"Ventana abierta"
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO
ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
Algunas veces se representa a María teniendo a
su Hijo Jesús de pie en sus rodillas y mostrándolo así al mundo, como diciendo
a los hombres: "Aquí tienen a mi Hijo, que es su Salvador, el único que
los puede librar del pecado, causa de todos los males, acudan a Él, a fin de
que Él les conceda la salvación que en vano buscan en otros lugares.
Despreocuparse de Cristo es renunciar a la
salvación. Buscar la salvación en otro que no sea Cristo es caminar hacia el
fracaso más doloroso.
MADRE Y SEÑORA DE TODAS LAS CREACIÓN, PRESÉNTALA AL PADRE PARA QUE LA SALVE.
Ave María. . .
Gloria. . .
Nuestra Señora de los Milagros
Santa Fé, Argentina
El 9 de mayo de 1636 un cuadro de la Inmaculada
comenzó a derramar hilos de agua e inmediatamente comenzaron a producirse
milagros de sanación.
El 9 de mayo de 1936 el Papa Pío XI otorgó la
Coronación Pontificia al cuadro de Nuestra Señora, cambiándolo al centro del
altar mayor.
Nuestra Señora de los Milagros, fue declarada
Patrona de la Provincia Argentina de la Compañía de Jesús…
Un 15 de noviembre de 1573, a orillas del Río
de los Quiloazas, nacía la ciudad de Santa Fe. Su fundador, Don Juan de Garay,
daba cumplimiento al mandato de abrir puertas a la tierra. Esta expresión
señalaba la necesidad de establecer un puerto intermedio entre Asunción y
Buenos Aires, que sirviera de escala segura para los viajeros.
Los fundadores que vinieron con Garay, eran
criollos nacidos en estas tierras y le darán a la ciudad el carácter de una
nueva síntesis cultural mestiza.
El naciente caserío manifiesta pronto su deseo
de contar con la presencia de religiosos de la Compañía de Jesús. En 1595 los
cabildantes le escriben al Padre Provincial Juan Romero, residente en Asunción,
suplicándole el envío de religiosos jesuitas. Este pedido fue satisfecho recién
en 1609, cuando llegaron a Santa Fe, el Padre Francisco del Valle y el Hermano
Juan de Sigordia. Al año siguiente comenzará a edificarse la escuela y la
iglesia que los jesuitas ocuparon hasta el traslado de la ciudad, hecho
ocurrido entre los años 1651 a 1660 aproximadamente, en el sitio que
actualmente ocupa.
En 1634 de paso por la ciudad rumbo a la
Reducción de San Ignacio Miní, un artista de fina sensibilidad, el Hermano Luis
Berger. A pedido de los Congregantes Marianos, accedió gustoso a representar la
Mujer del capítulo 12 del Apocalipsis. El cuadro se llamó como la Congregación
mariana: “de la Pura y Limpia Concepción”. Fue plasmada en un lienzo que mide
1,33 x 0,96 m y que actualmente se venera en el Santuario de Nuestra Señora de
los Milagros de Santa Fe.
EL SUDOR MILAGROSO Y OTROS
MILAGROS ACONTECIDOS
El sol ya tomaba distancia del horizonte de
islas en la fresca mañana de otoño, iluminando el humilde caserío. Era el 9 de
mayo de 1636 y la pequeña Santa Fe iniciaba un nuevo día de arduas tareas.
En el templo de la Compañía de Jesús, edificado
sobre uno de los costados de la plaza mayor, el Padre Rector del Colegio y de
la Iglesia, Pedro de Helgueta, oraba arrodillado frente al cuadro de Nuestra
Señora, como todas las mañanas. Habiendo finalizado la Misa, alrededor de las
ocho horas, el Padre levantó la vista hacia el cuadro y se sorprendió por lo
que creyó era humedad del ambiente condensada en la pintura. Pero pronto
comprendió que el brillo tenía un origen distinto.
Incorporándose descubrió que de la mitad de la
Imagen para arriba la pintura estaba totalmente seca, mientras que hacia abajo
corrían hilos de agua resultantes de innumerables gotas emanadas en forma de
sudor. Siguió recorriendo con la vista hacia abajo y comprobó que el caudal ya
estaba mojando los manteles del altar y el piso.
