ventana

ventana

Sean bienvenidos

Sean bienvenidos

Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)
Mostrando entradas con la etiqueta Hermandad de los Dolores de Torreblanca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hermandad de los Dolores de Torreblanca. Mostrar todas las entradas

sábado, 7 de septiembre de 2024

Un ruego, amigos. P. Leonardo Molina García S.J. Sábado, 7 - Septiembre - 2024

"Ventana abierta"

Un ruego, amigos
P. Leonardo Molina García. S.J. 

Hoy, día 7 de septiembre de 1954, a mis 18 años corridos, dejé a mi madre y a mi hermana para ingresar en la Compañía de Jesús. Bien es verdad que fue el día 1 cuando llegué al Noviciado del Puerto de Santa María, a las 11 de la noche. Después de salir de Granada en el tren de las 10 de la mañana. No recuerdo bien, pero mi madre, viuda, no fue capaz de llevarme a la estación del tren… Me emociono al recordar ese día… Y hoy, me apuntaron… Ese día, 9 compañeros harían el mismo recorrido, las mismas emociones, las mismas lágrimas… y la misma decisión. Y el día 12, al entrar en la camarilla de “candidatos” encontré la sotana sobre mi cama. Me tiré al suelo, la besé y me decía: “Dios mío, dónde me he metido”… Y le suplicaba… Atrás, mi madre, mi familia, para siempre… y con sotana… toda la vida.

Creo que el Señor me oyó :(siempre oye, he comprobado, aunque, a veces tarda…) Y llevaba un runrún por dentro: Ojalá me digan que no valgo para esto…

Y no llegó, afortunadamente. Un día, en los Ejercicios de mes que hicimos a partir de noviembre, lo vi claro. Me llamaba el Señor. Clarísimo y con una enorme alegría que me desbordaba.

Y aquí me tenéis, mis amigos del alma. La gracia de Dios da muchas fuerzas, sí, pero sin amigos… creo que no hubiera resistido. Yo los llamo “presentadores, animadores de mi fe. No sabéis lo que os  debo…

Me siento muy afortunado. He acertado. Me gusta tu heredad, y mi suerte ha estado en tus manos, Señor…  He tenido muchos altibajos, tentaciones, caídas… pero aquella llamada y la providencia del Señor me han sostenido. Verdad repito muchas  veces: “Me sedujiste, Señor, me sedujiste, eras más fuerte que yo y me venciste”. No son palabras, sino situaciones…

No pido admiración. Sólo pido oraciones, ante este pobre diablo… Los grupos, especialmente, mis alumnos de Portaceli, del Palo, de Úbeda, de Sevilla del Puerto, de Granada, han sido y seguís siendo mi soporte. No digamos los matrimonios, los grupos  de oración y mis amigos de la  misa de familias. Cumbre. No digamos mis actividades en las parroquias de Sevilla (Torreblanca, Remedios, Santa Ángela, la Antigua. Y los colegios del Puerto, san Marcos, la Milagrosa… Mis amigos de los grupos de oración, de Biblia. Vocación de bombero, pero feliz. No sabía hacer otra cosa. Ahora en Granada, y en mi pueblo.

Estoy feliz. Pecador, si, que nunca he dado ni respondido suficientemente a lo que he recibido… admirador de Jesús siempre (me llamó…) Agradecido a la Compañía de Jesús que me ha proporcionado más de lo que yo merecía. Y que es un cuerpo en la Iglesia, con sus limitaciones, altibajos, decadencias y esplendor, me ha llevado a múltiples oportunidades de hacer el bien.

Ahora, ya jubilado, os digo, que ha merecido muy mucho la aventura. Sólo os pido oración, y que sigáis siendo “presentadores”. Como hasta ahora. ¡Ojalá los jóvenes y las jóvenes no descarten en principio esta llamada. Es dura, pero no menos que el matrimonio, la profesión, la ciudadanía, la verdad. El Señor da fuerzas y nos llama.

Esta mañana he ido recorriendo sitios, personas, amigos, caídas y levantadas.

Y os digo: es imposible, Jesús, conocerte y no amarte. Y seguirte. Como sea. Donde sea

Un abrazo muy, muy agradecido. Oraciones
Leonardo S.J.

