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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Las manos.

"Ventana abierta"


Las manos de mi madre


El otro día me quedé mirando fijamente las manos de mi madre.
Ella estaba acostada sobre su cama, descansando un rato, y no se percató de mi entrada furtiva en la alcoba.

La miré de pies a cabeza, pero sus manos me llamaron mucho la atención, las manos de mi madre estaban arrugadas.
Sus venas se ven abultadas, y gruesas líneas de piel, como cordoncillos dispersos, se cruzan entre sí.

De primera intención sus manos me parecieron feas, pero me puse a pensar lo que esas manos significaban para mí, y al mirarlas de nuevo, las vi hermosas, dignas, fuertes, como envueltas en luz diamantina.

Esas manos fueron débiles y tiernas un día; luego fueron creciendo y cobraron fuerzas, y se hicieron bonitas. Pero el peso de los años y el sello del trabajo las envejecieron y arrugaron.

Ahora son manos de una mujer anciana, encina noble que se ha ido doblegando ante los ímpetus de la vida.
Yo amo esas manos, ellas se abrieron para cargarme cuando yo era apenas un bultito de carne y huesos.


Siempre estuvieron solícitas para guiar mis pasos trémulos en mi niñez, inciertos en mi juventud y aún no siempre firmes ahora que soy un adulto.


Esas manos prepararon con amor sin igual los alimentos que me dieron vida. Más de una vez apretaron la vara para castigarme por alguna falta cometida.



Fueron manos constructoras, que tenían el encanto de transmitir amistad e inyectar estímulo.
Por los dedos de esas manos se derramó la luz de un corazón amante, o fueron como hilos dorados que se entretejieron a mi alrededor para darme protección.


En el hogar esas manos se mantuvieron ocupadas haciendo mil cosas, siempre para hacer el bien.



Ahora son manos temblorosas, arrugadas y sin mucha fuerza pero no han dejado de ser una inspiración para mí,

porque ellas todavía se estiran para abrirle la puerta al hijo/a, que vuelve a casa, para sostener la taza de café que me obsequia durante mis visitas,


 o para saludar a cuantos se acercan a ella.

En la tela de la historia, las manos de las madres han hecho mucha labor.



 Antes de salir del cuarto, yo me incliné y besé las manos, las bellas manos de mi dulce madre.

Y tú, ¿te has detenido a contemplar las manos de tu madre?

Espero ustedes valoren a su madre.
¡Aprovechen cada segundo que Dios les regala con ella...!
¡Ojalá les haya gustado, amigos!

 

 

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