"Ventana abierta"
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Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.
Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.
Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!
Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.
Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...
Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.
Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)
domingo, 11 de mayo de 2025
sábado, 7 de septiembre de 2024
Un ruego, amigos. P. Leonardo Molina García S.J. Sábado, 7 - Septiembre - 2024
"Ventana abierta"
P. Leonardo Molina García. S.J.
Hoy, día 7 de septiembre de 1954, a mis 18 años
corridos, dejé a mi madre y a mi hermana para ingresar en la Compañía de Jesús.
Bien es verdad que fue el día 1 cuando llegué al Noviciado del Puerto de Santa
María, a las 11 de la noche. Después de salir de Granada en el tren de las 10
de la mañana. No recuerdo bien, pero mi madre, viuda, no fue capaz de
llevarme a la estación del tren… Me emociono al recordar ese día… Y hoy, me
apuntaron… Ese día, 9 compañeros harían el mismo recorrido, las mismas emociones,
las mismas lágrimas… y la misma decisión. Y el día 12, al entrar en la camarilla
de “candidatos” encontré la sotana sobre mi cama. Me tiré al suelo, la besé y
me decía: “Dios mío, dónde me he metido”… Y le suplicaba… Atrás, mi madre, mi
familia, para siempre… y con sotana… toda la vida.
Creo que el Señor me oyó :(siempre oye, he
comprobado, aunque, a veces tarda…) Y llevaba un runrún por dentro: Ojalá me
digan que no valgo para esto…
Y no llegó, afortunadamente. Un día, en los
Ejercicios de mes que hicimos a partir de noviembre, lo vi claro. Me llamaba el
Señor. Clarísimo y con una enorme alegría que me desbordaba.
Y aquí me tenéis, mis amigos del alma. La
gracia de Dios da muchas fuerzas, sí, pero sin amigos… creo que no hubiera
resistido. Yo los llamo “presentadores, animadores de mi fe. No sabéis lo
que os debo…
Me siento muy afortunado. He acertado. Me gusta
tu heredad, y mi suerte ha estado en tus manos, Señor… He tenido muchos
altibajos, tentaciones, caídas… pero aquella llamada y la providencia del Señor
me han sostenido. Verdad repito muchas veces: “Me sedujiste, Señor, me
sedujiste, eras más fuerte que yo y me venciste”. No son palabras, sino
situaciones…
No pido admiración. Sólo pido oraciones, ante
este pobre diablo… Los grupos, especialmente, mis alumnos de Portaceli, del
Palo, de Úbeda, de Sevilla del Puerto, de Granada, han sido y seguís siendo mi
soporte. No digamos los matrimonios, los grupos de oración y mis amigos
de la misa de familias. Cumbre. No digamos mis actividades en las
parroquias de Sevilla (Torreblanca, Remedios, Santa Ángela, la Antigua. Y los
colegios del Puerto, san Marcos, la Milagrosa… Mis amigos de los grupos de
oración, de Biblia. Vocación de bombero, pero feliz. No sabía hacer otra cosa.
Ahora en Granada, y en mi pueblo.
Estoy feliz. Pecador, si, que nunca he dado ni
respondido suficientemente a lo que he recibido… admirador de Jesús siempre (me
llamó…) Agradecido a la Compañía de Jesús que me ha proporcionado más de lo que
yo merecía. Y que es un cuerpo en la Iglesia, con sus limitaciones, altibajos,
decadencias y esplendor, me ha llevado a múltiples oportunidades de hacer el
bien.
Ahora, ya jubilado, os digo, que ha merecido
muy mucho la aventura. Sólo os pido oración, y que sigáis siendo
“presentadores”. Como hasta ahora. ¡Ojalá los jóvenes y las jóvenes no
descarten en principio esta llamada. Es dura, pero no menos que el matrimonio,
la profesión, la ciudadanía, la verdad. El Señor da fuerzas y nos llama.
Esta mañana he ido recorriendo sitios,
personas, amigos, caídas y levantadas.
Y os digo: es imposible, Jesús, conocerte y no
amarte. Y seguirte. Como sea. Donde sea
Un abrazo muy, muy agradecido. Oraciones
Leonardo S.J.
