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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

domingo, 4 de mayo de 2014

Carta para el mes de mayo de 2014

"Ventana abierta"


4-Mayo-2014.
Carta de las Monjas Cistercienses de Buenafuente del Sistal para el mes de mayo de 2014


Queridos hermanos, escuchemos juntos esta tarde a Jesús, que nos dice: “Que no tiemble vuestro corazón, tan sólo creed en mi”. Dejemos que su Palabra resuene en lo más íntimo de nuestro ser y cure nuestras heridas.

Él nos conoce más que nosotros mismos y no se enoja por nuestra debilidad. Sabe cuánto nos cuesta rendirnos a su voluntad y dejarle a Él las riendas de nuestra vida. Nos cuesta creer, aunque muchas veces no seamos capaces de reconocerlo. Nuestro Señor sabe que somos “igualitos” que los primeros discípulos y apóstoles: le traicionamos, salimos huyendo, estamos decepcionados.

Por eso, esta tarde necesitamos escuchar de nuevo: ¡Cristo ha Resucitado, Aleluya!, para contestar nosotros: ¡Verdaderamente ha Resucitado, Aleluya!


Ya hemos comenzado la tercera semana de Pascua; la vida ordinaria continúa y aunque discurra por cañadas oscuras, no debemos dejarnos atemorizar por ellas. Antes bien, pongamos atento el oído al salmista: “Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan” (sal 22).

 

 Sí, escuchemos a Cristo verdaderamente presente en su Palabra y en la Eucaristía.

Y acudamos al Papa, profeta de nuestro tiempo, que el domingo de la Divina Misericordia ha canonizado a dos papas conocidos de todos nosotros. Dos santos para iluminar nuestro peregrinar y sobre los que ha dicho en la homilía de la misa de canonización: “San Juan XXIII demostró una delicada docilidad al Espíritu Santo, se dejó conducir y fue para la Iglesia un pastor, un guía-guiado. (……) fue el Papa de la docilidad al Espíritu.


Y san Juan Pablo II fue el Papa de la familia”.

La homilía concluyó con estas palabras: “Que ambos nos enseñen a no escandalizarnos de las llagas de Cristo, a adentrarnos en el misterio de la misericordia divina que siempre espera, siempre perdona, porque siempre ama”. 


A nosotras estas últimas palabras nos han hecho pensar en las llagas de Cristo que están hoy presentes en nuestra cotidianeidad y que a veces nos cuesta tanto aceptar y amar.

Finalmente, os contamos una florecilla del Señor: estamos disfrutando de un tiempo pascual radiante de luz solar. Este detalle nos hace presente, de una forma muy plástica, que Cristo es la Luz, nuestra Luz, y que está Vivo y Resucitado.

Esta presencia de la Luz de Cristo, nos ha recordado una frase de Pablo Domínguez que ha compartido con nosotras una Hermana de la Caridad del Sagrado Corazón de Jesús: 

“¡CUÁNTA LUZ HAY EN LA CRUZ!”. 


No es ningún descubrimiento, pero puede ser una jaculatoria que nos ayude a ver esta Luz que está oculta en la cruz, pero es real.

Unidos en la oración.


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