"Ventana abierta"
El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO
ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
Para dar, es preciso tener, teniendo en cuenta el papel sublime de dispensadora de las gracias concedidas a los hombres, confiado por Dios a María
¿No convenía que la colmara de los tesoros sobrenaturales más grandes?
¿No era acaso conveniente que la vida divina se derramara plenamente en ella, toda vez que por ella esta vida debía venir a nuestras almas?
Ella es lo que es, para poder darnos a nosotros; cuanto más nos acerquemos a ella por la amorosa devoción, más recibiremos sus gracias.
VIRGEN Y SEÑORA MÍA, CÚBREME CON EL MANTO DE PROTECCIÓN Y ASÍ VIVIRÉ SEGURO Y FELIZ.
Padre Nuestro. . .
Ave María. . .
Gloria. . .
♡Nuestra Señora de los Dolores♡
7 Dolores de María:
(La Presentación en el Templo, La Huida a
Egipto, La Perdida en el Templo, El Vía Crucis, La Muerte de Jesús en la Cruz,
Jesús ya Muerto es Puesto en sus Brazos y Jesús es Colocado en la Tumba).
Memoria:
Memoria de Nuestra Señora de los Dolores, que
de pie junto a la cruz de Jesús, su Hijo, estuvo íntima y fielmente asociada a
su pasión salvadora. Fue la nueva Eva, que por su admirable obediencia
contribuyó a la vida, al contrario de lo que hizo la primera mujer, que por su
desobediencia trajo la muerte.
Los Evangelios muestran a la Virgen Santísima
presente, con inmenso amor y dolor de Madre, junto a la cruz en el momento de
la muerte redentora de su Hijo, uniéndose a sus padecimientos y mereciendo por
ello el título de Corredentora.
La representación pictórica e iconográfica de
la Virgen Dolorosa mueve el corazón de los creyentes a justipreciar el valor de
la redención y a descubrir mejor la malicia del pecado.
Bajo el título de la Virgen de la Soledad o de
los Dolores se venera a María en muchos lugares.
Un poco de historia:
Bajo el título de la Virgen de la Soledad o de
los Dolores se venera a María en muchos lugares. La fiesta de nuestra Señora de
los Dolores se celebra el 15 de septiembre y recordamos en ella los
sufrimientos por los que pasó María a lo largo de su vida, por haber aceptado
ser la Madre del Salvador.
Este día se acompaña a María en su experiencia
de un muy profundo dolor, el dolor de una madre que ve a su amado Hijo
incomprendido, acusado, abandonado por los temerosos apóstoles, flagelado por
los soldados romanos, coronado con espinas, escupido, abofeteado, caminando
descalzo debajo de un madero astilloso y muy pesado hacia el monte Calvario,
donde finalmente presenció la agonía de su muerte en una cruz, clavado de pies
y manos.
María saca su fortaleza de la oración y de la
confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros
no la comprendamos.
Es Ella quien, con su compañía, su fortaleza y
su fe, nos da fuerza en los momentos de dolor, en los sufrimientos diarios.
Pidámosle la gracia de sufrir unidos a Jesucristo, en nuestro corazón, para así
unir los sacrificios de nuestra vida a los de Ella y comprender que, en el
dolor, somos más parecidos a Cristo y somos capaces de amarlo con mayor
intensidad.
¿Que nos enseña la Virgen de los
Dolores?:
La imagen de la Virgen Dolorosa nos enseña a
tener fortaleza ante los sufrimientos de la vida. Encontremos en Ella una
compañía y una fuerza para dar sentido a los propios sufri-mientos.
Cuida tu fe:
Algunos te dirán que Dios no es bueno porque
permite el dolor y el sufrimiento en las personas. El sufrimiento humano es
parte de la naturaleza del hombre, es algo inevitable en la vida, y Jesús nos
ha enseñado, con su propio sufrimiento, que el dolor tiene valor de salvación.
Lo importante es el sentido que nosotros le demos.
