"Ventana abierta"
RINCÓN PARA ORAR
SOR MATILDE
SED PERFECTOS, COMO VUESTRO PADRE LO ES
38 « Habéis oído que se dijo: Ojo
por ojo y diente por diente.
39 Pues yo
os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla
derecha ofrécele también la otra:
40
al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto;
41
y al que te obligue a andar una milla vete con él dos.
42 A quien
te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda.
43 «
Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
44 Pues yo
os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,
45
para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre
malos y buenos, y llover sobre justos e injustos.
46 Porque si
amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo
también los publicanos?
47 Y si
no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen
eso mismo también los gentiles?
48 Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. (Mt. 5, 38-48)
Estas
palabras de Jesús, son lo más puro del Evangelio. Pero no son sólo
prédicas, sino que detrás de ellas está reflejada toda la vida de
Jesús. ¿O no es Él el primero que, no se vengó
de sus enemigos y cuando lo abofeteaban en la mejilla, puso la
otra? Y no sólo eso, sino que, expuso todo
su Cuerpo Santo a los latigazos despiadados y a los
agravios. Y cuando le arrancaron el manto, no
protestó, siendo ésta, la túnica más sagrada que nunca ha
existido. Pero a Jesús, no le pidieron, sino que, le
arrebataron y arrancaron todo: su Cuerpo, su dignidad y
honor, ¡y era a Dios a quien maltratábamos en
su Persona! ¡Y hasta el final de su vida, hizo un acto heroico,
perdonando a sus verdugos y disculpándoles ante el Padre! Y todo
esto, porque Jesús es la imagen perfecta del Padre: “quien me ha
visto a mí, ha visto al Padre”. La perfección del Padre es la
perfección de Jesús, por esto, puede decirnos que: “seamos
perfectos como el Padre Celestial es perfecto”
¿Que
esto es un programa de vida inalcanzable para nuestra debilidad
humana?: ¡Claro, no es solo difícil sino imposible! Sólo la
gracia de Cristo puede realizar en nosotros estas maravillas.
Nuestro
corazón, está herido de hábitos que no son divinos sino inspirados por
el Maligno. Y, veladamente, nos dice Jesús, que no nos venguemos
ni ante pequeños agravios, ni ante grandes. Y es
que sólo El, conoce lo que hay en el corazón humano. Es verdad
que: “hago lo que no quiero y lo que quiero, no hago”. Y es
que, una ley inclinada al mal nos reclama para sí…
Pensaba
ahora delante del Señor, ¿por qué la
venganza aparece siempre? Esto lo sabían bien los de
la Ley antigua, anteriores a Cristo: “ojo por ojo y diente
por diente”, decían: ¡esto es lo justo! Y es
que, el deseo de venganza, está como anidado en un soporte duro y
pesado, así como los nidos de las cigüeñas que, llegan a pesar toneladas.
Y sólo Cristo, con su Vida, Muerte
y Resurrección, ha podido quebrantar “este nido” que, es
nuestro corazón y derramar sobre él, el amor. ¡Es el amor el que
cambia esta venganza, haciendo otra criatura nueva! ¡Es el amor de
Cristo, su Espíritu Santo, el que entrando en el alma que, está en gracia,
en amistad con Dios, transforma y limpia nuestro corazón de forma que ni yo
mismo me conozco, ¡después de esta operación divina!
Así
las cosas, no nos queda otro reducto que la oración confiada a
Dios, para que se dé este milagro. Mis fuerzas, no son
capaces, tampoco mi buena voluntad y deseo. Y mi
conocimiento sobre esta acción de bondad y amor hacia el que me ofende, no
lo sabría, si no fuera por la gracia de Dios que, me lo regala.
Pues,¿cómo desear lo que no sé, ni conozco?
¡Oh
Señor, en tu bondad y misericordia, dame el mismo perdón y Amor
de Cristo! ¡Quiero ser digno hijo de tan
excelso Padre, y hermano de tan divino Hermano!





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