pero en ese forcejeo, forcejeo que existe dentro de nosotros continuamente, en ese forcejeo estamos celebrando la victoria de Dios.
La redención que comienza en el vientre de María, en el vientre de esta Mujer Santa, de esa Mujer que le llamamos en griego Theotokos, es decir, la engendradora de Dios Hijo, la Madre de Dios Hijo.
Esta redención que comienza en el vientre Santísimo de María, llega a su plenitud, a su término, con la Muerte y Resurrección de Cristo, lo que llamaremos la Pascua.

Pero, ahora, en el tiempo, conmemorando ese acontecimiento de gracia, conmemorando en la Eucaristía su Muerte y Resurrección, en el tiempo, en este recién Año Nuevo apenas comenzado, nos toca hacer a nosotros presente su victoria y vivir en plenitud esa dignidad de hijos de Dios que hemos recibido.

Y en esta historia de salvación, hay un lugar reservado muy importante a una Mujer.

Es bellísimo que Pablo, igual que Juan en su  1er  capítulo, después cuando en el capítulo 19 del 4º Evangelio se hable de la muerte, tanto en el 19 como en el 2º capítulo de las "Bodas de Caná" no se diga María, sino se hable de "la Mujer", ¡eso es precioso!, "la Mujer".
Esa mujer, por la cual había venido el pecado al mundo.
"La Mujer", por la cual viene, no la Gracia, sino Gracia tras Gracia al mundo.
Y hoy, en este Evangelio de Lucas, que retoma el mismo de la Misa de la Aurora de Navidad, hablando de la Madre del Salvador, dice, que Ella conservaba todo este misterio, lo que iba sucediendo, en su Corazón.
¡Qué magnífico plan de vida tan espiritual, tan personal para cada uno de nosotros; para vosotras Hnas Clarisas, que comenzáis mirando a María el Año Nuevo, como para toda la Iglesia, meditando todo esto en el corazón.
Y así, el evangelista, ofrece una imagen muy sujestiva de Quién es Santa María; Aquella abierta a la Palabra de Dios, que contempla todo lo que se va realizando según un plan para el que Dios quiere también nuestra cooperación; y María es la primera que coopera al plan de Dios, siendo ejemplo y marco de referencia para cada uno de nosotros.
En Ella se ha dado la victoria de Cristo.
Hoy la llamamos Madre de Dios, porque Ella tuvo un papel singular, primordial, excepcional en la historia de la salvación, de la cual también nosotros formamos parte.
Ella concebida sin pecado. Ella tuvo la experiencia primera, ya desde su Concepción, del pecado, y sin embargo va a sufrir lamentablemente como todo ser humano, el sufrimiento y las consecuencias del pecado.

En estos días de Navidad, hemos estado haciendo una convivencia con los jóvenes que vienen aquí a la misa mozárabe en la convivencia vocacional con un grupo grande también de sacerdotes.
Hemos estado en Santo Domingo de la Calzada, ¡una experiencia preciosa!, y allí, Carlos, un canónigo, que se ha portado como un hermano mayor, nos enseñaba el Claustro de la Catedral, ¡preciosa, magníficamente todo preparado catequéticamente, muy bien expuesto...,yo les hablaba a los chicos de cómo María en esas imágenes románicas, se presenta como la libre del pecado, pero también la que nos muestra el antídoto del pecado. Allí se muestra a María con una manzana en la mano, la fruta de la discordia, el símbolo del pecado; pero en la otra mano, María, se presenta sosteniendo a la Gracia, a Cristo Jesús, al Fruto de su vientre, al Señor que presenta la historia, a ese mundo que ha preferido ser esclavo del pecado y la Señora lo presenta como Señor.
Y me hacía gracia que los chicos iban luego buscando las imágenes donde María aparecía con manzanas en la mano.
El otro día, en la Catedral de la Almudena, vi cómo la decoración tan típica y tan madrileña, es decorar los árboles con manzanas, para recordarnos justamente, que por el pecado en aquel primer árbol, ha venido la Gracia sobreabundante del Fruto bendito de la Virgen María.
Y así los chavales iban recorriendo, hasta llegar a la Inmaculada o en el dragón tiene en su boca la manzana, pero lo que tiene realmente la manzana es Ella, mostrando al mundo que el pecado es posible, lamentablemente en el cual caeremos, pero que el Fruto bendito de su vientre, es realmente la solución para cada hombre.