Muchísimas gracias, querido P. Leonardo, por su recordatoria y enseñanzas a todos nosotros en Torreblanca, que hoy damos gracias unido a nuestras oraciones que esas nunca le faltarán. Abrazos. Manolo y Angelita. 

jueves, 18 de mayo de 2023

Ángelus. "JESÚS Y LA VIRGEN MARÍA". Tercer Milenio de la Mano de María. (Introducción). (Cap. 1º). Jueves, 18 - Mayo - 2023

  "Ventana abierta"

ÁNGELUS

JESÚS Y LA VIRGEN MARÍA

 P. Santiago Martín 
Franciscanos de María

La Iglesia en 2001 cruzó una fecha que se considera verdaderamente simbólica, la entrada en el Tercer Milenio de la era cristiana. La realidad es que para todos nosotros, para la humanidad entera, cruzamos algo que nos introduce en una realidad que quisiéramos todos diferente, sobre todo porque fuera más pacífica y más justa. Pero, ¿qué tiene que ver el Segundo, el Tercer Milenio? ¿Qué significa? -Y aquí nos instruye el P. Santiago Martín-:

Lo primero que significa es que estamos recordando a Jesucristo, ¡esto no podemos olvidarlo! Es Jesucristo la Persona de Jesús de Nazaret la que marca el inicio de una etapa diferente en la historia de la humanidad; de tal forma que el tiempo empieza a contarse precisamente desde su Nacimiento.

No es que en la historia de los hombres no haya habido personajes extraordinarios, influyentes, decisivos, incluso tanto en la política, como en el arte, o como en la ciencia, pero ninguno como Jesucristo.

Jesucristo indica y empieza un antes y un después en la historia de los hombres. Por lo tanto, esto para creyentes y para no creyentes es necesario recordarlo, no sea que entre tanta fiesta como se hizo en torno al año 2000, nos olvidemos de que el origen está precisamente en Jesús -que nos roben el Tercer Milenio lo mismo que muchas veces nos roban la Navidad, que hacen de ella la fiesta del consumo-.

Y junto a Jesús siempre ha estado una Mujer. Realmente si no fuera por esa presencia de esa Mujer, quizá habría resultado la balanza excesivamente inclinada hacia la parte masculina, debido a que Jesús era un Hombre. Esa Mujer, me estoy refiriendo naturalmente, a la Virgen María.

En otras religiones, por ejemplo las religiones egipcias, también había la figura femenina junto a la figura masculina del dios o de los dioses. Normalmente la figura femenina era la esposa o en algún caso era la hija. Hay que pensar en los dioses griegos, en los romanos, en los dioses egipcios -como digo- por ejemplo con Isis y Osiris.

En cambio en el caso del cristianismo, la figura femenina es la figura de la Madre; no estamos hablando de la mujer de Jesús, no estamos hablando de  la hija de Jesús, sino de la Madre de Jesús, María, la Virgen María. Es la figura femenina que estando por debajo de Cristo -porque Cristo es Dios y Ella es una Mujer- sin embargo ocupa un puesto fundamental. Se puede decir que desde hace 2000 años hasta nuestros días, no ha habido una mujer -y por tanto sumando la historia de la humanidad, también hay que decirlo- tan amada, tan venerada, tan elogiada, tan seguida, tan imitada como Ella.María es la Mujer más conocida, más querida, más verdaderamente, apasionadamente amada de toda la historia de la humanidad y, eso curiosamente, que apenas se sabe casi nada de lo que hizo. Sin embargo su figura tiene tal atractivo, que no han dejado de ocurrir una y otra vez, o bien apariciones de Ella que se acerca a los hombres que sufren, o bien invocaciones de los hombres hacia Ella a la que consideran como Madre.

Por eso en este Tercer Milenio de la era cristiana, tendríamos que hacerlo de la mano de Aquella con la cual empezó todo, de la mano de la Virgen María.

Así pues, me propongo -con el permiso de ustedes- a meditar y hablar de la Virgen en esta esta sesión de nuestra "Ventana abierta" dentro de "Seguir la Senda", con una serie de escritos elaborados por el Padre Santiago Martín. 

Dirá alguno: ¡Pero bueno, ¿da para tanto el personaje?!

¡Da para muchísimo más! Y si no que se lo pregunten a los que acuden a la húmeda y hermosísima cueva de la Santina de Covadonga, o a la marisma del Guadalquivir en el Rocío, o a la belleza que es el Pilar junto al Ebro, o al precioso santuario de Montserrat en Cataluña, o en fin a cualquiera de los miles y miles de santuarios donde la veneramos en nuestro país y en todo el mundo.

¡María tiene tantas facetas...!
La podemos contemplar como Hija, la podemos contemplar como Madre, la podemos contemplar como Viuda, la podemos contemplar como Aquella que pierde al Hijo, como Aquella que ayuda al Hijo...

Nos encomendamos a Ella, con Ella estamos seguros, Ella es nuestra Madre por eso la queremos tanto. Pidámosle a la Santísima Virgen María por la Paz del mundo que en estos tiempos está tan amenazado:

Nuestra Señora de los Dolores de nuestra Hermandad de Torreblanca de la Parroquia San Antonio de Padua (Sevilla). Ruega por nosotros.

