"Ventana abierta"
DOMINICAS LERMA
¿SABÍAS QUE...
… DOMINGO SE DIO DE BRUCES CON SU COMPAÑERO DE
MISIÓN?
Si queríamos
alguna prueba de que el sueño de nuestro querido castellano había sido “algo
más”, ahí tenemos la demostración viviente… con hábito, barba y todo incluido.
En efecto, al
sonido de las campanas, Domingo se había levantado de un salto y había salido
corriendo en busca del obispo Fulco para acompañarle hasta Letrán, donde
seguían las sesiones del Concilio.
Una vez que
se despidió del obispo, nuestro amigo comenzó a dar vueltas de nuevo al
misterioso sueño. ¿Sería verdad? ¿Sería solo su imaginación? Venirse arriba
apoyado en un sueño puede ser muy temerario, y Domingo, como buen castellano,
era partidario de mantener los pies firmemente pegados al suelo, por muy alto
que vuele el corazón…
Así, calle
arriba, calle abajo, oración viene, oración va… de pronto, en la escalera de la
Basílica de Letrán, descubrió a un hombre sentado: hábito oscuro, ojos vivos,
pelo algo desaliñado, barba… A Domingo se le cortó la respiración.
Y no fue el
único, para qué vamos a engañarnos. Cuando el otro religioso le descubrió, se
quedó más blanco que el hábito de Domingo.
Lástima de
cámara oculta, porque la escena debió de ser de lo más curiosa. Los dos
religiosos, mirándose el uno al otro, estupefactos, sorprendidos, sin
conocerse… ¡¡¡y, al mismo tiempo, conociéndose de sobra!!!
-Eres tú…
-tartamudeó el uno, sin terminar de saber si aquello era visión o realidad.
-Eres tú…
-respondió el otro, tan asombrado como el primero.
Conversaciones
profundas como esta son las que hacen avanzar la Historia de la Humanidad… En
fin, tras el diálogo de besugos, ambos sonrieron entre nerviosos y divertidos.
-Me llamo
Domingo -comenzó nuestro amigo-, Domingo de Guzman.
Y aquel otro
religioso, con una enorme sonrisa, desveló (¡por fin!) su identidad:
-Soy
Francisco… Francisco de Asís.
En ese mismo
momento, los dos santos se fundieron en un enorme abrazo que no necesitaba de
más palabras.
Tanto el uno
como el otro habían viajado a Roma esperando la aprobación del Papa, los dos
fueron sorprendidos por el Canon XIII… y los dos habían visto esa noche a la
Virgen. La Madre les había hecho compañeros de misión, y sus corazones estaban
ya unidos, aunque sus caminos no volverían a cruzarse.
En efecto, a
pesar de que prometieron verse en el mismo lugar al día siguiente para seguir
compartiendo experiencias e ilusiones, el Poverello no pudo cumplir su palabra:
esa misma tarde fue recibido por el Papa Inocencio III… que dio el “ok” a la
forma de vida de Francisco y sus compañeros, a falta de recibir la confirmación
definitiva cuando presentasen la Regla escrita. Francisco volvió a toda prisa
con sus frailes, para darles la buena noticia y ponerse a hacer los deberes. ¿Y
el canon XIII? Digamos que el Papa debió de pensar que no hay que ser tan
estrictos… y lo cierto es que Francisco llevaba gestionando este asunto desde
hacía tiempo… así que, bueno, se puede decir que había empezado a moverlo antes
de ningún canon, por lo que podía colar.
Bastante más
crudo lo iba a tener Domingo, que llegaba de primeras a gestionar la aprobación
papal. A él la nueva legislación le pillaba de pleno, pero, como vimos el mes
pasado, rendirse no era una opción. No iba Domingo a defraudar a su Señora ni a
su Señor. No tenía ni idea de por dónde seguir, pero, de que seguía, no había
ninguna duda.
Nuestro amigo se alegró enormemente al enterarse de que el proyecto de su compañero ya empezaba a ver la luz, ¡¡¡el sueño de la Virgen se estaba cumpliendo!!! Domingo sabía que la renovación de la Iglesia estaba comenzando y, aunque a él le tocase esperar todavía… su corazón ya saltaba de gozo.
PARA ORAR
-¿Sabías que… la verdadera amistad se manifiesta en alegrarse por el bien del
otro?
Un filósofo
comentaba que puede ser fácil sufrir con un amigo que lo está pasando mal (¡¡la
compasión brota espontánea ante el dolor de alguien a quien queremos!!), pero
que no siempre nos resulta tan fácil alegrarnos de corazón cuando las cosas le
van bien. Supongo que el filósofo en cuestión sufría de envidia, el pobrecito…
Sea como
fuere, el hecho es que a nosotros san Pablo nos indica claramente: “reíd con
los que ríen, llorad con los que lloran”, o, en palabras de san Lucas, “tener
un solo corazón y una sola alma”. ¡¡Esa es la clave!! Vamos todos en el mismo
equipo, y a todos nos mueve el mismo amor: el que Jesucristo nos tiene a cada
uno de nosotros.
Nuestro amor
es la respuesta que le ofrecemos; hacer que otros le amen, ¡¡¡es la alegría de
compartir nuestro mayor tesoro!!! ¿Cómo no querer que el Amor sea más amado?
Así pues,
alegrémonos por cada cristiano que evangeliza, celebremos cada éxito aunque no
sea nuestro, pues, en realidad, ¡¡¡sí que lo es!!! Jugamos todos en el mismo
equipo… y sabemos que, aunque a veces pinte mal la cosa, es el equipo vencedor.
VIVE DE
CRISTO
Pd: Me
encanta esta parte de la vida de Domingo. Antes me quejaba de la falta de
cámara oculta, pero el hecho es que podemos “ver” esta escena… ¡¡¡pues el
abrazo de san Francisco y santo Domingo ha servido de inspiración a numerosos
artistas!!! Así que, nada, este mes vuelvo a “aderezar” mi escrito con una obra
de arte, bueno, con más de una, que es un poco difícil elegir. De este modo podrás
comprobar que cada artista aporta su matiz… y será más fácil disculpar las
“pinceladas lingüisticas” de mi relato, ¡¡¡que espero que te haya hecho vibrar
con la alegría de estos dos grandes santos!!!









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