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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 19 de noviembre de 2011

La plaza vacante.

"Ventana abierta"


La plaza vacante


No quedaba sitio en el infierno y aún había una fila de personas esperando para entrar.

Sale el demonio y dice:
"Está todo lleno, queda solo un sitio".
¿Quién es el peor de todos los que esperan?

Como nadie contestaba, se dirigió a uno y le preguntó:

"Usted., ¿qué ha hecho?"
¿Yo?..."Nada"..., respondió.

"¿Cómo, nada?", preguntó el demonio.
"Sí, nada"...

La verdad es que a lo largo de mi vida he asistido a muchas barbaridades...
...Guerras...

 

...Desastres naturales...

 
Genocidios.


...Masacres...


...Terrorismo...


...Soledad y abandono...


...Fanatismo radical...

...Violencia...


...Hambre y pobreza...


...Explotación de menores...


...Y otras cosas peores,
pero yo nunca hice nada",
... responde asustado.

Primero tomaron a los comunistas, y yo
no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era judío.


Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.


Luego se llevaron a unos sacerdotes,
y no dije nada porque yo no era religioso.


Y cuando finalmente vinieron por mí,
no quedaba nadie para protestar.


Entre las frases célebres de Mahatma Gandhi se encuentra la siguiente:


"Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala,  
es el silencio de la gente buena".


jueves, 10 de noviembre de 2011

La Santa Biblia.

"Ventana abierta"

La Santa Biblia

Hola, amig@s!

Encantada de recibirles en mi "Ventana abierta" y la de ustedes, si así lo desean. 
Vamos a profundizar un poquito sobre la Sagrada Escritura.


La Biblia.

La Biblia es un Libro excepcional - como todos los cristianos sabemos- muy distinto a cuantos existen.

El Libro de los libros, la Biblia, fue redactada por seres humanos, pero todo lo que ellos escribieron fue inspirado por el Espíritu Santo, el Espíritu de Dios; de modo que cada palabra es Divina y Perfecta.

La Biblia abarca 70 volúmenes si contamos los Salmos como 5 libros que fueron escritos a lo largo de 1600 años.

40 hombres, entre los que figuran:
reyes, poetas, pensadores, pastores, médicos y pescadores fueron sus autores.
Y sin embargo este Libro es una unidad perfecta.

¿Existe acaso otra obra semejante, compuesta del mismo modo?

Podemos escoger, por ejemplo, los 70 mejores libros de medicina escritos desde 1500 años a esta parte por 40 médicos famosos, reuniéndolos en un solo tomo, y tratemos luego de sanar a un enfermo guiándonos por ellos.
El resultado será desastroso.
Porque las mejores obras de medicina ya son anticuadas en breve plazo.

¡Sólo la Biblia no cambia nunca!

Todas las potencias de este mundo aspiran a exterminarla.

Ha sido:
contradicha, burlada, y quemada.

Si se apilaran unos sobre otros todos los libros que critican la Biblia, formarían una torre muy alta.

Pero la Biblia ha sobrevivido a todos los ataques.
Es leída ahora más que nunca en 1400 idiomas y dialectos.
Muchos sabios la estudian y, sin embargo, no profundizarán nunca en toda su Sabiduría.
Del mismo modo, gente sencilla disfruta plenamente de su lectura y meditación.

¿Y cómo puede ser?
¿Acaso oímos decir a alguien:
"Yo era un desgraciado borracho, o era la oveja negra de mi familia, y empecé a estudiar la Geometría, la Filosofía o la Botánica y desde aquel entonces he sido transformado en un hombre nuevo y feliz?".

¡Imposible, ¿verdad?!

Pero se podrían citar a miles de personas que testifican que eran miserables, sin paz y sin esperanza, y que por la Biblia conocieron el maravilloso poder de la Gracia de Dios en Cristo que transformó completamente sus vidas, sus corazones y hasta sus familias.


No es sólo la Biblia, la historia también afirma que se cosecha lo que se siembra:

 - Magencio construyó un puente falso para que se ahogara Constantino, pero se ahogó él mismo.

- Bajased era exhibido por Tamerlán en una jaula de hierro que él mismo había construído para Tamerlán.

- Maximino sacó los ojos a miles de cristianos. Una terrible enfermedad de los ojos hizo estragos entre su pueblo, y él mismo murió de ella en medio de intensos sufrimientos.