Muchísimas gracias, querido P. Leonardo, por su recordatoria y enseñanzas a todos nosotros en Torreblanca, que hoy damos gracias unido a nuestras oraciones que esas nunca le faltarán. Abrazos. Manolo y Angelita.
jueves, 25 de mayo de 2023
jueves, 18 de mayo de 2023
Ángelus. "JESÚS Y LA VIRGEN MARÍA". Tercer Milenio de la Mano de María. (Introducción). (Cap. 1º). Jueves, 18 - Mayo - 2023
"Ventana abierta"
ÁNGELUS
JESÚS Y LA VIRGEN MARÍA
Franciscanos de María
La Iglesia en 2001 cruzó una fecha que se considera verdaderamente simbólica, la entrada en el Tercer Milenio de la era cristiana. La realidad es que para todos nosotros, para la humanidad entera, cruzamos algo que nos introduce en una realidad que quisiéramos todos diferente, sobre todo porque fuera más pacífica y más justa. Pero, ¿qué tiene que ver el Segundo, el Tercer Milenio? ¿Qué significa? -Y aquí nos instruye el P. Santiago Martín-:
Lo primero que significa es que estamos recordando a Jesucristo, ¡esto no podemos olvidarlo! Es Jesucristo la Persona de Jesús de Nazaret la que marca el inicio de una etapa diferente en la historia de la humanidad; de tal forma que el tiempo empieza a contarse precisamente desde su Nacimiento.
No es que en la historia de los hombres no haya habido personajes extraordinarios, influyentes, decisivos, incluso tanto en la política, como en el arte, o como en la ciencia, pero ninguno como Jesucristo.
Jesucristo indica y empieza un antes y un después en la historia de los hombres. Por lo tanto, esto para creyentes y para no creyentes es necesario recordarlo, no sea que entre tanta fiesta como se hizo en torno al año 2000, nos olvidemos de que el origen está precisamente en Jesús -que nos roben el Tercer Milenio lo mismo que muchas veces nos roban la Navidad, que hacen de ella la fiesta del consumo-.
Y junto a Jesús siempre ha estado una Mujer. Realmente si no fuera por esa presencia de esa Mujer, quizá habría resultado la balanza excesivamente inclinada hacia la parte masculina, debido a que Jesús era un Hombre. Esa Mujer, me estoy refiriendo naturalmente, a la Virgen María.
En otras religiones, por ejemplo las religiones egipcias, también había la figura femenina junto a la figura masculina del dios o de los dioses. Normalmente la figura femenina era la esposa o en algún caso era la hija. Hay que pensar en los dioses griegos, en los romanos, en los dioses egipcios -como digo- por ejemplo con Isis y Osiris.
En cambio en el caso del cristianismo, la figura femenina es la figura de la Madre; no estamos hablando de la mujer de Jesús, no estamos hablando de la hija de Jesús, sino de la Madre de Jesús, María, la Virgen María. Es la figura femenina que estando por debajo de Cristo -porque Cristo es Dios y Ella es una Mujer- sin embargo ocupa un puesto fundamental. Se puede decir que desde hace 2000 años hasta nuestros días, no ha habido una mujer -y por tanto sumando la historia de la humanidad, también hay que decirlo- tan amada, tan venerada, tan elogiada, tan seguida, tan imitada como Ella.María es la Mujer más conocida, más querida, más verdaderamente, apasionadamente amada de toda la historia de la humanidad y, eso curiosamente, que apenas se sabe casi nada de lo que hizo. Sin embargo su figura tiene tal atractivo, que no han dejado de ocurrir una y otra vez, o bien apariciones de Ella que se acerca a los hombres que sufren, o bien invocaciones de los hombres hacia Ella a la que consideran como Madre.
Por eso en este Tercer Milenio de la era cristiana, tendríamos que hacerlo de la mano de Aquella con la cual empezó todo, de la mano de la Virgen María.
Así pues, me propongo -con el permiso de ustedes- a meditar y hablar de la Virgen en esta esta sesión de nuestra "Ventana abierta" dentro de "Seguir la Senda", con una serie de escritos elaborados por el Padre Santiago Martín.
Dirá alguno: ¡Pero bueno, ¿da para tanto el personaje?!
¡Da para muchísimo más! Y si no que se lo pregunten a los que acuden a la húmeda y hermosísima cueva de la Santina de Covadonga, o a la marisma del Guadalquivir en el Rocío, o a la belleza que es el Pilar junto al Ebro, o al precioso santuario de Montserrat en Cataluña, o en fin a cualquiera de los miles y miles de santuarios donde la veneramos en nuestro país y en todo el mundo.
