ventana

ventana

Sean bienvenidos

Sean bienvenidos

Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

domingo, 16 de octubre de 2011

Al hilo de viejas canciones.

"Ventana abierta"


16 -octubre- 2011

Queridos amig@s, aquí os envío de nuevo otro artículo del fraile dominico Francisco José Rodríguez Fassio, que a mí particularmente me entusiasma por sus letras sencillas ilustrativas y entendibles - creo yo- por todos, y que tanto nos beneficia en nuestro vivir diario. 
¡Muchas gracias Padre Fco. José!

Agosto es un tiempo para que los frailes -comenta el Padre 
Rodríguez Fassio- nos dediquemos a una tarea que vamos dejando los otros meses del año con el falso motivo de que las preocupaciones, las clases, el apostolado te lo impide.
La tarea de hacer limpieza general de la habitación, esa habitación que nosotros llamamos "celda" -continúa explicando Rodriguez Fassio- no porque tenga nada de prisión, sino porque es la célula del convento, la célula viva de la Comunidad; un espacio que es a la vez despacho, dormitorio, oratorio, ermita y almacén de todo lo que se va acumulando a través de la vida, y por lo menos una vez al año no tienes más remedio, si quieres seguir pudiendo entrar en la habitación, de empezar a revisar apuntes, a ver qué tiras que no tiras, qué dejas..., y como es muy aburrido, pues a veces te entretienes, ¡mira esto que hace veinte años que no veo, esto que hace quince años que no veo, o estas viejas fotos...! en fin que la tarea se hace larga y bastante vivida para la nostalgia.

Este verano me encontré además, con una caja de viejas cintas de cassette: ¿qué se hace con ello? ¿valdrá la pena pasarlas a DVD, o a CD, o habrá que tirarlas directamente?
Bueno, ante eso, las vas poniendo una a una , y te van surgiendo sentimientos , emociones, recuerdos de cuando esas cintas formaban parte de tu vida diaria; y de entre tantas cintas  salió una del conjunto "Los Pecos".


¿Se acuerdan?, que uno era rubio y otro moreno, y que por mi adolescencia, pues me sentía identificado con las letras de las canciones, los primeros amores, las primeras ilusiones, cuando decíamos adios a los veinte años, que hay tanto tiempo, que hay tanto que hacer todavía..., ¡pues vaya si hemos tenido que hacer tantas cosas después de los veinte años...!

Pues bien, en esta cinta había una canción con una frase que me impactó por lo que significaba, hablaba de una pareja que se quería,  y decía:
"Viviendo el lunes, como si fuera domingo".
Hombre, y me dio qué pensar, porque qué estupendo eso de poder vivir los lunes el día trágico de la semana , pues con los sentimientos de libertad, con los sentimientos de diversión, de alegría, de plenitud, de relajo, de humanidad que tiene un domingo bien vivido.
¡Ojalá, pues no solamente los lunes, los martes, los miércoles, los jueves los pudiésemos vivir como si fueran domingo!
¿Y por qué no es así?
Quizá la razón estribe en que vivimos los domingos como si fueran lunes; hemos perdido en cierto modo el sentido del domingo y su utilidad, no sólo religiosa, sino también social, laboral e incluso personal.
El domingo es una gran conquista de la humanidad, el romper el ritmo de la producción, el romper el ritmo de la semana, y tener un día donde se hacen otras cosas, que quizá no den dinero, pero que  son las más necesarias para vivir y seguir trabajando.

Hoy, el domingo ha perdido su fisonomía:
1. En primer lugar por los mismos horarios comerciales y laborales; hay mucha gente que tiene que trabajar el domingo, su día de asueto, su día de descanso será otro día distinto.

2. En segundo lugar, porque, bueno, el fin de semana prolongado hace que el domingo sea el día de descanso de lo anterior: hemos pasado el viernes, hemos pasado el sábado a tope, y el domingo es un poco para descansar antes de llegar el lunes , por lo tanto se nos pasa; o quizá es un día triste , hemos pensado que nos íbamos a divertir, a descansar, pasarlo con la familia, hacer esto, hacer lo otro, y esa sensación de los domingos por la tarde, ¿no?, ¡que ya ha pasado..., ¡que no lo he aprovechado..., mañana otra vez al trabajo...! He querido hacer un paréntesis de mis preocupaciones, de mis tareas, pero ha sido un simple paréntesis: ¡mañana me voy a encontrar con el mismo jefe, con el mismo trabajo, con la misma tarea, con el mismo problema, y parece como si se te hiciera la cuesta arriba.
Yo creo que tendríamos como tarea higiénica, personal laboral, social y religiosa que recuperar  el domingo.

El domingo ha sido el día , por una parte de las relaciones profundas:
1. La primera con Dios.
No olvidemos, que el domingo ha nacido dentro del ámbito religioso, como el viernes para los musulmanes o el sábado para los judíos, un día donde yo traigo todo lo que he vivido en la semana y lo sumerjo en la Fuente de Dios, en la Eucaristía en nuestro caso, y salgo renovado, nuevo, enriquecido, iluminado, reconciliado, y por lo tanto es como si me hubiese dado una cura de rejuvenecimiento, cuando revivo mi Bautismo celebrando la Eucaristía  y haciéndome consciente de mi fe. Para eso tiene que servir la Eucaristía, para hacernos cada vez más nuevos.

2. En segundo lugar, tiempo de la familia, de los suyos.



Yo me acuerdo de los tradicionales rituales de mi familia cuando yo era paqueño -continúa recordando el P. Rodríguez Fassio- el domingo era el día de la Misa de 12 de la mañana,


de tomar el aperitivo de "Vermut con pinchos" - los niños "Mirinda"- después comprar los "pasteles" y después "la paella". 


Por la tarde fútbol y paseo.

Bueno, los ritos pueden ser distintos evidentemente , cada familia suelen tener los suyos, a lo mejor es hacer futing con el padre por el parque; ¡pero qué importante es eso, cuando tú recuerdas tus ayeres, tus cimientos, tus recuerdos!
¡Qué intensas esas fiestas donde lo importante era estar juntos y disfrutar de estar juntos, aunque no pasara nada, pero contábamos unos con otros para ser felices;
¡y esto deberíamos recuperarlo, amig@s!

3. Y en tercer lugar, el domingo también nos obliga a pensar de otra manera en el mundo del trabajo.
Claro, en nuestro tiempo donde el trabajo, por una parte aparece como una condena porque son muy pocos los que pueden trabajar en lo que les gusta, y encima como un bien escaso, y es el sueño de muchos, ¡ojalá lo pudieran conseguir!, a veces no nos damos cuenta que el trabajo -que tiene todo su valor de humanización- también te chupa mucho y te hace ser como un engranaje del círculo de la producción; aquello que expresaba tan bien Charles Chaplin, en la película aquella de "Tiempos modernos", donde la persona era tragada por la máquina, por el engranaje.

Tener un día donde se rompa eso, un día de lo que vale aunque no cueste dinero, el día de lo útil que parece más inútil, aquello que nos salimos del círculo de la producción para vivir el círculo de la humanidad, ¡es muy necesario!

Por eso, sí, tenía que ser como un proyecto para este curso, para este año, un proyecto de vida; aquella vieja frase romántica de "Los Pecos":
"Viviendo el lunes como si fuera domingo".

No es fácil, hay que ir contra la corriente, hay que optar por las relaciones, hay que saber parar, hay que saber disfrutar, hay que saber mirar, hay que saber distenderse, hay que saber recibir..., verdaderamente solamente así somos humanos y podremos ser cristianos.










No hay comentarios: