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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

miércoles, 30 de enero de 2019

Rincón para orar. YO SOY LA LUZ. 30 - Enero - 2019

"Ventana abierta"


Rincón para orar


Sor Matilde


YO SOY LA LUZ

44 Jesús gritó y dijo: « El que cree en mí, no cree en mí, sino en aquel que me ha enviado;
45 y el que me ve a mí, ve a aquel que me ha enviado. 
46 Yo, la luz, he venido al mundo para que todo el que crea en mí no siga en las tinieblas.
47 Si alguno oye mis palabras y no las guarda, yo no le juzgo, porque no he venido para juzgar al mundo, sino para salvar al mundo.
48 El que me rechaza y no recibe mis palabras, ya tiene quien le juzgue: la Palabra que yo he hablado, ésa le juzgará el último día;
49 porque yo no he hablado por mi cuenta, sino que el Padre que me ha enviado me ha mandado lo que tengo que decir y hablar,
50 y yo sé que su mandato es vida eterna. Por eso, lo que yo hablo lo hablo como el Padre me lo ha dicho a mí. » (Jn. 12, 44-50)
San Juan nos pone sin previo aviso frente a la Luz que es Jesús. Y nos sostiene allí, ante Ella, para que creamos por su testimonio. Él ha vivido junto a la Luz y nos asegura que el que se deja iluminar por Ella, ese cree en Jesús y en el Padre que nos lo ha enviado como Luz. Nosotros vivíamos en tinieblas y la Misericordia de Dios no resistió el vernos en la oscuridad y nos envió a su Hijo Amado, que es la Luz del mundo. Pero no todos acogieron la Luz y creyeron en Él, sino que huyeron de la Luz para que no se viera que sus obras eran malas, porque “el que realiza la verdad se acerca a la luz para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.
El mal siempre quiere ocultarse, actúa en las tinieblas. Por ello Jesús, siendo Él la Luz, nos ofrece un camino de Vida y de encuentro con Dios. Él ha venido para iluminar lo que esconden las tinieblas. Y lo que hay tras ellas es siempre un hambre de verdad, de bondad y de amor. Jesús es el origen de todo lo bueno de Dios, por ello, creer en Él es camino de felicidad y de segura salvación.
También tras la oscuridad está la enfermedad, la debilidad y la muerte. Pero a todas estas tinieblas ha venido Jesús para cambiarlas en Resurrección y en Vida para siempre. ¡Todos buscamos entrar en el mundo de la luz y Jesús desea más que nosotros que vivamos en la Luz, en Él!
San Pablo experimentó, en un momento de su vida, que todo su ser estaba iluminado, brillaba con luz propia, por ello pudo exclamar: “Ya no soy yo, es Cristo quién vive en mí. Y mientras vivo en la carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gal. 2,20). ¡La presencia de Jesús habitando en él, le hizo creer en Jesús como su Señor, su Luz, su Dios!
¡Seamos dóciles a la Luz, a la Gracia que está empujando con gemidos inefables, para que le dejemos entrar, porque quiere que nos salvemos!. . .
¡Amemos la Luz, amemos a Jesús!

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