¡María tiene tantas facetas...!
La podemos contemplar como Hija, la podemos contemplar como Madre, la podemos contemplar como Viuda, la podemos contemplar como Aquella que pierde al Hijo, como Aquella que ayuda al Hijo...
Nos encomendamos a Ella, con Ella estamos seguros, Ella es nuestra Madre por eso la queremos tanto. Pidámosle a la Santísima Virgen María por la Paz del mundo que en estos tiempos está tan amenazado:
Nuestra Señora de los Dolores de nuestra Hermandad de Torreblanca de la Parroquia San Antonio de Padua (Sevilla). Ruega por nosotros.
Nuestra Señora de Guadalupe Patrona de las Américas. Ruega por nosotros.
María Inmaculada Patrona de los EE.UU. Ruega por nosotros.
Santo Tomás Moro Patrono de los Políticos. Ruega por nosotros.
San José Patrono de Canadá. Ruega por nosotros.
¡Jesucristo Rey de Reyes, te adoramos, venga a nosotros tu Paz!
sábado, 1 de abril de 2023
Las lágrimas de la Virgen (¿cuento o realidad?). Sábado de Pasión en Torreblanca. 1 - Abril - 12023
"Ventana abierta"
kamiano
Félix González ss.cc.
Un año más, ya
mediada la tarde, la Primavera hacía su entrada triunfal y rutinaria. Había
triunfado sobre el hosco invierno, y era esperada por todos, con gozo y
esperanza. Nacerían las primeras flores; brotarían los primeros botones verdes
en los árboles, todavía mortecinos; el intenso olor de azahar ya empezaría a
competir con la mezcla de olores de los variados guisos, que se escapaban por
las chimeneas de las casas, entre vapores y humos. ¡Llegaba la primavera
pidiendo guerra! El invierno se alejaba, por un camino angosto, solitario y
mustio, mirando de vez en cuando de soslayo la distancia recorrida, recordando
el tiempo de su reinado, y calculando el tiempo que le quedaba para volver por
sus fueros. En contraste con sus añoranzas, nadie quería recordarlo. ¡Que se
lleve, al menos por un año, su frío, sus lluvias desacompasadas, sus rayos y
tormentas!
Pero la llegada de la primavera, no dejaba, por eso, de ser
un tanto rutinaria y repetitiva. Sólo para los poetas, era nueva, cada año; y
cada año traía su sorpresa, que luego se convertiría en versos de rima fácil y
ritmo acompasado.
Y con la primavera, llegaba, también, la Semana Santa,
¡explosión de cera, luz y flores!
La primavera traía ese año la grata sorpresa de una nueva
Semana Santa, pero más florida y con más olor a azahar.
Todo estaba ya preparado para la gran procesión, esperada y
deseada durante todo el año, aunque el nerviosismo y las prisas se dejaban para
los últimos días. Los “pasos” esperaban pacientes en el templo; pacientes y
coquetos. Era el momento de la rivalidad con los otros pasos que también
procesionaban, entre el clamor de la muchedumbre agolpada en las aceras del
recorrido, y los gritos o lloros de los niños, que ponían a prueba la paciencia
de sus progenitores.
Pero eran los Hermanos Cofrades y los entusiasmados
Costaleros, que esperaban levantar a hombros aquel paso preparado con esmero,
que mantenía expuesta, como un museo itinerante, su Virgen Dolorosa. La
expectación subía por momentos. La muchedumbre fuera del templo, esperaba
paciente que se abriesen las puertas para contemplar aquel espectáculo, que
cada año se repetía como si fuera la primera vez. Sólo había un temor: aquel
cielo plomizo y amenazante, aquellas nubes negras preñadas de agua, aquel
vientecillo que las iba trayendo a pequeños empujones.
Pero aún quedaba una esperanza: que el mismo vientecillo se
las fuese llevando poco a poco, y permitiese a la Virgen Dolorosa pasearse por
las calles de su pueblo.
Dentro del templo sólo estaban los actores y protagonistas del
esperado espectáculo: El paso de la Virgen Dolorosa, los hermanos cofrades y
los sufridos costaleros. Todos compartían la misma inquietud que los de fuera.
