"Ventana abierta"
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Sean bienvenidos
Invitación y bienvenida
Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.
Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.
Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!
Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.
Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...
Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.
Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)
lunes, 21 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: «» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Lunes 21 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22
domingo, 20 de septiembre de 2026
La Injusticia de la Generosidad - Cuento para el 25 Domingo Ordinario A P. José de Jesús Aguilar Valdés. Domingo, 20 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Homilía 25o Domingo Ordinario, con el Padre José P. José de Jesús Aguilar Valdés. Domingo, 20 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Palabra de Vida: «» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Domingo, 20 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22
sábado, 19 de septiembre de 2026
RINCÓN PARA ORAR. "QUIERO DAR A ESTE ÚLTIMO IGUAL QUE A TI, PORQUE SOY BUENO". Sábado, 19 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
RINCÓN PARA ORAR
1 « En efecto, el
Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de
la mañana a contratar obreros para su viña.
2 Habiéndose ajustado
con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.
3 Salió luego hacia la
hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados,
4 les dijo: "Id también
vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo."
5 Y ellos fueron.
Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.
6 Todavía salió a eso
de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice:
"¿Por qué estáis aquí todo el día parados?"
7 Dícenle: "Es que nadie
nos ha contratado." Díceles: "Id también vosotros a la viña."
8 Al atardecer, dice
el dueño de la viña a su administrador: "Llama a los obreros y págales el
jornal, empezando por los últimos hasta los primeros."
9 Vinieron, pues, los de la
hora undécima y cobraron un denario cada uno.
10 Al venir los
primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario
cada uno.
11 Y al cobrarlo,
murmuraban contra el propietario,
12 diciendo: "Estos últimos
no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos
aguantado el peso del día y el calor."
13 Pero él contestó a
uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste
conmigo en un denario?
14 Pues toma lo tuyo y
vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti.
15 ¿Es que no puedo hacer con lo
mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?".
16 Así, los últimos serán
primeros y los primeros, últimos.» (Mt.
20, 1-16)
A veces, en nuestra relación
con Dios, tenemos un resabio de envidia, al ver que los
pecadores convertidos, cuando aún no han hecho penitencia por sus
pecados, Dios los ensalza y los trata como a “hijos
queridos” que siempre estuvieron en la casa paterna. Y es que, nuestro
pecado, nos hace ciegos con frecuencia y nos hace olvidar
que “Dios es amor” y ama a todos, tanto a los
justos como a los pecadores. Nosotros, con nuestra justicia, tan
humana, pensamos que sólo son dignos del amor y la
benevolencia divina, los justos, los impecables. Pero
vemos que en nuestra condición lamentable, ni los justos se
salvan y la razón es porque ellos denuncian nuestras malas acciones y
nuestro mirar tan bajo y acabamos quitando de en medio a los que son
buenos.
Miremos si no a Cristo, el Santo y
el Justo, y nuestra mediocridad lo llevó a la
muerte. ¡Oh señor, nuestra naturaleza está caída y somos los más
dignos de la misericordia divina, mucho más que los más grandes pecadores
convertidos!
Esta es la parábola de
la envidia y los celos de “los buenos”, de los
que “han aguantado el peso del día y el bochorno” y se
creen justos y reclaman de Dios que no sea Dios. Es
decir, que no sea todo bondad y misericordia para los pobres y los
pecadores, para los que “no han aguantado sino poca cosa las
inclemencias de la vida”.
¡Ten misericordia, oh Dios, ante nuestro
corazón mezquino y tacaño para con la bondad divina! ¡Dios
es Bueno, es el tres veces Bueno, como es el tres veces
Santo! ¡Pongámonos a los pies de Dios, tan humillados como
podamos, y pidamos perdón por nuestras frecuentes protestas a
su santidad! ¡Él es Dios y nos dará, si se lo
suplicamos, un corazón blando y sensato que pueda ver a nuestros
hermanos y a la vida con ojos puros y limpios de toda maldad!
¡Señor, tú conoces nuestro corazón y todo lo que hay en él, por esto sólo tú puedes auxiliarnos en nuestro desvalimiento! ¡Venimos a ti como el enfermo a su médico; como el pobre y menesteroso a su Señor, Todopoderoso; como el pecador a su Dios para que lo perdone y lo atraiga de nuevo a su Corazón que es todo bondad y ternura! ¡No nos gusta cómo somos y sí nos deleitan tus entrañas más que de una madre! “¡No me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación, pues si mi padre y mi madre me abandonan, Tú Dios mío, me recogerás”! ¡Sé que mi oración llega a ti, pues no presentó ningún mérito que merezca tu amor y tu desvelo por mí! ¡Ten benevolencia conmigo y me sentarás a tu mesa, a tu derecha! ¡Qué así sea! ¡Amén! Amén!