Debemos ser fuertes ante el dolor y ofrecerlo a
Dios por la salvación de las almas. De este modo podremos convertir el
sufrimiento en sacrificio (sacrum-facere = hacer algo sagrado). Esto nos
ayudará a amar más a Dios y, además, llevaremos a muchas almas al Cielo,
uniendo nuestro sacrificio al de Cristo.
Oración:
María, tú que has pasado por un dolor tan
grande y un sufrimiento tan profundo, ayúdanos a seguir tu ejemplo ante las
dificultades de nuestra propia vida.
XIV NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES
Rezar despacio, meditando estos dolores:
1º DOLOR LA PROFECÍA DE SIMEÓN EN
LA PRESENTACIÓN DEL NIÑO JESÚS.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando
Simeón te anunció que una espada de dolor atravesaría tu alma, por los
sufrimientos de Jesús, y ya en cierto modo te manifestó que tu participación en
nuestra redención como corredentora sería a base de dolor; te acompañamos en
este dolor. . . Y, por los méritos del mismo, haz que seamos dignos hijos tuyos
y sepamos imitar tus virtudes. Dios te salve, María,…
2º DOLOR LA HUIDA A EGIPTO CON JESÚS
Y JOSÉ.
Virgen María: por el dolor que sentiste cuando
tuviste que huir precipitadamente tan lejos, pasando grandes penalidades, sobre
todo al ser tu Hijo tan pequeño; al poco de nacer, ya era perseguido de muerte
el que precisamente había venido a traernos vida eterna; te acompañamos en este
dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que sepamos huir siempre de las
tentaciones del demonio. Dios te salve, María,…
3º DOLOR LA PÉRDIDA DE JESÚS.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y el dolor que sentiste al perder a tu Hijo; tres días buscándolo angustiada; pensarías qué le habría podido ocurrir en una edad en que todavía dependía de tu cuidado y de San José; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que los jóvenes no se pierdan por malos caminos. Dios te salve, María,…
4º DOLOR EL ENCUENTRO DE JESÚS
CON LA CRUZ A CUESTAS CAMINO DEL CALVARIO.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y
el dolor que sentiste al ver a tu Hijo cargado con la cruz, como cargado con
nuestras culpas, llevando el instrumento de su propio suplicio de muerte; Él,
que era creador de la vida, aceptó por nosotros sufrir este desprecio tan
grande de ser condenado a muerte y precisamente muerte de cruz, después de
haber sido azotado como si fuera un malhechor y, siendo verdadero Rey de reyes,
coronado de espinas; ni la mejor corona del mundo hubiera sido suficiente para
honrarle y ceñírsela en su frente; en cambio, le dieron lo peor del mundo
clavándole las espinas en la frente y, aunque le ocasionarían un gran dolor
físico, aún mayor sería el dolor espiritual por ser una burla y una humillación
tan grande; sufrió y se humilló hasta lo indecible, para levantarnos a nosotros
del pecado; te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo,
haz que seamos dignos vasallos de tan gran Rey y sepamos ser humildes como Él
lo fue. Dios te salve, María,…
5º DOLOR LA CRUCIFIXIÓN Y LA
AGONÍA DE JESÚS.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y
el dolor que sentiste al ver la crueldad de clavar los clavos en las manos y
pies de tu amadísimo Hijo, y luego al verle agonizando en la cruz; para darnos
vida a nosotros, llevó su pasión hasta la muerte, y éste era el momento cumbre
de su pasión; Tú misma también te sentirías morir de dolor en aquel momento; te
acompañamos en este dolor. Y, por los méritos del mismo, no permitas que jamás
muramos por el pecado y haz que podamos recibir los frutos de la redención.
Dios te salve, María,…
6º DOLOR LA LANZADA Y EL RECIBIR
EN BRAZOS A JESÚS YA MUERTO.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y
el dolor que sentiste al ver la lanzada que dieron en el corazón de tu Hijo;
sentirías como si la hubieran dado en tu propio corazón; el Corazón Divino,
símbolo del gran amor que Jesús tuvo ya no solamente a Ti como Madre, sino
también a nosotros por quienes dio la vida; y Tú, que habías tenido en tus
brazos a tu Hijo sonriente y lleno de bondad, ahora te lo devolvían muerto,
víctima de la maldad de algunos hombres y también víctima de nuestros pecados;
te acompañamos en este dolor . . . Y, por los méritos del mismo, haz que
sepamos amar a Jesús como El nos amo. Dios te salve, María,…
7º DOLOR EL ENTIERRO DE JESÚS Y
LA SOLEDAD DE MARÍA.
