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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

lunes, 27 de junio de 2011

Nadador.

"Ventana abierta"



Un nadador.





Alguien oyó contar a un nadador cómo en cierta ocasión trató de salvar a una persona que se ahogaba.
Ésta hacía grandes esfuerzos intentando imitar los movimientos del nadador, pero en vano.
Cuando llegó su salvador, el naúfrago proseguía agitando los brazos y las piernas, hasta que éste le dijo.
"¡o usted o yo! ¡Si hace un esfuerzo más, le abandono a su suerte!".

El naúfrago pretendía ayudar al nadador, creyendo que éste no tendría bastantes fuerzas para sostenerle, pero no hacía más que dificultar su propia salvación.

¿Cuántos hacen así con respecto a su alma?







Sí, podemos seguir los dictados de nuestra conciencia, pero cuando ésta esté iluminada por la Palabra de Dios y enternecida por el Espíritu Santo.
"Cómo piensa un hombre, así es él".
La conducta de una persona es su credo en acción.







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