Palabra de Vida: «» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Sábado, 19 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22
viernes, 18 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: «» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Viernes, 18 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22
jueves, 17 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: «Sus muchos pecados han quedado perdonados» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Jueves, 17 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Palabra de Vida: «Hemos tocado y no habéis bailado» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Miércoles, 16 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22
martes, 15 de septiembre de 2026
RINCÓN PARA ORAR. "MUJER, AHÍ TIENES A TU HIJO, AHÍ TIENES A TU MADRE". Martes, 15 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
RINCÓN PARA ORAR
25 Junto a
la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de
Cleofás, y María Magdalena.
26 Jesús, viendo a su madre y junto a ella al
discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
27 Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu
madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa. (Jn. 19, 25-27)
Jesús, en el momento más dramático y
solemne en la Cruz, parece como que selló
con su Sangre Preciosa el mandato de acoger María a Juan como a
su hijo y, de encomendar a Juan a su Madre, como Madre suya,
también. Su Iglesia naciente, y todavía dispersa, iba
a ser reunida de nuevo en torno a una madre y, ¡no cualquier
madre, sino la misma Madre de
Jesús, la Madre de Dios!: “¡He ahí a
tu Madre y, he ahí a tu hijo!”. La entrega de
Jesús, por amor, se concretiza en María y en Juan.
María es la Madre de toda la
humanidad y sobre todo de los hijos fieles y, como por un exceso de
amor, también de los pecadores. Es la Madre de
la Iglesia, la de entonces y la de todos los tiempos y, cuando
Jesús vuelva, en su Segunda Venida, lo será en la
eternidad de la Iglesia Gloriosa, esa que “se engalana para
recibir al Esposo” con sus mejores galas que es la
santidad de sus hijos y la gloria de los bienaventurados. Siempre
eternamente, María, es nuestra Madre porque lo fue de Jesús
desde el “sí” de la Anunciación del
Ángel: “Hágase en mí, según tu palabra”. Y
la Palabra de Jesús fue: “¡he ahí a tu Madre!”. Son dos palabras que
se entrecruzan en la santidad, la humildad y la docilidad de María.
Juan, ante Jesús Crucificado,
“recibió a María como algo propio”. María es nuestra, nos pertenece
por derecho de herencia. Es el tesoro que Jesús nos entregó como lo mejor que
tuvo en la tierra. Y desde aquella hora, la Iglesia la tiene como su
joya más preciosa. A Ella le dedica las mejores honras y
alabanzas y, sobre todo, bajo su manto, se cobijan todos
los hijos necesitados de protección y auxilio. Encomendarnos
a Ella es el mejor homenaje que le podemos dar, porque ello
es agradabilísimo a su Hijo Jesús que, en su vida, nos
mostró admirablemente cómo amarla y agradecerle su cooperación en la obra de
la Redención de los hombres.
No a otro sino a María, Dios la
tomó como Corredentora, después de
Jesús, el Único Redentor y Salvador del género humano.
Ella, la humilde, la pobre, “la esclava del Señor”, supo
muy bien asumir su papel de Madre de todos y, como fue
Inmaculada desde su Concepción, siempre se sintió
pequeña y deudora de quien “miró la humillación de su esclava”.
¡Si buscamos humildad
ante Dios, pidámosela a Ella! ¡Si necesitamos deponer
nuestra soberbia y ser pobres, pongámonos bajo su escuela! ¡Si
queremos ser santos, dejemos que
su abundancia de gracia nos contagie el alma
de santidad! ¡Y, si queremos ir al Cielo y huir por
siempre del Enemigo infernal, pensemos
que “Ella aplastó, por siempre, la cabeza de la serpiente”.
¡Oh María, tómanos siempre para Ti y contigo! ¡Qué así sea! ¡Amén! ¡Amén!
Palabra de Vida: «A ti misma una espada te traspasará el alma» / Por P. Jesús Higueras Camino Católico. Martes, 15 - Septiembre - 2026
"Ventana abierta"
Proverbios 4:20-22