Nuestra Señora de Guadalupe Patrona de las Américas. Ruega por nosotros.

María Inmaculada Patrona de los EE.UU. Ruega por nosotros.

Santo Tomás Moro Patrono de los Políticos. Ruega por nosotros.

San José Patrono de Canadá. Ruega por nosotros.

¡Jesucristo Rey de Reyes, te adoramos, venga a nosotros tu Paz!

Feliz Domingo para todos.

sábado, 1 de abril de 2023

Las lágrimas de la Virgen (¿cuento o realidad?). Sábado de Pasión en Torreblanca. 1 - Abril - 12023

 "Ventana abierta"


Virgen y Madre de los Dolores de Torreblanca

Las lágrimas de la Virgen (¿cuento o realidad?)
kamiano
Félix González ss.cc.

Un año más, ya mediada la tarde, la Primavera hacía su entrada triunfal y rutinaria. Había triunfado sobre el hosco invierno, y era esperada por todos, con gozo y esperanza. Nacerían las primeras flores; brotarían los primeros botones verdes en los árboles, todavía mortecinos; el intenso olor de azahar ya empezaría a competir con la mezcla de olores de los variados guisos, que se escapaban por las chimeneas de las casas, entre vapores y humos. ¡Llegaba la primavera pidiendo guerra! El invierno se alejaba, por un camino angosto, solitario y mustio, mirando de vez en cuando de soslayo la distancia recorrida, recordando el tiempo de su reinado, y calculando el tiempo que le quedaba para volver por sus fueros. En contraste con sus añoranzas, nadie quería recordarlo. ¡Que se lleve, al menos por un año, su frío, sus lluvias desacompasadas, sus rayos y tormentas!

Pero la llegada de la primavera, no dejaba, por eso, de ser un tanto rutinaria y repetitiva. Sólo para los poetas, era nueva, cada año; y cada año traía su sorpresa, que luego se convertiría en versos de rima fácil y ritmo  acompasado.

Y con la primavera, llegaba, también, la Semana Santa, ¡explosión de cera, luz y flores!

La primavera traía ese año la grata sorpresa de una nueva Semana Santa, pero más florida y con más olor a azahar.

Todo estaba ya preparado para la gran procesión, esperada y deseada durante todo el año, aunque el nerviosismo y las prisas se dejaban para los últimos días. Los “pasos” esperaban pacientes en el templo; pacientes y coquetos. Era el momento de la rivalidad con los otros pasos que también procesionaban, entre el clamor de la muchedumbre agolpada en las aceras del recorrido, y los gritos o lloros de los niños, que ponían a prueba la paciencia de sus progenitores.

Pero eran los Hermanos Cofrades y los entusiasmados Costaleros, que esperaban levantar a hombros aquel paso preparado con esmero, que mantenía expuesta, como un museo itinerante, su Virgen Dolorosa. La expectación subía por momentos. La muchedumbre fuera del templo, esperaba paciente que se abriesen las puertas para contemplar aquel espectáculo, que cada año se repetía como si fuera la primera vez. Sólo había un temor: aquel cielo plomizo y amenazante, aquellas nubes negras preñadas de agua, aquel vientecillo que las iba trayendo a pequeños empujones.

Pero aún quedaba una esperanza: que el mismo vientecillo se las fuese llevando poco a poco, y permitiese a la Virgen Dolorosa pasearse por las calles de su pueblo.

Dentro del templo sólo estaban los actores y protagonistas del esperado espectáculo: El paso de la Virgen Dolorosa, los hermanos cofrades y los sufridos costaleros. Todos compartían la misma inquietud que los de fuera. La posible lluvia era el gran obstáculo y lo que mantenía en vilo a unos y otros. Un silencio expectante recorría amenazante las naves del templo y se alojaba en el alma de los presentes.

Faltaban pocos minutos, pocos segundos para iniciar la salida. Seguía todo pendiente de la lluvia. Y antes de que chirriasen los goznes de las majestuosas puertas, comenzaban a caer las primeras gotas, preludio de los sucesivos chubascos que se sucederían durante la tarde-noche procesional.

En aquel mismo instante, las lágrimas, mal disimuladas de los penitentes y costaleros, lágrimas de desencanto, de frustración… y acaso, también, de rabia contenida, vinieron a sumarse al llanto de las nubes. Y por el hermoso y sonrosado rostro de la Virgen Dolorosa, se deslizaron dos silenciosas lágrimas. La Virgen lloraba, también, el desengaño traumático de sus hijos y portadores.