- Alejandro VII murió envenenado con vino que él había preparado para envenenar a otros.

- Enrique III de Francia fue muerto a puñaladas en el mismo cuarto en el que había planeado la matanza de los protestantes.


La Biblia. El Libro de los libros.


Estimados amigos, tengo la absoluta seguridad de que la Biblia es la Palabra de Dios.
Y ustedes, ¿qué creen?
La Biblia, ¿es o no es la Palabra de Dios?

La Biblia es en su totalidad la Palabra de Dios; de otra manera no se podría estar absolutamente segur@ de ninguna de sus partes.
¡La Biblia es absoluta, no está obsoleta, ni anticuada!

Si tenemos que cambiar este versículo, o moderar el tono de aquel otro, o defender y elogiar este otro, o hacer concesión de aquel otro, más vale que abandonemos nuestra fe en la Biblia.

Me parece que debemos dejar la Biblia tal y como es.
Nadie puede predicar la Biblia como es, al menos que la crea como era.

A las personas que tengan deseos de conocer, de saber acerca del Señor, de saber qué hacer con sus vidas, adónde van, qué es lo que quieren, qué pasará el día de mañana con sus vidas, qué es lo que ha hecho Cristo, adónde va la humanidad, qué pasa con el ser humano, a todas estas personas recomendarles, con toda la humildad del mundo que se fíen de la Escritura, de la Palabra de Dios desde el Génesis hasta el Apocalipsis, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento.

Que lean los Evangelios, que lean la Biblia.
Que lean acerca de la Obra del Nacimiento de Cristo y de su Resurrección, y que ellos mismos se convenzan de que es la Palabra de Dios.

No hace falta ser acompañada ni con ningún folleto, ni con ningún libro, ni con nada, solamente ella misma.

Cualquier persona que se acerque a ella con deseos de aprender, con deseos de que Dios realmente pueda decirle algo, esa persona lo va a recibir.

Si algo no comprendemos bien, para eso están nuestros sacerdotes en las Parroquias donde se imparte   Catequesis para niños e iniciarles en la fe; y catequesis bíblicas para adultos.

Nos tenemos que preguntar:
¿Por qué ha sido tan perseguida siempre la Biblia?

Reflexionemos sobre ello, amig@s. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Añoranza.

"Ventana abierta"


Navidad 2011

Una vez más, intento sonreir al colocar los turrones y regalos.
 

Un año más, celebro la cena de Navidad, saboreando al mismo tiempo mis lágrimas. 

Un año más pienso en mis seres queridos que ya no están entre nosotros, al mirar el  belén que con tanto cariño e ilusión hemos preparado junto con nuestros pequeños nietecitos.

Un año más miro con detenimiento los hermosos regalos que reposan esparcidos en un rincón especial de la casa, donde parecen que esperan el momento en el que regreséis desde el más allá para ser repartidos por ustedes, como antaño.



Un año más, vuestra ausencia me invade, y deseo que con
 cada uva que tomo, este dolor y al mismo tiempo esta
 esperanza no desaparezcan nunca, porque así, mientras se os recuerde, no moriréis jamás.



Porque cada lágrima me acerca un poco más a ustedes.


Porque no quiero podáis pensar, que con el paso del tiempo os pueda olvidar.
Os recuerdo siempre y os llevo dentro de mi corazón aunque me duela profundamente vuestra ausencia, desde aquel fatídico día en que os dejamos de ver para partir a la Casa del Padre. 

Desde allí sé que intercederéis por vuestra familia y por toda la humanidad, de tal manera que el Señor no dejará de escucharos.

Clamaréis como el Espíritu Santo clama por todos nosotros con voces inefables.   

 Papá y tita Carmen.



del Señor.

Gracias por vuestro cariño y cuidados tantos años compartidos.
Ya disfrutáis de una nueva Navidad Eterna.
Para ustedes será siempre Navidad.
Camino por el que el Señor nos guiará, para que no nos desviemos y nos lleve a unirnos de nuevo, y ya para siempre.

Conservar castañas.