Virgen María: por las lágrimas que derramaste y
el dolor que sentiste al enterrar a tu Hijo; El, que era creador, dueño y señor
de todo el universo, era enterrado en tierra; llevó su humillación hasta el
último momento; y aunque Tú supieras que al tercer día resucitaría, el trance
de la muerte era real; te quitaron a Jesús por la muerte más injusta que se
haya podido dar en todo el mundo en todos los siglos; siendo la suprema
inocencia y la bondad infinita, fue torturado y muerto con la muerte más
ignominiosa; tan caro pagó nuestro rescate por nuestros pecados; y Tú, Madre
nuestra adoptiva y corredentora, le acompañaste en todos sus sufrimientos: y
ahora te quedaste sola, llena de aflicción; te acompañamos en este dolor . . .
Y, por los méritos del mismo, concédenos a cada uno de nosotros la gracia
particular que te pedimos…
Dios te salve, María,… Gloria al Padre.
La Santísima Virgen María manifestó a Sta.
Brígida que concedía siete gracias a quienes diariamente le honrasen
considerando sus lágrimas y dolores y rezando siete Avemarías: Pondré paz en
sus familias. Serán iluminados en los Divinos Misterios. Los consolaré en sus
penas y acompañaré en sus trabajos. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se
oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus
almas. Los defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y
protegeré en todos los instantes de su vida. Los asistiré visiblemente en el
momento de su muerte; verán el rostro de su Madre.
He conseguido de mi Divino Hijo que las almas
que propaguen esta devoción a mis lágrimas y dolores sean trasladadas de esta
vida terrenal a la felicidad eterna directamente, pues serán borrados todos sus
pecados, y mi Hijo y Yo seremos su consolación y alegría.
No por ser la Madre de Dios pudo María
sobrellevar sus dolores sino por ver las cosas desde el plan de Dios y no del
de sí misma, o mejor dicho, hizo suyo el plan de Dios. Nosotros debemos hacer
lo mismo. La Madre Dolorosa nos echará una mano para ayudarnos.
La devoción a los Dolores de María es fuente de
gracias sin número porque llega a lo profundo del Corazón de Cristo. Si
pensamos con frecuencia en los falsos placeres de este mundo abrazaríamos con
paciencia los dolores y sufrimientos de la vida. Nos traspasaría el dolor de
los pecados.
La Iglesia nos exhorta a entregarnos sin
reservas al amor de María y llevar con paciencia nuestra cruz acompañados de la
Madre Dolorosa. Ella quiere de verdad ayudarnos a llevar nuestras cruces
diarias, porque fue en el calvario que el Hijo moribundo nos confió el cuidado
de su Madre. Fue su última voluntad que amemos a su Madre como la amó Él.
La Palabra de Dios:
La Piedad "Simeón les bendijo y dijo a
María, su madre: «Este está puesto para caída y elevación de muchos en Israel,
y para ser señal de contradicción -¡y a ti misma una espada te atravesará el
alma! - a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».
Había también una profetisa, Ana, hija de
Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido
siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años;
no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones.
Como se presentase en aquella misma hora,
alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de
Jerusalén.
Así que cumplieron todas las cosas según la Ley
del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño crecía y se
fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre él. Sus
padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de
costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó
en Jerusalén, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría en la caravana,
hicieron un día de camino, y le buscaban entre los parientes y conocidos; pero
al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén en su busca." Lc 2, 34-45
"Cuando le vieron, quedaron sorprendidos,
y su madre le dijo: «Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Mira, tu padre y yo,
angustiados, te andábamos buscando." Lc 2, 48
"Vosotros, todos los que pasáis por el camino, mirad y ved si hay dolor semejante al dolor que me atormenta," Lam 1, 12.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.





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