Virgen y Madre de los Dolores de Torreblanca

Saludo: Buenos días. Sábado de Pasión y salida procesional de nuestra Hermandad Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de los Dolores, de Torreblanca (Sevilla). 1 Abril - 2022

 "Ventana abierta"

EN LA CELEBRACIÓN DEL QUINARIO DE NUESTRO PADRE JESÚS CAUTIVO
2023 




EN EL VÍA CRUCIS


EN LA CELEBRACIÓN DEL TRIDUO Y DEVOTO BESAMANOS DE MARÍA SANTÍSIMA DE LOS DOLORES
SEPTIEMBRE 2022


SALIDA PROCESIONAL POR LAS CALLES DE TORREBLANCA EN SÁBADO DE PASIÓN
 1 - Abril - 2023





sábado, 9 de abril de 2022

Sábado de Pasión en nuestro barrio de Torreblanca. Sevilla. Fotos y Vídeos para el recuerdo. Sábado, 9 - Abril - 2022

"Ventana abierta"




Sábado de Pasión. 
Estación de Penitencia en nuestro barrio de Torreblanca. 
Nuestro Padre Jesús Cautivo ante Pilato, y María Santísima de los Dolores.
Parroquia San Antonio de Padua
Fotos y vídeos para el recuerdo

domingo, 20 de marzo de 2022

Homilía: "TRES MANERAS DE MORIR Y UNA SOLA DE SALVARSE". Domingo 3º. de Cuaresma. Ciclo C. 20 - Marzo - 2022

  "Ventana abierta"

P. Leonardo Molina García. S.J. 

TRES MANERAS DE MORIR Y UNA SOLA DE SALVARSE

Fe adulta

Domingo 3º de Cuaresma. Ciclo C.

José Luis Sicre

El evangelio de hoy es exclusivo de Lucas, sin correspondencias en Mateo y Marcos. Y las tres breves partes en que podemos dividirlo se centran en el mismo tema, muy apropiado a la Cuaresma: la conversión.

Tres maneras de morir

1) Asesinado por Pilato; 2) Aplastado por una torre; 3) Negándonos a convertirnos.

Todo comienza con el aparente deseo de informar a Jesús, galileo, de lo que ha hecho el procurador romano a otros galileos: matarlos mientras ofrecían sacrificios en el templo. Parece un informe imparcial, pero es una trampa muy astuta: nadie le pregunta qué piensa de este hecho; se limitan a contarle el caso. Si responde airadamente, se enemistará con las autoridades; si se calla la boca, se revelará como un mal galileo y un mal israelita.

Para quienes han venido a contarle el caso, todo se juega entre unos galileos muertos, Pilato y Jesús. Ellos se limitan a informar, como la prensa; el caso no les afecta personalmente. Y aquí es donde Jesús va a cazarlos en su propia trampa. Con una ironía muy sutil da por supuesto que sus informadores no le piden una declaración de tipo político (Pilato es un asesino, muerte a los romanos) sino de tipo religioso (esos galileos han muerto por ser pecadores). De hecho, la mayoría de los judíos de la época (y muchos cristianos actuales), consideran que una desgracia es consecuencia de un pecado.

Pero Jesús toma un rumbo completamente distinto. Los importantes no son los galileos muertos, Pilato y Jesús. Los importantes son ellos, los que preguntan, que no pueden considerarse al margen de los acontecimientos. Si piensan que esos galileos eran más pecadores que ellos, se equivocan. También se equivocaron quienes pensaron que los dieciocho aplastados por el derrumbe de la torre de Siloé eran más pecadores que los demás.

La muerte no solo la provocan políticos injustos y criminales (Pilato) o desgracias naturales evitables (la torre). Hay otra amenaza mucho más grave: la que tramamos contra nosotros mismos cuando nos negamos a convertirnos.

Dios pide higos a la higuera, no pide peras al olmo.

La historia de los galileos y de la torre la ha utilizado Jesús para avisar seriamente, y por dos veces: “Si no os convertís, todos pereceréis”. Pero esta exhortación no debe interpretarse de forma equivocada. Dios no va a caer sobre nosotros como una torre, ni va a mandar a sus ángeles con espadas desenvainadas. Mediante una breve parábola Lucas cuenta cómo nos va a tratar: como un agricultor sensato, realista y paciente.

Sensato, porque solo nos pide lo que podemos dar naturalmente, sin especial esfuerzo. De la higuera solo espera que dé higos, no plátanos ni melones. Lo que espera de nosotros es algo que cada uno debe pensar teniendo en cuenta sus circunstancias familiares y laborales, pero nunca esperará nada que exceda nuestra capacidad.

Realista, porque no se deja engañar. La higuera lleva tres años sin dar fruto. Con él no valen las excusas del mal estudiante que asegura haber trabajado mucho cuando no ha dado golpe en todo el curso. A nosotros podemos engañarnos diciendo que damos fruto; a Dios, no.