 

Consejos

Si queremos conservar castañas para a lo mejor en agosto hacer un pollo asado con castañas, es muy sencillo, simplemente damos un corte a las castañas, las metemos un minuto más o menos en el microondas a potencia media, para luego poderlas pelar; y una vez peladas, las metemos en bolsas de congelación, las anudamos, y hacemos bolsitas de 50 en 50 gr. o de 100 en 100 gr. según nos convenga y las congelamos; y luego ya directamente utilizar para un postre, para un asado, para una salsa, incluso para una crema de castañas sin ningún problema.


martes, 8 de noviembre de 2011

La ilusión.

"Ventana abierta"


La ilusión


¡Hola amigos y amigas!
Bienvenidos a "Ventana abierta".

Quiero comenzar estos artículos hablándoles de "la ilusión".

Se oye por ahí muchas veces en parejas, incluso de recién casados:
"¡Es que se me ha pasado la ilusión!".

No es difícil escuchar esta frase de desaliento o desánimo también en matrimonios con pocos años de casados y en ocasiones incluso con meses, algo así como recién casados -como digo-.
En estos casos una se pregunta:
Pero ¿qué es la ilusión?
¿A qué se le llama ilusión, a ese desasosiego que tiene una cuando lo desea, y no puede estar con la otra persona?
¿A que cada vez que le miro me parece estar ante una aparición o un sueño?
¿Pero realmente alguien en su sano juicio piensa que eso puede durar siempre, eternamente?
Ese estado que nadie sabe definir con exactitud, ¿por qué creernos que es eterno?
Eso no es cariño, eso es algo relacionado con la atracción, algo que nos atrae de la forma de ser de la otra persona, y tiene muchísimo que ver con la novedad; llega un momento en que deja de ser novedoso, y si en eso ponemos toda nuestra carga de felicidad, antes o después nos vamos a sentir totalmente desencantados.

El factor novedad es ilusionante, pero desaparece siempre.
¿Que a mí me gustaría vivir siempre en ese estado de ilusión como si estuviera flotando?, ¡por supuesto! Pero es que las cosas son como son.
Además, esto pasa en otras muchas situaciones. Cuando una tiene un hijo hay mucha euforia, se ve todo de color de rosa, es una situación tremendamente ilusionante, pero eso pasa.
Y también diremos que queremos más al hijo recién nacido que cuando tiene ya diez años, cuando han pasado diez años nadie siente esa misma ilusión de la que venimos hablando por haber tenido ese hijo.
La ilusión va y viene, se nos escapa de las manos, causa sorpresa en muchas ocasiones, es imaginación proyectada en el futuro, pero mientras esa ilusión no la llenemos de obras, de hechos, estaremos en el terreno, no de la ilusión, amigos/as, sino de lo ilusorio, por eso fracasan muchos matrimonios, por lo ilusorio.

Dice D. José María Contreras:
"Creerse que sin hacer nada, sin lucha, dejando la vida correr, van a estar siempre embobados, ¡eso es ser ilusos!".

Cuando esto se comenta, te suelen decir:
¡Hombre, si yo me lo creo, pero...!

Pero vivimos como si nos lo creyésemos; y cuando las cosas ocurren como nosotros sabíamos que tarde o temprano tenían que ocurrir, nos venimos abajo, y creemos que hemos fracasado, ¿por qué? sencillamente por la razón, porque la razón nos decía que las cosas no eran así, pero nuestro corazón, nuestros sentimientos no terminaban de aceptarlo. No aceptamos con facilidad el hecho de que el cariño conlleva muchas emociones negativas, y cuando las tenemos, nos creemos que no deberían ser así.

El factor novedad, está rompiendo muchos matrimonios a cambio de nada.
La moda, si nos descuidamos, se lo lleva todo por delante, nos hace creer que si no sientes la ilusión o la continua novedad, es que ya no quieres.
Y es que a veces, para ser felices, estamos pidiendo cosas imposibles, ¿o no, amigos/as?, ¿ustedes qué creen?.

Cuando alguien se enamora, quiere amar al amado del mejor modo, con la mayor intensidad, quiere procurar a aquel que ama, la felicidad mayor; o eso, o simplemente, no hay suficiente amor.

Adios, amig@s



domingo, 6 de noviembre de 2011

La tristeza buena.

