"Ventana abierta"

Los cinco minutos del Espíritu Santo
Mons. Víctor Manuel Fernández
Dirijámonos al Espíritu Santo con las palabras del Veni Creator, un himno que la Iglesia ha rezado durante varios siglos. Unámonos espiritualmente a los hermanos de todo el mundo con estas hermosas palabras:
"Ven
Espíritu Santo, Creador, visita los corazones de los tuyos. Llena de inmenso
amor estos pechos que creaste. Espíritu paráclito de Dios, altísimo don
celestial,
fuente
de vida, fuego, caridad, y unción espiritual.
Ven con
tus siete dones, Dedo de la mano del Padre.
Tú,
promesa del Padre, que llenas nuestra boca de sabiduría. Enciende tu luz en
nuestros sentidos, infunde amor en nuestros corazones, y con tu potencia
poderosa fortalece nuestra fragilidad.
Rechaza
al enemigo que nos domina y danos la paz verdadera, para que con tu auxilio
divino evitemos todo mal.
Haznos
conocer al Padre eterno y a Jesucristo nuestro Señor.
Y que en
ti, Espíritu Santo, podamos creer siempre. Sea la gloria al Padre, y al Hijo
que resucitó de entre los muertos, y a ti, Paráclito, por los siglos de los
siglos.
Amén".
Oración inspirada en la reflexión de Los Cinco Minutos del Espíritu Santo del 20 de Octubre
"Espíritu Santo, hoy vengo ante Ti con el corazón cargado de nostalgia. Hay ausencias que pesan, recuerdos que duelen y silencios que gritan dentro de mí. A veces siento que el dolor por quienes ya no están nunca va a desaparecer, como si una parte de mí se hubiera ido con ellos.
Tú conoces las lágrimas que no muestro, los nombres que repito en silencio y los momentos en los que sonrío por fuera, pero por dentro siento un vacío imposible de llenar. Por eso hoy te pido que vengas a consolarme como solo Tú sabes hacerlo.
Hazme comprender que el amor que compartí con esas personas no terminó con su partida, sino que sigue vivo en mí como una llama que nadie puede apagar. Que, aunque ya no los tenga físicamente, su presencia permanece en los gestos aprendidos, en las palabras que recuerdo, en la huella que dejaron en mi alma.
Espíritu Santo, ayúdame a transformar esta tristeza en gratitud, este duelo en esperanza. No permitas que la melancolía me encierre en el pasado, sino que, unido a Ti, pueda caminar hacia adelante con la certeza de que volveré a encontrarme con ellos algún día en tu luz eterna.
Sostén mi corazón cuando el recuerdo duela más de lo esperado, y cuando parezca que no puedo más, abrázame en silencio y recuérdame que no estoy solo.
Amén".
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