Paciente, porque ha esperado ya tres años, y todavía está dispuesto a conceder uno más.

Pero la parábola no habla solo del dueño de la viña. El gran protagonista es el viñador, el que intercede por la higuera y se compromete a cavarla y echarle estiércol. Ya que la higuera nos representa a cada uno de nosotros, el viñador tiene que ser Jesús. Se espera que la higuera produzca fruto no solo por ella misma sino también gracias a su acción.

En definitiva, la parabolita final matiza bastante la dureza de la primera parte del evangelio. Pero matizar no significa anular. Si nos empeñamos en no dar fruto, si no mejora nuestra relación con Dios y con el prójimo, por más que Jesús cave y trabaje, la higuera será cortada.

2ª. lectura: Nosotros no somos distintos ni mejores (1 Cor 10,1-6.10-12)

En el evangelio, Jesús advierte a los presentes que no deben considerarse mejores que los asesinados por Pilato o muertos por el derrumbe de la torre. La segunda lectura nos recuerda que nosotros no somos mejores que el pueblo de Israel. A pesar de tantos beneficios divinos (paso del Mar, maná, agua que brota de la roca), muchos israelitas no agradaron a Dios y terminaron pereciendo en el desierto. Esto debe servirnos de ejemplo y escarmiento. Nos puede ocurrir lo mismo si nos comportamos igual que ellos. Dicho con las palabras del evangelio. “Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.”

1ª. lectura: Moisés (Ex 3,1-8.13-15)

Tras recordar a Abrahán el domingo pasado, hoy se cuenta la vocación de Moisés. La lectura del Éxodo nos habla de la preocupación de Dios por su pueblo esclavizado en Egipto. La vocación de Moisés será el primer acto de su liberación. Por eso, el estribillo del Salmo repite: “El Señor es compasivo y misericordioso”.

José Luis Sicre

1. Flavio Josefo no informa de este hecho, aunque sí de una matanza ordenada para reprimir una revuelta contra el uso del tesoro del templo para construir un acueducto (Guerra de los Judíos, libro II, 175-177). Tampoco tenemos información sobre el derrumbe de la torre de Siloé.

2. Según el Levítico, cuando se planta un árbol frutal, los tres primeros años no se pueden cortar sus frutos; el cuarto año, se consagran al Señor; al quinto se pueden comer (Lv 19,23-25). El propietario lleva tres años viniendo a buscar fruta en ella, lo cual significa que ha sido improductiva durante siete. Su decisión de cortarla es comprensible, ya que la higuera absorbe mucho alimento y quita las sustancias nutritivas a las cepas que la rodean.

domingo, 13 de marzo de 2022

Homilía: "LA ANTICIPACIÓN DEL TRIUNFO DE JESÚS Y DE NUESTRO TRIUNFO". Domingo 2º de Cuaresma. Ciclo C. 13 - Marzo - 2022

"Ventana abierta"

P. Leonardo Molina García. S.J. 

LA ANTICIPACIÓN DEL TRIUNFO DE JESÚS Y DE NUESTRO TRIUNFO.

Fe adulta

José Luis Sicre

2º domingo de Cuaresma. Ciclo C

El domingo 1º de Cuaresma se dedica siempre a las tentaciones de Jesús, y el 2º a la transfiguración. El motivo es fácil de entender: la Cuaresma es etapa de preparación a la Pascua; no sólo a la Semana Santa, entendida como recuerdo de la muerte de Jesús, sino también a su resurrección. Este episodio, que anticipa su triunfo final nos ayuda a enfocar adecuadamente estas semanas.

El contexto: la promesa

Jesús ha anunciado que debe padecer mucho, ser rechazado, morir y resucitar. Y ha avisado que quienes quieran seguirle deberán negarse a sí mismos y cargar con la cruz. Pero tendrán su recompensa cuando él vuelva triunfante. Y añade: «Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán antes de ver el reinado de Dios». ¿Se cumplirá esa extraña promesa?

El cumplimiento: la transfiguración

Seis después tiene lugar este extraño episodio. El relato de Lucas, el que leemos este domingo, podemos dividirlo en dos partes: la subida a la montaña y la visión. Desde un punto de vista litera­rio es una teofanía, una manifestación de Dios, y los evangelistas utilizan los mismos elementos que empleaban los autores del Antiguo Testamento para describirlas. Por eso, antes de analizar cada una de las partes, conviene recordar algunos datos de la famosa teofanía del Sinaí, cuando Dios se revela a Moisés.

