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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Dios", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Angelita Grueso.

miércoles, 22 de marzo de 2017

El mendigo mísero. 3 - Febrero - 2003.

"Ventana abierta"


El mendigo mísero


Hubo una vez un pordiosero que estaba tendido a lo largo de la calle. Vio a lo lejos venir al rey con su corona y capa. 
- "Le voy a pedir, pues seguro que me dará bastante" pensó el mendigo.
Cuando el rey pasó cerca, le dijo:
- "Su Majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?", aunque en  en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho.
El rey le miró y le dijo:
- "¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy tu rey?"
El mendigo no sabía qué responder a la pregunta y dijo:
- "Pero Majestad, yo no tengo nada".
El rey respondió:
- "Algo debes de tener... busca".
Entre asombrado y enojado, el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz. Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enfado cogió 5 granos de arroz y se los dio al rey.
Complacido, el rey dijo:
- "Ves como sí tenías". Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz.
El mendigo dijo entonces:
- "Su Majestad... creo que acá tengo otras cosas. 
Pero el rey no hizo caso y dijo:
- "Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar".
Es fácil en esta historia reconocer cómo el rey representa a Dios, y el mendigo nos representa a nosotros. Notemos que el mendigo aún en su pobreza es egoísta y no se desprende de lo que tiene aún cuando su rey se lo pide.
A veces, Dios nos pide que le demos algo para así demostrarle que Él es el más importante; muchas veces nos pide ser humildes, otras ser sinceros o no ser mentirosos.
Nos negamos a darle a Dios lo que nos pide, pues creemos que no recibiremos nada a cambio, sin pensar en que Dios devuelve el ciento por uno.
No sé qué te pide Dios en este momento: ¿confianza?, ¿sencillez?, ¿humildad? ¿abandono en su voluntad?... No lo sé, solamente sé que por lo que le des te devolverá mucho más. Y acuérdate de no darle solamente unos pocos granos. Dale todo lo que tengas pues, sinceramente, vale la pena.


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