"Ventana abierta"
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO
ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
El Concilio nos dice que la Madre excelsa del Redentor y humilde servidora del Señor, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó en forma extraordinaria en la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida de amistad con Dios en sus hijos.
Por eso es Nuestra Madre en el orden de la gracia.
Si hemos tenido la desgracia de ofender a Dios, acudamos a María y roguémosle que nos consiga el perdón que necesitamos.
Y así como Dios nos perdona a nosotros, así nosotros debemos perdonar, entender y justificar a los demás.
MADRE CUIDA CON AMOR A TUS HIJOS, PARA QUE NO PIERDAN LA VIDA QUE BROTA DE LA MUERTE Y RESURRECCIÓN DE JESÚS."
Padre Nuestro...
Ave María...
Gloria...
♡Desposorio de la Virgen María con
San José (Fiesta Universal)♡
LOS DESPOSORIOS
Los evangelios hacen aparecer a María cuando
narran la concepción de Jesús. Según lo que narran se puede ver que María en
ese momento era prometida de José de Nazaret, quien era carpintero.
Los relatos evangélicos se inician después de
los desposorios de María con San José. El evangelio según san Lucas dedica dos
capítulos a la concepción e infancia de Jesús. Es en Lucas también donde es
llamada “muy favorecida”, “bendita entre todas las mujeres”, “madre del Señor”…
La sentencia comúnmente aceptada por los
teólogos es que María contrajo verdadero matrimonio con San José. Para algunos
es incluso verdad de fe (como Seldmayr), para otros próxima a la fe (Lepicier).
Según el Papa Benedicto XIV la sentencia contraria (es decir, que no hubo
matrimonio verdadero) es ‘temeraria’.
Los textos bíblicos siempre hablan de
‘desposorio’, ‘matrimonio’:
-Lc 1,26-38: ‘una virgen desposada con un varón
de nombre José’;
-Lc 2,5: José fue a Belén, ‘con María su
esposa’;
-Mt 1,18-25: ‘Estando desposada María… con
José…’; ‘…José, hijo de David, no temas recibir en tu casa a María, tu
esposa…’; ‘recibiendo en su casa a su esposa’…
Estos textos indican claramente que en el
momento de la Anunciación, María estaba ciertamente desposada con José. Era
virgen (lo dice expresamente San Lucas). Tenía intención de permanecer virgen,
aún estando, como ya estaba, desposada: lo expresa claramente su pregunta al
ángel: “¿cómo podrá suceder esto, si yo no conozco varón?”; esta pregunta
carece de todo sentido y es ininteligible en una mujer que está a punto de
convivir con un hombre, pues en tal caso debería haber supuesto que concebiría
del modo más natural del mundo, una vez que empezase a convivir con José.
Distinto es el caso en que Ella tuviese intención, compartida con su esposo, de
permanecer virgen; en este caso: o el ángel está hablando de un cambio de
planes por parte de Dios…. o de un milagro inaudito.
La encarnación tuvo lugar antes de que María
fuese llevada a casa de José. Revelado a José el misterio de la concepción
virginal, José llevó a María a su casa, celebrándose las nupcias (Mt 2,24). El
matrimonio se realizó según el ceremonial hebreo que incluía: primero los
esponsales o promesa de unión (en este estado de vida estaba María en la
Anunciación) y luego las nupcias o solemne introducción de la esposa en casa
del marido.
Según la tradición judía de aquel momento, los
jóvenes varones se desposaban entre los dieciocho y veinticuatro años, mientras
que las jóvenes mujeres a partir de los doce años eran consideradas doncellas
(na’arah) a partir de esa edad podían desposarse.
El matrimonio judío tenía dos momentos,
desposorio y matrimonio propiamente dicho: el primero era celebrado en la casa
de la novia y traía consigo acuerdos y obligaciones, aunque la vida en común
era preciso. Si la novia no había estado casada antes se esperaba un año
después del desposorio para llegar a la segunda parte, el matrimonio
propiamente dicho, donde el novio llevaba solemnemente a la novia desde la casa
de sus padres a la de él.