La posible lluvia era el gran obstáculo y lo que mantenía en vilo a unos y
otros. Un silencio expectante recorría amenazante las naves del templo y se
alojaba en el alma de los presentes.
Faltaban pocos minutos, pocos segundos para iniciar la
salida. Seguía todo pendiente de la lluvia. Y antes de que chirriasen los
goznes de las majestuosas puertas, comenzaban a caer las primeras gotas,
preludio de los sucesivos chubascos que se sucederían durante la tarde-noche
procesional.
En aquel mismo instante, las lágrimas, mal disimuladas de los penitentes y costaleros, lágrimas de desencanto, de frustración… y acaso, también, de rabia contenida, vinieron a sumarse al llanto de las nubes. Y por el hermoso y sonrosado rostro de la Virgen Dolorosa, se deslizaron dos silenciosas lágrimas. La Virgen lloraba, también, el desengaño traumático de sus hijos y portadores.
Saludo: Buenos días. Sábado de Pasión y salida procesional de nuestra Hermandad Nuestro Padre Jesús Cautivo y María Santísima de los Dolores, de Torreblanca (Sevilla). 1 Abril - 2022
"Ventana abierta"
2023
EN EL VÍA CRUCIS
sábado, 9 de abril de 2022
domingo, 20 de marzo de 2022
Homilía: "TRES MANERAS DE MORIR Y UNA SOLA DE SALVARSE". Domingo 3º. de Cuaresma. Ciclo C. 20 - Marzo - 2022
"Ventana abierta"
P. Leonardo Molina García. S.J.
TRES MANERAS DE MORIR Y UNA SOLA DE SALVARSE
Fe adulta
Domingo 3º de Cuaresma. Ciclo C.
José Luis Sicre
El evangelio de hoy es exclusivo de Lucas, sin correspondencias en Mateo y Marcos. Y las tres breves partes en que podemos dividirlo se centran en el mismo tema, muy apropiado a la Cuaresma: la conversión.
Tres maneras de morir
1) Asesinado por Pilato; 2) Aplastado por una torre; 3) Negándonos a convertirnos.
Todo comienza con el aparente deseo de informar a Jesús, galileo, de lo que ha hecho el procurador romano a otros galileos: matarlos mientras ofrecían sacrificios en el templo. Parece un informe imparcial, pero es una trampa muy astuta: nadie le pregunta qué piensa de este hecho; se limitan a contarle el caso. Si responde airadamente, se enemistará con las autoridades; si se calla la boca, se revelará como un mal galileo y un mal israelita.
Para quienes han venido a contarle el caso, todo se juega entre unos galileos muertos, Pilato y Jesús. Ellos se limitan a informar, como la prensa; el caso no les afecta personalmente. Y aquí es donde Jesús va a cazarlos en su propia trampa. Con una ironía muy sutil da por supuesto que sus informadores no le piden una declaración de tipo político (Pilato es un asesino, muerte a los romanos) sino de tipo religioso (esos galileos han muerto por ser pecadores). De hecho, la mayoría de los judíos de la época (y muchos cristianos actuales), consideran que una desgracia es consecuencia de un pecado.
Pero Jesús toma un rumbo completamente distinto. Los importantes no son los galileos muertos, Pilato y Jesús. Los importantes son ellos, los que preguntan, que no pueden considerarse al margen de los acontecimientos. Si piensan que esos galileos eran más pecadores que ellos, se equivocan. También se equivocaron quienes pensaron que los dieciocho aplastados por el derrumbe de la torre de Siloé eran más pecadores que los demás.
La muerte no solo la provocan políticos injustos y criminales (Pilato) o desgracias naturales evitables (la torre). Hay otra amenaza mucho más grave: la que tramamos contra nosotros mismos cuando nos negamos a convertirnos.
Dios pide higos a la higuera, no pide peras al olmo.
La historia de los galileos y de la torre la ha utilizado Jesús para avisar seriamente, y por dos veces: “Si no os convertís, todos pereceréis”. Pero esta exhortación no debe interpretarse de forma equivocada. Dios no va a caer sobre nosotros como una torre, ni va a mandar a sus ángeles con espadas desenvainadas. Mediante una breve parábola Lucas cuenta cómo nos va a tratar: como un agricultor sensato, realista y paciente.