La teofanía del Sinaí

Dios no se manifiesta en un espacio cualquiera, sino en un sitio especial, la montaña, a la que no tiene acceso todo el pueblo, sino sólo Moisés, al que a veces acompaña su hermano Aarón (Ex 19,24), o Aarón, Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex 24,1). La presen­cia de Dios se expresa mediante la imagen de una densa nube, desde la que habla (Ex 19,9). Es también frecuente que se mencione en este contexto el fuego, el humo y el temblor de la montaña, como símbolo de la gloria y el poder de Dios que se acerca a la tierra. Estos elementos demuestran que los evangelistas no pretenden ofrecer un informe objetivo, “histórico”, de lo ocurrido, sino crear un clima semejante al de las teofanías del Antiguo Testa­mento.

La subida a la montaña

Jesús sólo elige a tres discípu­los, Pedro, Santiago y Juan. Este dato no debemos interpretarlo solo como un privilegio; la idea principal es que va a ocurrir algo tan grande que no puede ser presen­ciado por todos.

Lucas introduce aquí un cambio pequeño, pero importante. Marcos y Mateo dicen que subieron “a una montaña alta y apartada”; Lucas, que “subieron a la montaña para rezar”. La altura y aislamiento del monte no le interesa, lo importante es que Jesús reza en todas las ocasiones trascendentales de su vida.

La visión

En ella hay cuatro elementos que la hacen avanzar hasta su plenitud. El primero es la transformación del rostro y las vestiduras de Jesús. El segundo, la aparición de Moisés y Elías. El tercero, la aparición de una nube luminosa que cubre a los presentes. El cuarto, la voz que se escucha desde el cielo.

1. La transformación de Jesús la expresaba Marcos con estas pala­bras: «En su presencia se transfiguró y sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no es capaz de blanquearlos ningún batanero del mundo» (Mc 9,3). La fuerza recae en la blancura del vestido de Jesús. Lucas, sin embargo, destaca que el cambio se produce mientras Jesús oraba, y se centra en el cambio de su rostro, no en el de sus vestidos: “Y, mientras orabael aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.” Lucas nos invita a contemplar una escena a cámara lenta, centrada en el primer plano del rostro de Jesús. Es un anticipo de las apariciones de Cristo resucitado, cuando su rostro es difícil de identificar para María Magdalena, los dos de Emaús y los discípulos en el lago.

2. La aparición de Moisés y Elías. Moisés es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba cara a cara. Según la tradición bíblica, sin Moisés no habrían existido el pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin Elías habría caído por tierra toda la obra de Moisés. Por eso los judíos concedían especial importancia a estos dos personajes. El hecho de que se aparezcan ahora a los discípu­los (no a Jesús) es una manera de garantizarles la importancia del personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está destruyendo la labor religiosa de siglos, se encuentra en la línea de los antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.

En este contexto, las palabras de Pedro proponiendo hacer tres chozas suenan a simple despropósito. Pero son conse­cuencia de lo que ha dicho antes: «qué bien se está aquí». Es preferible quedarse en lo alto del monte a cargar con la cruz y seguir a Jesús hasta la muerte.

3. Como en el Sinaí, el monte queda cubierto por una nube.

4. Las palabras de Dios reproducen exactamente las que se escucharon en el momento del bautismo, cuando Dios presentaba a Jesús como su siervo. Pero aquí se añade un imperativo: "¡Escuchadle!" La orden se relaciona directamente con las anteriores palabras de Jesús, sobre su propio destino y sobre el seguimiento y la cruz de sus discípulos.

Resumen

Este episodio no está contado en beneficio de Jesús, sino como experiencia positiva para los apóstoles. Después de haber escuchado a Jesús hablar de su pasión y muerte, de las duras condiciones que impone a sus seguidores, tienen tres experiencias.

domingo, 6 de marzo de 2022

Homilía. "Las tentaciones de Jesús". Primer Domingo de Cuaresma. Ciclo C. 6 - Marzo - 2022

 "Ventana abierta"

P. Leonardo Molina García. S.J. 
Las tentaciones de Jesús

Primer Domingo de Cuaresma
Ciclo C

El primer domingo de Cuaresma se dedica siempre a recordar las tentaciones de Jesús. También los evangelios sinópticos abren su vida pública con ese famoso episodio. Es un relato programático, para que el lector del evangelio sepa desde el primer momento cómo orienta Jesús su actividad y los peligros que corre en ella. Para eso, lo enfrentan con Satanás, que encarna las fuerzas de oposición al plan de Dios, y que intentará apartarlo de su camino.

Marcos habla de ellas de forma escueta y misteriosa: “En seguida el Espíritu lo empujó al desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, y Satanás lo ponía a prueba; estaba con las fieras y los ángeles le servían” (Mc 1,12-13). Tenemos los datos básicos que recogerán todos los evangelios (menos Juan, que no habla de las tentaciones): lugar (desierto), duración (40 días), la prueba. Pero Mc no habla del ayuno ni concreta en qué consistían las tentaciones; y el servicio de los ángeles es continuo durante esos días.

