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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

lunes, 7 de agosto de 2023

Nuestras sentidas condolencias por la triste noticia del fallecimiento de la Hna. Josefa de la Hera R.S.C.J... Y Circular de la semblanza ofrecida por su Comunidad de Religiosas. Lunes, 7- Agosto - 2023

 "Ventana abierta"

Nuestras sentidas condolencias por la triste noticia del fallecimiento de la Hna. Josefa de la Hera. 

Muy queridas amigas y Hnas. Religiosas del Sagrado Corazón: Con el debido respeto, aquí nos tienen a mi familia y a mí, para ofrecerles nuestras muestras de cariño junto con las más sentidas condolencias por la sensible pérdida de nuestra también querida Hna. Josefa de la Hera. 
Ha sido un gran honor haber podido disfrutar de su agradable y cariñosa presencia en un determinado tiempo de nuestra existencia. 
La echaremos mucho en falta, y aún más una servidora que casi hasta el último momento nos hemos estado comunicando por este medio, hasta que ella empeoró. 
Ha sido un verdadero dolor, y más sabiendo que este último año ha resultado ser de más sufrimiento para ella por esa dichosa enfermedad. 

Recuerdo cuando fue el Aniversario del Colegio Sta. María de los Reyes aquí en Torreblanca, que las Hnas. Josefa y Carmina, se pasaron por casa honrándonos con su visita y haciéndonos el honor de pasar un ratito en su agradable y cariñosa compañía, lo tengo en mi memoria como un grato recuerdo que no se me olvidará jamás.

Y además de nosotros, todos nuestros amigos y amigas de Torreblanca se unen al dolor de ustedes, deseándoles una pronta recuperación del ánimo que a no dudar ahora estará más debilitado. 
Dios ha sentido la necesidad de llevarla con Él y ahorrarle más sufrimiento, dándole su abrazo de Padre bueno coronándola de gloria. D.E.P.
Angelita Grueso y familia

Circular de la semblanza de la Hna. Josefa de la Hera R.S.C.J. en su fallecimiento, ofrecida por su Comunidad de Religiosas.

JOSEFA DE LA HERA PÉREZ

“El que es bueno/a, del buen tesoro de su corazón, saca cosas buenas” (Lc 6,45). Quienes han vivido cerca de Josefa - Pepita para su familia, Pepa en la comunidad, Madre de la Hera en sus primeros tiempos de profesora o Directora -, dan testimonio de que esa bondad era uno de sus rasgos característicos.

Para todas fue una sorpresa inesperada que, poco después de su ingreso en el hospital para una estancia que se imaginaba corta, el 8 de Agosto dejara simplemente de respirar: Con infinita paz, sin un estertor, sin un ruido. Era el lunes siguiente a la fiesta de la Transfiguración y el Señor a quien había amado tanto, venía a buscarla para transfigurarla junto a Él.

Una de sus amigas que la acompañó en esos últimos días le comentó que en la liturgia se había leído el texto “A los que aman a Dios, todo se les convierte en bien” (Rm 8,28) y ella le pidió que se lo escribiera para tenerlo a la vista. Ya apenas se entendía lo que decía porque apenas le salía la voz.

En alguna ocasión había contado: “Quizá por ser la pequeña de cuatro, de niña era muy llorona y mis hermanos decían: “¡Ya está la niña llorando!”. También en su última etapa en Chamartín, cuando por el alzheimer se sentía confusa y perdida, era frecuente encontrarla llorando en la capilla, o sentada en un pasillo. Nadie pensaba que estuviera tan cerca su encuentro con Aquel de quien un profeta da el nombre llama “el que enjuga todas las lágrimas” ( Is 25, 8)

Había nacido en Guadalcanal (Sevilla) en 1940, hija de Alberto y Carmela; alumna del Sagrado Corazón de El Valle, le iba bien en los estudios y era muy inteligente, aunque de una manera borrada. Quiso entrar pronto en el noviciado pero a sus padres les pareció conveniente que esperara unos años porque había estado enferma el último año de colegio. Llegó a Chamartín en 1961 y, después del juniorado, fue destinada al colegio de Rosales.

Su divisa de probación en 1970 dejó huella en su vida: “El espíritu de Dios me ha consagrado para proclamar la buena Nueva a los pobres y anunciar el gozo y la paz”. Al volver a su nuevo destino, la comunidad pequeña de la Ribera, una postulante de entonces cuenta cuánto le marcó la llegada de la recién profesa: “Con su cuaderno de anillas permanentemente a mano, irradiaba fervor y entusiasmo.”

