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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

jueves, 1 de enero de 2026

RINCÓN PARA ORAR. MARÍA, MEDITABA TODO EN SU CORAZÓN. Jueves, 1 - Enero - 2026

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR


SOR MATILDE

MARÍA, MEDITABA TODO EN SU CORAZÓN

16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.

17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;

18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.

19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.

20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.

21 Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno. (Lc. 2,16-21)

Todo fueron acontecimientos gozosos en torno al Nacimiento de Jesús y eso que, hubo mucho sufrimiento y desarraigo en el momento en que llegaba Jesús a la tierra. Y es que, de “la carne y de la sangre”, todo son sudores y lágrimas. En la Sagrada Familia, a pesar de los apuros, no hubo quejas o protestas o, al menos, el preguntar a Dios ¿por qué? Ellos, eran “pobres de espíritu” y no pedían a la naturaleza lo que ella no puede dar.

Así, la visita del cielo con los ángeles y la alegría de los pastores, pobres como ellos, era toda una sorpresa y, una acción de gracias a Dios que, asistía con dones celestes, precisamente a lo que era del cielo: Jesús, Hijo de Dios y de María. El cielo y también la tierra, entraron de lleno en este magno acontecimiento, que “lo era para todo el pueblo” y para el mundo entero.

María, en su protagonismo excelso por ser la Madre de Jesús, Hijo también del Padre del cielo, lo recogía y guardaba en el santuario de su conciencia, para irlo rumiando en este momento y en todos los días de su vida. Mucho era lo que Dios había puesto en las manos de María, en su voluntad y en su amor. Ella que, siempre ante el Señor se llamaba “la esclava”, “la sierva del Señor” era llamada en el cielo, su Reina por ser la Madre del Rey, soberano de todo: ¡Cuánto más ensalzada, más humilde!

María, nunca supo del humo de Satanás que, es la soberbia. Siempre, en presencia de Jesús se apartaba porque “todo honor y toda gloria eran para Jesucristo, Dios y Hombre, verdadero”. Y, ¿qué guardaba celosamente en el sagrario íntimo de su ser?: Pues ya lo sabemos: todos los hechos históricos que vivió Jesús. Pero, además, oraba al Espíritu Santo, del que estaba llena, para qué inventara en su corazón gestos inéditos que la hacían bajar y bajar en su conciencia de criatura dependiente, y amada infinitamente por Dios.

¡Oh, Señor, ¡nosotros también somos criaturas finitas y totalmente dependientes de Ti! ¡Qué nos enseñe tu Espíritu Santo, el arte del descenso de nuestro ego a las simas más profundas de la humildad de María!: “Yo, la que no soy, Tú el que eres”.

Mas, la primera donación que podemos ofrecer al Señor es la perseverancia en la oración. Esta, es el fruto maduro de la unión continua con Dios. Sabemos que “con nuestra perseverancia salvaremos nuestras almas”. Y, aún así, vemos que es don de Dios, primeramente.

Esta constancia en querer orar se nos dará por añadidura. Porque, si buscamos nosotros a Dios, Él, desde toda la eternidad nos ha estado buscando y atrayendo con sus gracias, que enjugan y refrescan nuestras almas resecas y cuarteadas por la sequía. Pero, sabemos que el Señor, nos envía al agua temprana y tardía para que a imitación de María rumiemos su Palabra que, es viva y eficaz. ¡Señor, ven a nuestro corazón! ¡Riéganos con tu Espíritu Santo! ¡Amén! ¡Amén!"

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