Sensato, porque solo nos pide lo que podemos dar naturalmente, sin especial esfuerzo. De la higuera solo espera que dé higos, no plátanos ni melones. Lo que espera de nosotros es algo que cada uno debe pensar teniendo en cuenta sus circunstancias familiares y laborales, pero nunca esperará nada que exceda nuestra capacidad.
Realista, porque no se deja engañar. La higuera lleva tres años sin dar fruto. Con él no valen las excusas del mal estudiante que asegura haber trabajado mucho cuando no ha dado golpe en todo el curso. A nosotros podemos engañarnos diciendo que damos fruto; a Dios, no.
Paciente, porque ha esperado ya tres años, y todavía está dispuesto a conceder uno más.
Pero la parábola no habla solo del dueño de la viña. El gran protagonista es el viñador, el que intercede por la higuera y se compromete a cavarla y echarle estiércol. Ya que la higuera nos representa a cada uno de nosotros, el viñador tiene que ser Jesús. Se espera que la higuera produzca fruto no solo por ella misma sino también gracias a su acción.
En definitiva, la parabolita final matiza bastante la dureza de la primera parte del evangelio. Pero matizar no significa anular. Si nos empeñamos en no dar fruto, si no mejora nuestra relación con Dios y con el prójimo, por más que Jesús cave y trabaje, la higuera será cortada.
2ª. lectura: Nosotros no somos distintos ni mejores (1 Cor 10,1-6.10-12)
En el evangelio, Jesús advierte a los presentes que no deben considerarse mejores que los asesinados por Pilato o muertos por el derrumbe de la torre. La segunda lectura nos recuerda que nosotros no somos mejores que el pueblo de Israel. A pesar de tantos beneficios divinos (paso del Mar, maná, agua que brota de la roca), muchos israelitas no agradaron a Dios y terminaron pereciendo en el desierto. Esto debe servirnos de ejemplo y escarmiento. Nos puede ocurrir lo mismo si nos comportamos igual que ellos. Dicho con las palabras del evangelio. “Si no os convertís, todos pereceréis del mismo modo.”
1ª. lectura: Moisés (Ex 3,1-8.13-15)
Tras recordar a Abrahán el domingo pasado, hoy se cuenta la vocación de Moisés. La lectura del Éxodo nos habla de la preocupación de Dios por su pueblo esclavizado en Egipto. La vocación de Moisés será el primer acto de su liberación. Por eso, el estribillo del Salmo repite: “El Señor es compasivo y misericordioso”.
José Luis Sicre
1. Flavio Josefo no informa de este hecho, aunque sí de una matanza ordenada para reprimir una revuelta contra el uso del tesoro del templo para construir un acueducto (Guerra de los Judíos, libro II, 175-177). Tampoco tenemos información sobre el derrumbe de la torre de Siloé.
2. Según el Levítico, cuando se planta un árbol frutal, los tres primeros años no se pueden cortar sus frutos; el cuarto año, se consagran al Señor; al quinto se pueden comer (Lv 19,23-25). El propietario lleva tres años viniendo a buscar fruta en ella, lo cual significa que ha sido improductiva durante siete. Su decisión de cortarla es comprensible, ya que la higuera absorbe mucho alimento y quita las sustancias nutritivas a las cepas que la rodean.
domingo, 13 de marzo de 2022
Homilía: "LA ANTICIPACIÓN DEL TRIUNFO DE JESÚS Y DE NUESTRO TRIUNFO". Domingo 2º de Cuaresma. Ciclo C. 13 - Marzo - 2022
"Ventana abierta"
P. Leonardo Molina García. S.J.
LA ANTICIPACIÓN DEL TRIUNFO DE JESÚS Y DE NUESTRO
TRIUNFO.
Fe adulta
José Luis Sicre
2º domingo de Cuaresma. Ciclo C
El domingo 1º de Cuaresma se dedica
siempre a las tentaciones de Jesús, y el 2º a la transfiguración. El motivo es
fácil de entender: la Cuaresma es etapa de preparación a la Pascua; no sólo a
la Semana Santa, entendida como recuerdo de la muerte de Jesús, sino también a
su resurrección. Este episodio, que anticipa su triunfo final nos ayuda a
enfocar adecuadamente estas semanas.
El contexto: la promesa
Jesús ha anunciado que debe padecer mucho,
ser rechazado, morir y resucitar. Y ha avisado que quienes quieran seguirle
deberán negarse a sí mismos y cargar con la cruz. Pero tendrán su recompensa
cuando él vuelva triunfante. Y añade: «Os aseguro que algunos de los aquí
presentes no morirán antes de ver el reinado de Dios». ¿Se cumplirá esa extraña
promesa?