Mateo Lucas, utilizando una tradición paralela, han completado el relato de Marcos con las tres famosas tentaciones que todos conocemos; al mismo tiempo, presentan a Jesús ayunando durante esos cuarenta días (igual que Moisés en el Sinaí) y relegan el servicio de los ángeles al último momento.

Las tentaciones empalman directamente con el episodio del bautis­mo y explican cómo entiende Jesús lo que dijo en ese momento la voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto”. ¿Significa esto que la vida de Jesús vaya a ser cómoda y maravillosa como la de un príncipe?

1ª tentación: utilizar el poder en beneficio propio.

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En aquello días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre. 

Entonces el diablo le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.

Jesús le contestó:
—Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre".

Partiendo del hecho normal del hambre después de cuarenta días de ayuno, la primera tentación es la de utilizar el poder en beneficio propio.

La tentación se deja de sutilezas y va a lo concreto: “Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan”. El pueblo de Israel, durante su marcha por el desierto, se quejó de hambre, murmuró, acudió a Moisés para que resolviese el problema. Jesús no necesita nada de eso. Es el Hijo de Dios. Puede resolver el problema fácilmente, por sí mismo. Pero Jesús, el nuevo Israel, demuestra que tiene aprendida desde el comienzo esa lección que el pueblo no asimiló durante años: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”.

La enseñanza de Jesús en esta primera tentación es tan rica que resulta imposible reducirla a una sola idea. Está el aspecto evidente de no utilizar su poder en beneficio propio. Está la idea de la confianza en Dios. Pero quizá la idea más importante, expresada de forma casi subliminar, es esa visión amplia y profunda de la vida como algo que va mucho más allá de la necesidad primaria y se alimenta de la palabra de Dios.

2ª tentación: Tener, aunque haya que arrastrarse.

Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
—Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.

Jesús le contestó:
—Está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto".

Este episodio siempre me trae a la memoria mi decepción cuando subí a la cumbre del monte Nebo con la esperanza de ver, como Moisés, toda la Tierra Prometida. La neblina permitía ver el Mar Muerto a duras penas. Cuanto más alto llevase Satanás a Jesús, menos vería el esplendor de todos los reinos del mundo. El episodio no debemos interpretarlo en sentido literal e histórico. Lo importante es su sentido.

La segunda tentación no es la tentación provocada por la necesidad urgente, sino por el deseo de tener todo el poder y la gloria del mundo. ¿Es esto malo, tratándose del Mesías? Los textos proféticos y algunos Salmos hablaban de su dominio cada vez mayor, universal, concedido por Dios. Pero Satanás parte de un punto de vista muy distinto, propio de la mentalidad apocalíptica: el mundo presente es malo, no está en manos de Dios, sino en las suyas; es él quien lo domina y entrega su poder a quien quiere. Solo pone como condición que se postren ante él, que lo reconozcan como dios. Jesús se niega a ello, citando de nuevo un texto del Deuteronomio: “Está escrito: al Señor tu Dios adorarás, a él solo darás culto”.

El relato es tan fantástico que cabe el peligro de no advertir su tremenda realidad. El ansia de poder y de gloria lo percibimos continuamente (mucho más en España en tiempos de elecciones y de formación de gobierno), y también queda clara la necesidad de arrastrarse para conseguir ese poder. Pero este peligro no es solo de políticos, banqueros y grandes empresarios. Todos nos creamos a menudo pequeños ídolos ante los que nos postramos y damos culto.

3ª tentación: pedir pruebas que corroboren la misión encomendada.

Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".

Jesús le contestó:
—Está mandado: "No tentarás al Señor, tu Dios".

Acabada toda tentación, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

En 1972, cuando todavía estaba permitido llegar hasta el pináculo del Templo de Jerusalén, tuve ocasión de contemplar la impresionante vista de las murallas de Herodes prolongándose en la caída del torrente Cedrón. Una de las pocas veces en mi vida en las que he sentido vértigo. En ese escenario sitúa Satanás a Jesús para invitarlo a que se tire, confiando en que los ángeles vendrán a salvarlo.

Esta tentación se presta a interpretaciones muy distintas. Podríamos considerarla la tentación del sensacionalismo, de recurrir a procedimientos extravagantes para tener éxito en la actividad apostólica. La multitud congregada en el templo contempla el milagro y acepta a Jesús como Hijo de Dios. Pero esta interpretación olvida un detalle importante: el tentador nunca hace referencia a esa hipotética muchedumbre, lo que propone ocurre a solas entre Jesús y los ángeles de Dios.

