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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

sábado, 30 de marzo de 2013

Sábado Santo.

"Ventana abierta"


María en su soledad

Francisca Sierra Gómez
Madre general Congregación Celadoras del Reinado del Corazón de Jesús.


 Querid@s amig@s, acompañemos a María en su soledad.

Al extraer esta maravillosa reflexión de esta Religiosa, Madre general Congregación Celadoras del Reinado del Corazón de Jesús, Francisca Sierra Gómez, me he permitido hecerme eco de sus palabras publicando, meditando y apreciando su mensaje, para tod@s ustedes, en todo lo que vale.


Hoy es Sábado Santo. Tú, Jesús, has muerto. Todo es tristeza, soledad, ausencias, añoranzas... Tú descansas ya y nosotros, junto a tu Madre, estamos reunidos con ella. Tu madre se ha quedado sin su Hijo. Le ha visto sufrir tanto... Le ha acompañado en los momentos buenos y malos, y ahora...sola.
Pero esa soledad de maría es como una espera a una transformación, a una resurrección.

 

Tú has muerto. Pero Jesús, ¿qué es lo que quieres decir con tu muerte, con esa soledad de tu Madre?  Que junto con tu Madre, para resucitar tengo que morir; que junto con tu madre, para resucitar tengo que llevar al sepulcro toda mi historia. Quiero llevar al sepulcro mi forma de pensar, mi forma de actuar, mi forma de amar, mis muertes, mis rebeldías, mis orgullos, mis faltas de esfuerzo... todo ahí, con tu madre. Y en esa soledad de tu madre, en ese amor de madre resucitaré a una vida distinta, a la alegría, al amor.

Hoy estoy con tu Madre, acompañándola y estoy con ella transformándome. Tus heridas me han curado, tu muerte me ha curado. Tu madre me insiste que deje todo ahí: mis gestos, mis detalles... todo. Todo está ahí. El día de la madre, que siempre ayuda a sus hijos, pero que me enseña la gran lección de la muerte de su hijo Jesús.
Con ella paso todo el día. Le suplico, le pido que arroje de mí todo y que mi tristeza se convierta en alegría, mi falta de amor en servicio, mi entrega en una fuerza que arrase en comunicar tu mensaje, Jesús.


Acompaño a la madre. Madre de la Soledad que en tus gestos está marcada la tristeza y el sufrimiento, pero que tu corazón está lleno de amor, de esperanza y de alegría porque sabes que esa muerte de tu Hijo es para gloria y alegría y resurrección de cada uno de nosotros...

 

Me quedo contigo, Madre mía. Hazme sentir también ese dolor que Tú tienes. esa alegría que Tú tienes. Acompáñame en esta transformación y ayúdame en este día de soledad, silencio... No hay ruido... El ritmo popular de procesiones se para... Esperamos ansiosos la resurrección y la alegría de tu Hijo.. Y con esa alegría y con esa espera acompañado de ti y no separándome de ti me intentaré poco a poco transformar dejando, hiriendo, depositando en el sepulcro de tu Hijo, todo, en el sepulcro de ti, Jesús... ¡Todo!


Virgen de la Soledad, quiero acompañarte, quiero sufrir contigo, enséñame a superar todo lo negativo que tú ves, sobre todo esas faltas de amor, esas faltas en que omito y que no percibo que tengo que amar más.

 



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