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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

domingo, 2 de diciembre de 2012

1er Domingo de Adviento. 2 - Diciembre - 2012. .

"Ventana abierta"

Primer domingo de Adviento 

domingo 2 de diciembre de 2012.

  P. Martinez Abad, escolapio.

Hoy comienza el primer periodo del año litúrgico cristiano. El adviento, un tiempo de esperanza, espera y preparación para el nacimiento de Jesús, pero también para preparar la segunda venida de la que nos habla el apocalipsis.


  Una época de reflexión, de volver a retomar los sentimientos de Paz, Amor, buena voluntad... y no quedarnos solamente en la superficie, en lo que representan esas viejas y a veces desgastadas palabras. Sino mirar en nuestro propio interior, y sentirlas sinceramente esperando de nuevo la llegada del Mesías.

Además es época de esperanza porque al igual que en una larga y fría noche, al final la luz siempre termina por llegar en un nuevo amanecer.  Eso simboliza el nacimiento de Jesús el día de navidad. Una nueva oportunidad, un nuevo día para iluminar nuestras sombras después de quizá una larga, oscura y fría noche. Una ocasión para actuar con bondad y siguiendo a nuestro corazón.


Una nueva oportunidad para hacer las cosas bien, si anteriormente no las hicimos de un modo correcto o perseverar y ser fuerte en el mismo camino si lo hicimos bien, siguiendo a nuestra propia conciencia y las enseñanzas de Jesús.

Ese es el significado que tiene para mí el adviento, y sobre todo la alegría de la Navidad. Compartida con allegados, amigos y familiares. Y por supuesto recordando a los que ya no están aquí, nuestro cariño hacia ellos y sus enseñanzas, que muchas veces nos guían siguiendo su ejemplo.

Que tengáis todos un buen periodo de adviento, una dulce espera y una muy feliz Navidad.

El adviento (latín: adventus Redemptoris, 'venida del Redentor' ) es el primer periodo del año litúrgico cristiano, que consiste en un tiempo de preparación para el nacimiento de Cristo.

Su duración es de 21 a 28 días, dado que se celebran los cuatro domingos más próximos a la festividad de Navidad. Los fieles lo consideran un tiempo de reflexión y de perdón.

Marca el inicio del año litúrgico en casi todas las confesiones cristianas. Durante este periodo los feligreses se preparan para celebrar la conmemoración del nacimiento de Jesucristo y para renovar la esperanza en la segunda Venida de Cristo Jesús, al final de los tiempos, o Parusía.

Durante el adviento, se coloca en las iglesias y también en algunos hogares una corona de ramas de pino, llamada corona de adviento, con cuatro velas, una por cada domingo de adviento.

Hay una pequeña tradición de adviento: a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, por ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe.

Los domingos de adviento la familia o la comunidad se reúne en torno a la corona de adviento. Luego, se lee la Biblia y alguna meditación. La corona se puede llevar al templo para ser bendecida por el sacerdote.



Tiempo de adviento

El adviento es el período que se encuentra en el comienzo del Año Litúrgico cristiano y empieza cuatro domingos antes de Navidad. Dura, por tanto, entre 21 y 28 días, e incluye siempre exactamente cuatro domingos. El primer domingo de adviento, al marcar el día de comienzo del año litúrgico, es necesariamente el domingo siguiente al de la fiesta de Cristo Rey (que señala el último domingo del año litúrgico). El primer domingo de adviento cae entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre.

        Color: En este tiempo se utiliza el color morado, que representa los tiempos penitenciales.


Sentido: El sentido del adviento es avivar en los creyentes la espera del Señor. [cita requerida]

      
  Duración: no son 4 semanas, como se lee erróneamente en muchos medios, sino un período de entre una semana y un día y cuatro semanas, es decir, si comienza entre el 27 de noviembre y el 3 de diciembre, y finaliza siempre el 24 de diciembre, dura entre 21 y 28 días.


        Partes: Se puede hablar de dos partes del adviento:
            Del primer domingo al día 16 de diciembre, con marcado carácter escatológico, mirando a la venida del Señor al final de los tiempos;

            Del 17 de diciembre al 24 de diciembre es la llamada "Semana de Nochebuena", y se orienta a preparar más explícitamente la venida de Jesucristo, la Navidad.

            En estos días, las antífonas del Magnificat (en el rezo de Vísperas) son las llamadas "Antífonas de la O", puesto que todas ellas empiezan por la invocación "Oh", seguida de un título alusivo a Cristo y del resto de la antífona.

            Éstas son:
            -Día 17: Oh, Sabiduría...
            -Día 18: Oh, Adonai...
            -Día 19: Oh, Renuevo del tronco de Jesé...
            -Día 20: Oh, Llave de David y Cetro de la casa de Israel...
            -Día 21: Oh, Sol que naces de lo alto...
            -Día 22: Oh, Rey de las naciones y Deseado de los pueblos...
            -Día 23: Oh, Emmanuel...


        Personajes: Las lecturas bíblicas de este tiempo de Adviento están tomadas sobre todo del profeta Isaías (primera lectura), también se recogen los pasajes más proféticos del Antiguo Testamento que señalan la llegada del Mesías. Isaías, Juan Bautista y María de Nazaret son los modelos de creyentes que la Iglesia ofrece a los fieles para preparar la venida del Señor Jesús.



La corona de adviento

La Corona de Adviento tiene su origen en una tradición que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno.

Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas. Partían de sus costumbres para enseñarles la fe católica. La corona está formada por una gran variedad de símbolos:

        La forma circular: El círculo no tiene principio ni fin. Es señal del amor de Dios que es eterno, sin principio y sin fin, y también del amor de los creyentes a Dios y al prójimo que nunca debe terminar.

        Las ramas verdes: Verde es el color de esperanza y vida, ejes fundamentales de la fe cristiana.

        Las cuatro velas: Pretenden hacer reflexionar sobre la oscuridad provocada por el pecado que ciega al hombre y lo aleja de Dios. Según la fe cristiana, después de la primera caída del hombre, Dios fue dando poco a poco una esperanza de salvación que iluminó todo el universo como las velas de la corona.
Así como las tinieblas se disipan con cada vela que se encienden, los siglos se fueron iluminando con la cada vez más cercana llegada de Cristo al mundo.

Son cuatro velas las que se ponen en la corona y se prenden de una en una, durante los cuatro domingos de adviento al hacer la oración en familia.

Las manzanas rojas que adornan la corona representan los frutos del jardín del Edén con Adán y Eva que trajeron el pecado al mundo, pero recibieron también la promesa del Salvador.
        El listón rojo: representa el amor a Dios.



"NO HABRÁ NAVIDAD JAMÁS,  
SI TÚ NO ERES NAVIDAD"
 

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