Al ver el asombro del sacerdote, varias
personas que aún permanecían en la iglesia se acercaron y pudieron conocer lo
que estaba ocurriendo. Comenzaron a embeber aquel agua en algodones y lienzos,
mientras el número de fieles y curiosos crecía junto al júbilo y las
exclamaciones. Las campanas de la Iglesia no pararon de repicar, para anunciar
a todo el pueblo lo que estaba sucediendo. A pocos minutos llegaron el Vicario
y Juez Eclesiástico de Santa Fe (Cura Hernando Arias de Mansilla), el Teniente
de Gobernador y Justicia Mayor (don Alonso Fernández Montiel), el General Don
Juan de Garay (hijo del fundador) y el escribano del Rey, Don Juan López de
Mendoza.
Subido en un banco, el propio Vicario tocó con
sus dedos la tela del cuadro, procurando contener los hilos de agua que
descendían, pero por el contrario, continuaba manando copiosamente cambiando de
dirección al contacto con la mano. Esto duró algo más de una hora, como lo
atestigua el acta que se conserva hasta hoy en el Santuario. También se
conserva una reliquia de los algodones tocados en el sudor y que besan
agradecidos todos los fieles cada 9 de mes.
En las semanas, meses y años siguientes a este
milagro, comenzaron a sumarse otras numerosísimas manifestaciones del amor de
Dios para con sus hijos. Las curaciones más asombrosas fueron también
recopiladas por el Escribano del Rey. Así fue que los santafesinos empezaron a
invocar a su Madre con el título de “Nuestra Señora de los Milagros”.
En pocos días, Monseñor Cristóbal de Aresti,
Obispo de la Diócesis de Asunción del Paraguay, de la que dependía entonces
Santa Fe, reconoció al sudor como auténtico milagro, pues según los requisitos
establecidos por la Iglesia, se contaba con suficientes testimonios probatorios
del extraordinario suceso. En tal sentido las actas labradas, la calidad y
cantidad de testigos y las reliquias conservadas por la gente que seguían
obrando curaciones, daban fe de ello.
Antes de cumplirse el año de este suceso, el 22
de diciembre, el propio Monseñor Aresti pudo pasar por Santa Fe, camino hacia
Buenos Aires, y certificar personalmente estos acontecimientos milagrosos.
EL TEMPLO
Hacia 1660 se había completado el traslado de
la ciudad a unos 80 kilómetros más al sur, al sitio que hoy ocupa. Diversas
razones motivaron este desplazamiento, entre las que podemos citar las
periódicas inundaciones, el constante acecho de los malones de aborígenes que
tenían en vilo a los pobladores y las plagas de langosta que devoraban las
pocas cosechas. En la nueva ciudad, que pasó a llamarse Santa Fe de la Vera
Cruz, los padres jesuitas ocuparon el mismo lugar que tenían en Santa Fe La Vieja.
El 9 de mayo de 1936 el Papa Pío XI otorgó la Coronación Pontificia al cuadro de Nuestra Señora, cambiándolo al centro del altar mayor. Presidió la ceremonia el Cardenal Santiago Copello y vinieron fieles y jesuitas de otras regiones del país. La Santísima Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de los Milagros, fue declarada Patrona de la Provincia Argentina de la Compañía de Jesús.
MAYO MES DE MARÍA
FLORES A MARÍA
Flor del 9 de Mayo
Nuestra Señora de los Milagros
Meditación: María nos aconsejó en las bodas de
Caná, “Haced lo que Él os diga” (Juan 2,5), y nos lo vuelve a dictar. ¿Qué
quiere Cristo de mí? ¿Lo podemos seguir cuando nos dice “deja todo y sígueme?”.
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?” (Lucas
2,48). Cristo tenía que mostrarnos ante todo más el amor a Dios que el de la
familia. ¡Pero cuántas veces abandonamos a nuestra Madre por amores, caprichos,
vanidades y miedos!
Oración: ¡Oh dulce consejera del alma, oh
hermosa Esclava! Entrega a Dios nuestra alma para que se haga santa, que
abramos nuestros oídos y seamos hijos solícitos. Amén.
Decena del Santo Rosario (Padrenuestro, diez
Avemarías y Gloria).
Flor para este día: Ser un verdadero Cristo al aconsejar a mi hermano.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.






No hay comentarios:
Publicar un comentario