"Ventana abierta"


La tristeza buena


La tristeza no nos gusta, porque la tristeza es el sentimiento ante el mal presente; y cuando somos conscientes de que algo nos amenaza, de que algo nos afecta, de que algo negativo está actuando en nuestra vida, evidentemente no es un sentimiento grato; además tiene consecuencias muy negativas, la tristeza nos cierra el corazón, nos lo angustia.
La tristeza en cierto modo encoge nuestros horizontes, hace que no estemos abiertos: ¡Bastante tenemos con lo nuestro!
La tristeza también nos aisla de los demás, queremos estar solos, que no nos molesten; incluso en casos más graves, puede ponernos enfermos.
Sí, la tristeza desde luego no es para que nos guste, no nos gusta, pero, ¿no habrá también una tristeza útil, una tristeza buena, no por su gusto sino por sus consecuencias?

Creo que sí -nos explica el sacerdote dominico Fco. J. Rodríguez Fassio- que hay tristezas que son muy buenas e incluso necesarias si queremos madurar en lo humano y también en lo cristiano.
Por ejemplo, la tristeza de descubrir lo que me falta, porque de ninguno de nosotros está todo hecho, y descubrir ese trozo en cualquier parte de tu vida que te falta por realizar, y que necesita ponerte a ello, hace que no pueda vivir ni vanidoso, ni presumido, ni creyendo que ya ha llegado.
Dicen los especialistas en aprendizaje, que para conseguir dominar bien una parcela de conocimiento, hace falta pasar por dos etapas:

1. La primera es la que ellos llaman la "incompetencia inconsciente", es decir, yo no sé una cosa, pero como lo necesito, como nunca me lo he planteado, como no me es necesario, pues tampoco me causa ningún problema no saberlo.
 No saber cómo hablaban los antiguos egipcios 3.000 años antes de Cristo, a la mayoría de la población no le causa ningún problema añadido.

2. Pero cuando yo me esfuerzo en conocer una cosa, en practicar una cosa, entro en la etapa que se llama la "incompetencia consciente", pues me subo a un coche para aprender a conducir, y me doy cuenta lo difícil que es llevar todo para adelante; intento cocinar algo y veo que la cocina no es tan simple; intento aprender un idioma, y me doy cuenta de la complejidad de la Gramática, del vocabulario, de las expresiones.
Por lo tanto, en ese momento realmente me siento triste y mal, porque me doy cuenta de que soy muy poco experto en eso que necesito aprender o que quiero aprender.

3. La tercera etapa sería la de la "competencia consciente", es decir, ya sé manejarme en ese asunto, pero tengo que estar muy consciente de cómo en un idioma utilizar esta palabra y no otra; estoy pensando en español aunque hable en inglés, estoy muy consciente de todos los artículos del código de la circulación y también de las enseñanzas del profesor.

4. Hasta llegar a una cuarta etapa, que es la que llaman la "competencia inconsciente", ya no me tengo que preocupar, puedo conducir y oir la radio al mismo tiempo y hablar con alguien, ya hablo un idioma, me sale espontáneo, pienso en ese idioma, tengo el secreto de mi idioma incorporado a mí.

Y dicen los especialistas, que el aprendizaje, que la etapa más importante, donde se aprende más, aunque sea la más dura y la más triste, es la segunda, la "incompetencia consciente", esa tristeza de saber que yo tengo que aprender algo que no domino, es triste pero es sano.
Es triste, porque además en las grandes asignaturas de la vida, esa tristeza va a durar siempre, porque ¿cuándo vamos a decir ¡basta!?, pero es sana y se aprende más.

También otra tristeza viene cuando somos conscientes que hay que desaprender. Bueno, vamos aprendiendo cosas, pero a veces aprendemos las cosas mal; pensemos en alguien que practica un deporte y tiene un mal hábito, se lo tiene que corregir y cuesta más que aprenderlo de nuevo, o cuando uno tiene un vicio, o cuando tiene un pronto -que decimos- y te da tristeza el tener que esforzarte por desaprender lo malo para reemplazarlo con lo bueno.

Otro tipo de tristeza buena es la tristeza ante el mal del otro, la compasión que lleva a la solidaridad, que lleva a asumir como propia las necesidades de los demás.
Sería tan fácil, pues, no darse cuenta, mirar para otro lado, pasar de largo.
Sería tan satisfactorio vivir en un mundo donde no tuviera que preocuparme de nada ni de nadie.
Sería tan feliz un telediario donde no me contara penas, donde solamente saliesen cosas positivas, dond no hubiera dudas, donde no hubiera tragedias, donde no hubiera dolores, donde no hubiera muerte...