Considero más exacto decir que la tentación consiste en pedir pruebas que corroboren la misión encomendada. Nosotros no estamos acostumbrados a esto, pero es algo típico del Antiguo Testamento, como recuerdan los ejemplos de Moisés (Ex 4,1‑7), Gedeón (Jue 6,36‑40), Saúl (1 Sam 10,2‑5) y Acaz (Is 7,10‑14). Como respuesta al miedo y a la incertidumbre espontáneos ante una tarea difícil, Dios concede al elegido un signo milagroso que corrobore su misión. Da lo mismo que se trate de un bastón mágico (Moisés), de dos portentos con el rocío nocturno (Gedeón), de una serie de señales diversas (Saúl), o de un gran milagro en lo alto del cielo o en lo profundo de la tierra (Acaz). Lo importante es el derecho a pedir una señal que tranquilice y anime a cumplir la tarea.

Jesús, a punto de comenzar su misión, tiene derecho a un signo parecido. Basándose en la promesa del Salmo 91,11‑12 (“a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden en tus caminos; te llevarán en volandas para que tu pie no tropiece en la piedra”), el tentador le propone una prueba espectacular y concreta: tirarse del alero del templo. Así quedará claro si es o no el Hijo de Dios.

Sin embargo, Jesús no acepta esta postura, y la rechaza citando de nuevo un texto del Deuteronomio: “No tentarás al Señor tu Dios” (Dt 6,16). La frase del Deuteronomio es más explícita: “No tentaréis al Señor, vuestro Dios, poniéndolo a prueba, como lo tentasteis en Masá”. ¿Qué ocurrió en Masá? Lo cuenta el libro de los Números en el c.17,1-7: el pueblo, durante la marcha por el desierto, se queja por falta de agua para beber. Y en esta queja se esconde un problema mucho más grave que el de la sed: la auténtica tentación consiste en dudar de la presencia y la protección de Dios: "¿Está o no está con nosotros el Señor?" (v.7). En el fondo, cualquier petición de signos y prodigios encubre una duda en la protección divina. Jesús confía plenamente en Dios, no quiere signos ni los pide. Su postura supera con mucho incluso la de Moisés.

Cuando termina el relato de las tentaciones, Lucas añade que “el tentador lo dejó hasta otro momento”. Ese momento será al final de la vida de Jesús, cuando esté crucificado.

Nuestras tentaciones

Las tentaciones tienen también un valor para cada uno de nosotros y para toda la comunidad cristiana. Sirven para analizar nuestra actitud ante las necesidades, miedos y apetencias y nuestro grado de interés por Dios.

1) La necesidad primaria: afecto, comprensión.

2) ¿Está Dios en medio de nosotros?

3) La tentación de tener.

4) La tentación del dejarse arrastrar, dejar hacer a los demás, callar.

1ª lectura: recordar nuestra historia con gratitud (Deuteronomio26, 4-10)

El texto del Deuteronomio recoge la oración que pronuncia el israelita cuando, después de la cosecha, ofrece a Dios las primicias de los frutos. Va recordando la historia del pueblo, desde Jacob (“mi padre era un arameo errante”), la opresión de Egipto, la liberación y el don de la tierra. En el contexto de la cuaresma, esta lectura nos invita a pensar en los beneficios recibidos de Dios y a ser generosos con él. El agradecimiento a Dios es más importante incluso que la mortificación cuaresmal.

Dijo Moisés al pueblo:
—El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios. 

Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios:

"Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado".

Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios».

2ª lectura: confesar al Señor e invocarlo (Romanos 10, 8-13).

En este breve pasaje Pablo comenta dos frases de la Escritura, aplicándolas al tema de la salvación personal (1ª cita) y de toda la humanidad (2ª cita). ¿Cómo se alcanza la salvación? Confesando que Jesús es el Señor y que Dios lo resucitó de entre los muertos. Algo que estamos tan acostumbrados a repetir que no valoramos rectamente. A mediados del siglo I, confesar a Jesús como Señor (Kyrios), cuando el Emperador romano era considerado el único Kyrios (César), suponía mucho valor. Y confesar que Dios lo había resucitado podía provocar más sonrisas y escepticismo del que podemos imaginar.

La segunda cita «Nadie que cree en él quedará defraudado» la interpreta Pablo de forma revolucionaria. Para un judío, estas palabras sólo podrían aplicarse a los judíos, al pueblo elegido. Ellos serían los único en no quedar defraudados. En cambio Pablo la aplica a toda la humanidad, judíos y griegos. Cualquiera que invoca el nombre del Señor alcanzará la salvación.

Hermanos:

La Escritura dice: 
«La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón».

Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

Dice la Escritura:
«Nadie que cree en él quedará defraudado».

Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará».