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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita.

viernes, 28 de junio de 2013

Mis más sentidas condolencias.

"Ventana abierta"


Querida Asunción:

 ¡Siento mucho lo referente a tu prima y el dolor que debe sentir esa preciosa familia que ella formó, y además con el agravante añadido de la tristeza y la pena con la que se habrá ido sabiendo que dejaba atrás a su pequeña hijita, a su esposo, y desde luego a todos los familiares más cercanos, incluyéndote a ti y a tu hijo, naturalmente!


Parece todo un sinsentido ¿verdad?

Nos consta que Dios sabe lo que hace.  Los designios de Dios son inescrutables, como ya sabemos. Pero una cosa es saberlo y otra muy distinta es entenderlo.
¿Por qué tanto dolor? ¿Es necesario pasar por tantos padecimientos? Esa es la pregunta que todos nos hacemos. 
El dolor es un misterio ineludible e inevitable y por eso todos rehuimos pasar por la prueba, porque es sinónimo de sufrimiento, todo se nos hunde, todo se nos vuelve negro. Por eso es importante pedir por aquellas personas que están en el sufrimiento o en la prueba para que experimenten el amor del Padre y la presencia consoladora del Espíritu Santo, junto con la de toda su familia y amigos.


María es nuestra Corredentora, Ella estuvo al pie de la cruz y está al pie de la cruz de todos sus hijos ofreciéndoles su consuelo. Lo sabemos todos los que nos consideramos creyentes, ¿verdad? pero aún así es muy duro, ¡durísimo!


Sin embargo, nuestro final va a ser el mismo para todos tarde o temprano, y el desarraigo será siempre muy doloroso; pero  nos queda la firme esperanza de encontrarnos un día con todos nuestros seres queridos, transformándonos, y siendo felices por siempre donde ya no habrá lágrimas ni dolor 
-al menos eso es lo que se nos dice en la Biblia- 
ya seremos como ángeles. 


Así se nos dice también, cuando en una parábola -que tú conocerás en (San  Marcos. 12, 18-27- le preguntan unos saduceos a Jesús:  "Había siete hermanos, el primero se casó y murió sin hijos, el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos, y así sucesivamente, y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella".

Jesús les respondió: 
"Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo..."
 -He abreviado un poquito para no alargarme tanto-.


Querida Asunción, estamos muy equivocados, preguntarnos cómo serán las cosas después de la muerte es una curiosidad lógica, pero, según Jesús, estamos equivocados. No entendemos el poder de Dios, nos paramos en la muerte y para Dios no hay muerte. Él nos ha creado para la vida y esta vida continúa en la vida eterna. 
La vida no termina se transforma.


Jesús sí lo entendía, por eso cuando celebró la Última Cena, elevando los ojos al Padre le rezó diciendo: "Padre, los que me confiaste quiero que estén conmigo, donde yo estoy;  para que contemplen mi gloria; la que me diste, porque me amaste antes de la creación del mundo". 


¡Qué consuelo!, aunque sigamos sin ver, porque "estáis muy equivocados", nos dice Jesús.
Recibid nuestro abrazo más cercano, querida Asunción, también con la ayuda de Dios, que Él esté cerca de su pequeña y su marido, y de ustedes para afrontarlo y reponeros de este dolor lo antes posible; porque queramos o no, la vida continúa para todos y aún no nos ha llegado el momento de soltar las amarras que nos sujetan aquí.

  El Señor sabrá el momento oportuno para cada uno de nosotros ya que por el Bautismo todos fuimos injertados en Cristo e incluidos en su sufrimiento y pasión, muerte y resurrección, para alcanzar la salvación y la vida eterna.

 



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