Ver la vida como es, en sus afectos positivos, pero también esos afectos carenciales o negativos, es duro, es triste, nos afecta, nos hunden, pero por cierto es sano, es útil, nos transforma, nos obliga a pensar, nos obliga a actuar, nos obliga a remangarnos, nos obliga a caminar.
Claro, que tenemos que tener en cuenta, para no caer en el victimismo, ni en la melancolía, que la tristeza por muy buena que sea es solamente un medio, un medio para ponernos en movimiento, para levantarnos, para motivarnos, pero nunca puede ser un fin.
¡Ay de los trágicos! ¡Ay de los resignados! ¡Ay de los amargados! ¡No!, la tristeza tiene que ser un medio para conseguir el bien, para conseguir el fin bueno.
Por eso no basta -y lo vemos en el caso de Judas- simplemente con arrepentirse del mal cometido, si no hay una conversión a mejor, a otra nueva vida como hizo Pedro.
Porque en definitiva, la tristeza puede ser un buen diagnóstico, pero evidentemente lo importante es, a base de luchar y aprender, y trabajar por el bien, llegar a la alegría que es la salud y el fin.



miércoles, 2 de noviembre de 2011

Todos los Santos y fieles difuntos. 1 y 2 de noviembre.

"Ventana abierta"

 

FIELES DIFUNTOS

En la festividad de Todos los Santos mirábamos al cielo.
Ahora quiere la Iglesia que nos acordemos de los que están en la antesala: de esos fieles difuntos que aún necesitan purificarse para ser capaces de amar a Dios como se le ama en la Gloria.

Benedicto XVI, en su Encíclica sobre la Esperanza, habla también del purgatorio, y lo ilustra así:
"Algunos teólogos recientes piensan que el fuego que arde, y que a la vez salva, es Cristo mismo Juez y Salvador".
El encuentro con Él es el acto decisivo del Juicio. Ante su mirada, toda falsedad se deshace. Es el encuentro con Él lo que, quemándonos, nos transforma y nos libera para llegar a ser verdaderamente nosotros mismos. En ese momento, todo lo que se ha construido durante la vida puede manifestarse como paja seca, vacua fanfarronería, y derrumbarse. Pero en el dolor de este encuentro, en el cual lo impuro y malsano de nuestro ser se nos presenta con toda claridad, está la salvación. Su mirada el toque de su Corazón, nos cura a través de una transformación, ciertamente dolorosa, "como a través del fuego. "Pero es un dolor bienaventurado, en el cual el poder santo de su amor nos penetra como una llama, permitiéndonos ser por fin totalmente nosotros mismos y, con ello, totalmente de Dios".

Al leer este texto me viene a la memoria lo que San Josémaría decía acerca del Purgatorio:
"Cuando el hijo pequeño llega sucio de la calle, la mamá le da un buen baño: lo lava, lo enjabona, lo frota por todas partes, lo perfuma y lo deja hecho un cielo. Luego le planta dos besos y lo viste de fiesta".
¡Si ese es el fuego purificador, me apunto ya!

En este día, miles de personas entran y salen del Camposanto llevando flores a sus seres queridos: crisantemos, lirios, gladiolos y rosas entre otras.
Otros se quedan en misa, dejando sus quehaceres familiares en bóvedas, capillas mausoleos, donde tienen enterrados a quienes un día caminaron sobre la tierra. Sin embargo la realidad de fe no elimina la sensibilidad humana ante el hecho traumático de la muerte, pero le da un sentido.

¿No lloró Jesús ante el sepulcro de Lázaro, a punto de resucitarlo? (Jn 11, 40).
Y ¿No se sintió triste hasta la muerte en Getsemaní y pidió al Padre que pasara de Él el cáliz?. (Mt 26, 39).

Nuestra resurrección seguirá el modelo de Cristo viviendo una vida nueva en la que nos encontraremos a nosotros mismos, pero de un modo diverso:
"Se siembra en corrupción y se resucita en incorrupción; se siembra en vileza y resucita en gloria; se siembra en flaqueza y resucita en fuerza; se siembra cuerpo animal y resucita cuerpo espiritual". (1 Cor 15, 42).