Los desposorios entre los judíos equivalían a
nuestra boda, aunque no eran nupcias definitivas. Si después de los desposorios
ella era infiel a su marido se la consideraba adúltera, y si éste moría, a ella
se la consideraba viuda.
Los desposorios judíos suponían un compromiso
tan real que al prometido se llamaba “marido”. Aunque María no vivía todavía
con San José, ya era su legítima esposa. Por eso el ángel llama a María esposa:
«José, no temas aceptar a María, tu esposa» (273).
En cuanto a la naturaleza del matrimonio hay
que decir que San José y la Virgen María contrajeron verdadero matrimonio en
cuanto a su esencia (o como se dice en teología: en cuanto a su primera y
esencial perfección) porque lo formal del matrimonio (lo que constituye
propiamente a un hombre y una mujer en esposos) es el consentimiento para la
unión conyugal, es decir en la unión indivisible de los ánimos.
En cuanto a la segunda perfección (que es el
uso del matrimonio o unión carnal de los esposos) José y María renunciaron
voluntariamente antes ya de que María fuese introducida en casa de José. ¿Esto
implica imperfección del matrimonio? Hay que distinguir que en cuanto a la
unión carnal, no fue matrimonio perfecto, pero sí fue perfecto en cuanto a la
educación de la prole: el niño Jesús.
¿Cuáles fueron los motivos de conveniencia para
que María se desposase con San José si no iban a tener vida matrimonial (en
cuanto a la unión carnal)? Los motivos más importantes que señalan los santos
Padres son:
Para que Jesús no fuera tenido por hijo
ilegítimo por los impíos.
Para escribir su genealogía dentro del uso
corriente, por medio del varón.
Para ocultar al diablo el parto de la Virgen.
Para que José tuviera el oficio de alimentarlo.
Para librar a la Virgen de toda infamia
(calumnia).
Para que no fuera apedreada como adúltera por
quienes no aceptasen el milagro de la Encarnación virginal.
Para que tuviese el auxilio de José a lo largo
de su vida.
Para simbolizar a la Iglesia desposada con
Jesucristo.
Para honrar a la virginidad y al matrimonio, y
presentar tanto a las vírgenes como a las esposas un ejemplo vivo.
EL ANILLO NUPCIAL DE MARÍA Y JOSÉ
Desde la Edad Media los anillos de la boda de
José y María ejercieron cierta fascinación en la religiosidad popular. La
influencia de las narraciones apócrifas que se deleitaban en el milagro de la
elección de José para esposo por una parte, la iconografía de los desposorios
por otra, contribuyeron a que la ceremonia de la boda, con anacronismos
encantadores, divulgara la imagen de la imposición o entrega del anillo por san
José a la esposa María virgen. Todo ello explica el hecho de que se conservaran
y veneraran en lugares distintos cinco anillos nupciales al menos. La primacía
numérica la detentó u ostentó Francia, con cuatro de las cinco joyas
devocionales.
Dos monasterios benedictinos poseían sendas
alianzas: el borgoñón de Semur-en-Auxois que, según la tradición, fue donado
por el que fuera patrono o encomendero del monasterio, el conde Gérard del
Rosellón, a mediados del siglo VIII. El otro, más tardío, pertenecía a la
abadía de Anchin, y se contaba que había sido transportado por los cruzados y
donado por benefactores civiles y eclesiásticos en el siglo XIII.
Ya en el siglo XIV y comienzos del XV se veneraba en Notre Dame de París el par de anillos que se creía haber intercambiado los santos esposos en su boda. La fuente principal y señera que lo transmite es, nada menos, Jean Gerson, que esgrime en prosa y verso esta prenda para afianzar su constante petición de una fiesta con misa y oficio de los desposorios de José y María. Lo suplicaba al poderoso e influyente duque de Berry en 1413 poniéndole de relieve el gran servicio religioso que prestaría estableciendo y apoyando la fiesta (que habría que colocar en tiempo litúrgico de Navidad) del “virginal matrimonio de San José y Nuestra Señora y el rezo del oficio” que él mismo había compuesto, y, además, todo ello en la iglesia de Notre Dame de Paris, “donde están los anillos del desposorio de la Virgen”.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.





No hay comentarios:
Publicar un comentario