Ahora, acabada esta octava navideña, hasta completar los 12 días, que popularmente se llaman 12 días de Navidad, hasta el día 6, tenemos también la compañía de José al cual ya le habíamos atisbado hoy; porque en el portal se nos presenta a María, la Madre, pero también este hombre importante, el esposo de la Virgen María, porque él tuvo un papel asociado a Ella, a la Madre, imponerle el nombre -lo acabamos de escuchar en el Evangelio: "Le pusieron por nombre Jesús". Él que había sido profetizado como Enmanuel, se llamará Jesús, es decir, "Dios salva", ese es el significado de Jesús, Dios salva.
El Enmanuel, el "Dios con nosotros", tiene realmente una misión, está con nosotros para comunicarnos salvación; y José se presenta así, como el custodio del Redentor también.
Custodiar al Redentor en nuestras vidas, custodiar al Redentor en nuestro trabajo, en nuestra familia, difundir la fe del Redentor, transmitir esa fe, evangelizar, es justamente lo que se nos pide al comienzo de este año, y por eso lo recordamos en este primer domingo del año 2012, que queremos vivir bajo la protección de Santa María en este año recién comenzado en el que se cumplirán justamente 50 años del inicio del gran Concilio Vaticano II, y por ello el Papa ha decretado que este año, que apenas hemos comenzado, sea desde el mes de octubre un año de la fe, un año para la nueva evangelización con nuevo ardor, recuperando nuevo ardor, pensando en nuevos métodos, custodiando como José la fe, transmitiendo como José la fe, meditando esa fe como María en el corazón. Busquemos cualquier método, cualquier cosa.

Me llamaba la atención, cómo estos días en Santo Domingo de la Calzada, Inma nos iba enseñando el albergue que ha abierto, precioso, para los peregrinos que pasan hacia Santiago de Compostela, y decía esta mujer, esta hospitalera: "Nosotros queremos con el albergue, transmitir la fe, que todo el que pasa con fe hacia Santiago, con búsqueda, o despistado, encuentre en nosotros y en este albergue, una confesión de fe sin palabras, con un servicio claro, con una determinada actitud de servirles, de acogerles, de lavarles los pies, de tenerles una capilla preparada para que recen, un plato de comida y gente que les atienda".

El calendario civil hoy nos fija un comienzo de año.
Tanta gente comenzará estos días a poner en la jambas de la puertas la cifra del año civil con tiza, pidiendo la bendición para todo el año.
Comenzábamos -como he dicho antes- bajo la protección de María que nos muestra al Señor, que nos pone en guardia contra el pecado, simbolizado por esa manzana, pero que nos muestra al Señor para que lo invoquemos, para que lo llevemos como Señor del tiempo, y para que nosotros desde ahí, contemos con 365 días, el periodo de tiempo que se extiende hoy delante de nosotros; un periodo de tiempo que indudablemente está lleno de deseos, de esperanzas, que también comporta incógnitas y que traerá sin duda muchas dificultades, económicamente la crisis va a hacer mella lamentablemente en miles y miles de familias más, no solamente en nuestra patria, y hemos de estar preparados para eso.
Gracias a Dios no podemos prever el futuro, lo importante es vivirlo con los ojos puestos en el Hijo de María, en el Señor, aceptando, como María, su voluntad, profundizando en lo que significa esa fe, pero sobre todo, hemos de entender este año nuevo como un don de Dios, como una oportunidad para hacer algo útil, primero para nosotros mismos, y luego para los demás.
¿Qué podemos hacer para la sociedad, para el mundo, también para Dios?
Pidamos púes, juntos, el don del Espíritu Santo, invoquemos su fuerza.
Hoy en tantos lugares se canta:
"Ven Creator Espíritu. Ven Espíritu Creador".
Pidamos la fe.
Hoy la 1ª Lectura nos ha planteado, una vez más, un año más, esas bellísimas palabras de la bendición sacerdotal, que el Sumo Sacerdote del Antiguo Testamento pronunciaba sobre el pueblo en las grandes fiestas, bendición bíblica, que nuestro Padre San Francisco en este año, el Octavo Centenario de la Conversión de Santa Clara, recordamos con las Clarisas, palabras que San Francisco hizo suyas como Diácono, bendiciendo a la gente.

Hoy ponemos nuestra vida, la de todos, especialmente la de los enfermos, bajo la bendición de Dios. Pensemos en los lugares
ahora me viene a la memoria, Orisa, este estado en la India, o Nigeria, donde según nacía el Niño el 25 de diciembre ya comenzaba a llorar, en los cristianos masacrados.
Tantos lugares donde la fe no se puede vivir en libertad, hay tantas dificultades.
Pidamos la bendición de Dios para ellos.
El Señor tiene designios de paz y no de aflicción.
Él quiere la paz para un mundo que tantas veces le estorba en los planes de paz, y que estorba los planes de paz de otros hombres.

"En este empezar un año nuevo, y en este empeño por la paz
-dice el Papa- tiene una especial responsabilidad a los jóvenes.
Hay que educar en familia, a ser instrumentos de paz".

También yo os digo a vosotros:
Que el Señor nos bendiga y nos proteja.
 Que nos mire con benevolencia.
 Que nos conceda su favor y su paz en esta etapa nueva para nuestra vida, que es el 2012.
Que Santa María, la Madre de Dios, que su esposo José rueguen por la Iglesia y por su intención.

¡Feliz Día del Señor!





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