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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

domingo, 3 de junio de 2012

¿Por qué sigo en la Iglesia? 3 -Junio- 2012.

"Ventana abierta"


¿Por qué sigo en la Iglesia?

Francisco J. Rodríguez Fassio.  3 - Junio - 2012.

No hay día en que nos levantemos sin un nuevo escándalo de la Iglesia.
Ya casi tememos abrir los periódicos u oir los telediarios -nos explica Rodríguez Fassio- cuando no son los pecados sexuales de los curas, aparecen escándalos económicos, aparecen fallos de comunicación, declaraciones que no sabemos cómo entender, y dentro de la Iglesia, pues a veces cunde un desánimo por el peligro de integrismo, de querer corregir el Vaticano II como si fuera un error histórico, de volver a abrir esas heridas e incomprensión entre la Iglesia y su mensaje de salvación, y el mundo al cual amó Dios y al cual se dirigió y entregó a su Hijo.
Todo esto es cierto que está provocando una ola de desánimo, de decepción, de desafección.
Hay personas que cortan y se salen de la Iglesia clamorosamente, piden incluso como un certificado de apostasía. Pero una inmensa mayoría también, se va poco a poco desligando sin querer cortar del todo, pero desinteresándose cada vez más; de tal manera, que cuando están en la Iglesia no se sienten en casa, y por otra parte la ven como algo extraño, más bien impositivo, que como el hogar de todos.
Ante esta realidad, que nos afecta a todos, porque ¿quién no ha sentido a veces la tentación de tirar la toalla, de no cargar con las culpas de los demás, de no tener que dar razón de todo todos los días, de no tener que buscar razones, de poder estar más cómodo con una publicidad más complaciente, con una imagen pública más clamorosa... 
Pues ante esta situación -continúa comentando Rodríguez Fassio- que no es de España, ni de Europa, sino de todo el mundo. 
El periódico católico "Lacroac" en Francia hizo una serie de entrevistas de distintos personajes, con esta pregunta verdaderamente interpelante:
¿Usted, por qué no deja la Iglesia?
Uno de los interrogados fue el antiguo Maestro Superior General de los Dominicos, el inglés Tímothy Radcliffe, glorífico autor de libros muy conocidos, y él contestó de esta manera:
"No me voy de la Iglesia, porque en realidad, lo que vino a formar Cristo no fue una escuela de moral, ni una ética nueva, ni una ideología nueva, sino una comunidad de hombres reales".
De tal manera que por eso se decía al principio del cristianismo:
"Un cristiano solo, un cristiano aislado no es ningún cristiano".
Es cierto que todos tenemos ese instinto de pertenecer a un club selecto, donde el simple hecho de formar parte de él fuese como un título de honor, un prestigio, pero esa no fue la comunidad de Jesús donde había de todo tipo de hombres, y donde Él dijo muy claro frente a la tentación farisea de elitismo, que Él venía a salvar a los pecadores, porque son los que tienen necesidad de médico, los enfermos, y no los justos.
Quizá uno de los cristianos -sigue diciendo Radcliffe- tenía que decir aquellas palabras de Groucho Marx, cuando ingresó en un club:
"Yo no debía  de ingresar en un club como este, donde admiten a gente como yo".
Porque es fácil proyectar mis deseos de fama en mi institución: sea la Iglesia, sea mi club, sea mi partido, sea mi nación, pero en realidad eso se llama enmascarar la realidad y vivir de la imagen.
Que habría que tomar -sigue diciendo Tímothy Radcliffe- en serio la Encarnación.
La Encarnación significa que Dios se hace Hombre de esta historia con estos hombres, cada uno con sus luces muchas veces no aparentes, pero con unas sombras a veces muy clamorosas, impresionantes, temibles; y en el fondo se trata de participar de aquella vulnerabilidad de Jesús en la Última Cena.
Todo parece que está contra Él, y de hecho lo es: la traición, la maldad de la incomprensión, la próxima tortura, el rechazo, la muerte, y sin embargo Él, en medio de ese mundo concreto, con esos hombres concretos, con esos pecadores concretos, Él va a servir, a entregarse, a amar y a morir, y también a resucitar por ellos.
Porque es cierto que a nosotros nos gustaría vivir en un mundo de película del oeste ¿no?, los buenos por un sitio y los malos por otro.
Pero ¿dónde se divide, por dónde pasa la corriente, la línea divisoria entre el mal y el bien, si no es por dentro, incluso, de nuestro propio corazón?
Evidentemente esto no supone una resignación pasiva.
La Iglesia decidida siempre tiene que estar en estado permanente de reforma: "Ecclesia Semper Reformanda", nunca es perfecta, hay que reformar una, y otra, y otra vez, lo que no es evangélico, pero no a base de exclusiones, ni de silencios, ni de desprecios, sino de integración, búsqueda y diálogo.
Es necesario esa búsqueda del diálogo.
A veces, pastores de la Iglesia hablan de que falta comunión interna en la Iglesia, pero lo mismo dicen los laicos, y decimos los religiosos, que falta diálogo interno, ponernos de acuerdo, mirarnos, caminar juntos, no ignorarnos dentro de la Iglesia.
Pero quizás lo más importante, es ponernos juntos a escuchar los gritos de la gente, porque estamos llamados a servirnos, no a mirarnos el ombligo.
O quizás más exactamente a oir, a escuchar y a responder a los gritos de Jesús que habla a los gritos de la gente, que expresa los gritos de la gente.
El poeta sevillano Ortiz de Lanzagorta, nos dice en esta poesía cómo son esos gritos:



"Hasta nosotros llegan los gritos que claman los pobres de Dios.
También Señor, tu Palabra se tradujo en grito que lo llenaba todo.


Dios Palabra, para los que quieren hablarle.
Dios Acción, para los que temen caminar hacia Él".



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