La mayor parte de su vida apostólica iba a pasarla en contacto con los pobres, especialmente en Torreblanca donde, por sus sucesivas estancias en el barrio, conocía a las familias de tres generaciones y llegó a ser allí toda una institución. Una alumna, hoy es Hija de la Caridad, expresa lo que Josefa significó para toda su familia y el cariño y agradecimiento que le guardan: “La recordaremos a lo largo de toda nuestra vida ¡qué alegría encontrar personas de Dios que lo reflejan en su vida y dejan huella...!”

A nivel personal, estaba también marcada por una manera de vivir sencilla, austera y pobre, pero con una pobreza “magnánima” que nunca imponía a otras. Ese fue también su estilo como ecónoma provincial, una responsabilidad en la que actuaba con comprensión, paciencia y generosidad. Le tocó de lleno ocuparse de la construcción de la actual casa provincial, una tarea arduamente trabajosa por la lentitud de los permisos, negociaciones con arquitecto y constructoras..., además de la dificultad añadida de las contradicciones y diversidad de opiniones en la provincia. Una vez terminada la casa, asumió también el esfuerzo del traslado y la reubicación de la comunidad y los despachos.

Estos son algunos apuntes de personas muy cercanas a ella:

“En los distintos empleos y responsabilidades que le confiaban era meticulosa, ordenada, tenaz y servicial. Bondadosa, sensible, muy sincera, fiel, no hablaba mal de nadie. Austera y generosa a tope, a veces muy cabezona y también miedosa, por eso debió costarle mucho formar parte del grupo que pidió a la provincial de esos momentos irse a vivir a las viviendas "inviduales" de Torreblanca. Conociéndola y sabiendo la resistencia que le producía todo aquello, dice mucho de su generosidad aunque no llegara a realizarse, con cierto alivio por parte de todas. Tendía a ser escrupulosa y necesitaba recurrir al sacramento del perdón con frecuencia. Al acabar su servicio de ecónoma provincial, le preocupaba emplear tanto tiempo (perderlo decía) en hacer solitarios en el ordenador.”

Amiga de sus amigas, dice una de ellas:

“Con ella era natural, fácil y espontáneo hablar del Señor, de vivencias de fe, de búsquedas... Siempre me remitía a la hondura y autenticidad que me sentía llamada a vivir. Escuchadora a fondo. Recuerdo que al comentarle cómo me sentía trabajada por el Señor, o alguna experiencia de lucha en la que Él salía victorioso, me decía: “¿Tú le das bastantes gracias al Señor, eres consciente de lo que te quiere y te conduce?”. Cosas así que le brotaban tan auténticas eran reflejo de su hondura de fe. Teniendo en cuenta que su espiritualidad tendía un poco a lo victimal y al sacrificio, esto tenía un enorme valor.”

Otra recuerda:

“En Torreblanca hablábamos, nos ayudábamos, hacíamos oración juntas. Recuerdo las veces que arreglábamos de rodillas los sumideros atascados de la terraza y riéndonos, metíamos las manos y los dejábamos útiles para otra temporada. Bastantes domingos nos íbamos andando al Canal; allí nos tumbábamos en la hierba y nos gustaba alabar al Señor en silencio, oyendo los pájaros, contemplando la naturaleza. Cuando la destinaron a Fuerteventura, empezó nuestra relación epistolar, muy sabrosa por cierto. Hizo unos Ejercicios de mes en Pedreña y la vi desde entonces más entregada a la voluntad de Dios y, con el tiempo, pasaba cada vez más ratos en la capilla”.

“Quería que nos ayudáramos a ser más del Señor, ese era su único deseo y hablaba de la muerte con naturalidad. Se interesaba por mis actividades e hicimos el pacto de que ella me respaldaría con su oración, al estilo de Santa Teresita, por la que sentía gran admiración. Últimamente le costó aceptar su enfermedad, el estar hecha un lío y la inactividad, ella que era tan eficiente; pero aunque al final estaba más confusa, seguía lúcida para hablar del Señor, siempre agradecida a todo y a todos.”

“En una de mis últimas visitas me preguntó: “¿Qué haces por aquí, a qué has venido?” Y cuando le contesté que había ido a verla me contestó: “No, ¡has venido a traerme a Dios!”

Un último apunte significativo: tenía mal oído y lo sabía pero le gustaba cantar. Decía que en el Cielo iba a cantar, bailar y tocar el piano.

Y es así como nos la podemos imaginar...

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