Nosotros conocemos la muerte, como una realidad que ha causado en nuestra carne desgarramientos dolorosos. Acuden a nuestra mente nombres de personas, rostros, palabras hermosas que llenan el recuerdo de los días vividos juntos, o de sufrimientos que nos hacían llorar viendo el dolor de los que hemos amado, que nos dolía casi más que si lo sufriéramos nosotros mismos, impotentes para apagarlo y se nos representan los lugares animados por personas queridas y amadas.
san Agustín nos cuenta su tristeza al morir su madre y su llanto copioso.

El consuelo nos lo ofrece la fe. Pensemos que están con nosotros. Ellos son invisibles, pero no están ausentes. Nos podemos comunicar con ellos por medio de la oración.
Ellos permanecen completamente transfigurados o en vías de maduración. Por eso ofrecemos nuestra oración y sobre todo la Eucaristía, para que la Sangre de Cristo la acelere.
"Si el grano no cae en la tierra y muere, queda infecundo, pero si muere produce mucho fruto". (Jn 12, 24).

De ese grano muerto en el Calvario y enterrado, han brotado tres espigas: la de la vida celeste, la de la vida que se purifica y la que peregrina por este mundo. Las tres están unidas en la caridad.

Estamos unidos con nuestros difuntos, pues la familia no se divide, sino que se transfigura en la ciudad celeste y ellos nos ven, como el jardinero ve las rosas en el jardín, aunque las rosas, que viven una vida inferior, no vean al jardinero.
Nosotros somos esas rosas visibles para ellos, pero ciegos para verlas.

¿Y en la muerte; dónde está la muerte?
"En lugar de la muerte tenía la luz" -escribió un poeta-.
Y otro de los nuestros:
"Morir sólo es morir.
Morir se acaba.
Morir es una hoguera fugitiva.
Es cruzar una puerta a la deriva
y encontrar lo que tanto se buscaba".

(Martín Descalzo).
Vuestra hermana en el Señor: Angelita...



Seguir la senda

Las manos.

"Ventana abierta"


Las manos de mi madre


El otro día me quedé mirando fijamente las manos de mi madre.
Ella estaba acostada sobre su cama, descansando un rato, y no se percató de mi entrada furtiva en la alcoba.

La miré de pies a cabeza, pero sus manos me llamaron mucho la atención, las manos de mi madre estaban arrugadas.
Sus venas se ven abultadas, y gruesas líneas de piel, como cordoncillos dispersos, se cruzan entre sí.

De primera intención sus manos me parecieron feas, pero me puse a pensar lo que esas manos significaban para mí, y al mirarlas de nuevo, las vi hermosas, dignas, fuertes, como envueltas en luz diamantina.

Esas manos fueron débiles y tiernas un día; luego fueron creciendo y cobraron fuerzas, y se hicieron bonitas. Pero el peso de los años y el sello del trabajo las envejecieron y arrugaron.

Ahora son manos de una mujer anciana, encina noble que se ha ido doblegando ante los ímpetus de la vida.
Yo amo esas manos, ellas se abrieron para cargarme cuando yo era apenas un bultito de carne y huesos.


Siempre estuvieron solícitas para guiar mis pasos trémulos en mi niñez, inciertos en mi juventud y aún no siempre firmes ahora que soy un adulto.


Esas manos prepararon con amor sin igual los alimentos que me dieron vida. Más de una vez apretaron la vara para castigarme por alguna falta cometida.



Fueron manos constructoras, que tenían el encanto de transmitir amistad e inyectar estímulo.
Por los dedos de esas manos se derramó la luz de un corazón amante, o fueron como hilos dorados que se entretejieron a mi alrededor para darme protección.


En el hogar esas manos se mantuvieron ocupadas haciendo mil cosas, siempre para hacer el bien.



Ahora son manos temblorosas, arrugadas y sin mucha fuerza pero no han dejado de ser una inspiración para mí,

porque ellas todavía se estiran para abrirle la puerta al hijo/a, que vuelve a casa, para sostener la taza de café que me obsequia durante mis visitas,


 o para saludar a cuantos se acercan a ella.

En la tela de la historia, las manos de las madres han hecho mucha labor.



 Antes de salir del cuarto, yo me incliné y besé las manos, las bellas manos de mi dulce madre.

Y tú, ¿te has detenido a contemplar las manos de tu madre?

Espero ustedes valoren a su madre.
¡Aprovechen cada segundo que Dios les regala con ella...!
¡Ojalá les haya gustado, amigos!