El cumplimiento: la transfiguración
Seis después tiene lugar este extraño
episodio. El relato de Lucas, el que leemos este domingo, podemos dividirlo en
dos partes: la subida a la montaña y la visión. Desde un punto de vista literario
es una teofanía, una manifestación de Dios, y los evangelistas utilizan los
mismos elementos que empleaban los autores del Antiguo Testamento para
describirlas. Por eso, antes de analizar cada una de las partes, conviene
recordar algunos datos de la famosa teofanía del Sinaí, cuando Dios se revela a
Moisés.
La teofanía del Sinaí
Dios no se manifiesta en un espacio
cualquiera, sino en un sitio especial, la montaña, a la que no tiene acceso
todo el pueblo, sino sólo Moisés, al que a veces acompaña su hermano Aarón (Ex
19,24), o Aarón, Nadab y Abihú junto con los setenta dirigentes de Israel (Ex
24,1). La presencia de Dios se expresa mediante la imagen de una densa nube,
desde la que habla (Ex 19,9). Es también frecuente que se mencione en este
contexto el fuego, el humo y el temblor de la montaña, como símbolo de la
gloria y el poder de Dios que se acerca a la tierra. Estos elementos demuestran
que los evangelistas no pretenden ofrecer un informe objetivo, “histórico”, de
lo ocurrido, sino crear un clima semejante al de las teofanías del Antiguo
Testamento.
La subida a la montaña
Jesús sólo elige a tres discípulos,
Pedro, Santiago y Juan. Este dato no debemos interpretarlo solo como un
privilegio; la idea principal es que va a ocurrir algo tan grande que no puede
ser presenciado por todos.
Lucas introduce aquí un cambio pequeño,
pero importante. Marcos y Mateo dicen que subieron “a una montaña alta y
apartada”; Lucas, que “subieron a la montaña para rezar”. La altura
y aislamiento del monte no le interesa, lo importante es que Jesús reza en
todas las ocasiones trascendentales de su vida.
La visión
En ella hay cuatro elementos que la hacen
avanzar hasta su plenitud. El primero es la transformación del rostro y las
vestiduras de Jesús. El segundo, la aparición de Moisés y Elías. El tercero, la
aparición de una nube luminosa que cubre a los presentes. El cuarto, la voz que
se escucha desde el cielo.
1. La transformación de Jesús la expresaba
Marcos con estas palabras: «En su presencia se transfiguró y
sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no es capaz de
blanquearlos ningún batanero del mundo» (Mc 9,3). La fuerza recae en la
blancura del vestido de Jesús. Lucas, sin embargo, destaca que el cambio se
produce mientras Jesús oraba, y se centra en el cambio de su rostro, no en el
de sus vestidos: “Y, mientras oraba, el aspecto de su
rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.” Lucas nos invita a
contemplar una escena a cámara lenta, centrada en el primer plano del rostro de
Jesús. Es un anticipo de las apariciones de Cristo resucitado, cuando su rostro
es difícil de identificar para María Magdalena, los dos de Emaús y los
discípulos en el lago.
2. La aparición de Moisés y Elías. Moisés
es el gran mediador entre Dios y su pueblo, el profeta con el que Dios hablaba
cara a cara. Según la tradición bíblica, sin Moisés no habrían existido el
pueblo de Israel ni su religión. Elías es el profeta que salva a esa religión
en su mayor momento de crisis, hacia el siglo IX a.C., cuando está a punto de
sucumbir por el influjo de la religión cananea. Sin Elías habría caído por
tierra toda la obra de Moisés. Por eso los judíos concedían especial
importancia a estos dos personajes. El hecho de que se aparezcan ahora a los
discípulos (no a Jesús) es una manera de garantizarles la importancia del
personaje al que están siguiendo. No es un hereje ni un loco, no está
destruyendo la labor religiosa de siglos, se encuentra en la línea de los
antiguos profetas, llevando su obra a plenitud.
En este contexto, las palabras de Pedro
proponiendo hacer tres chozas suenan a simple despropósito. Pero son consecuencia
de lo que ha dicho antes: «qué bien se está aquí». Es preferible quedarse en lo
alto del monte a cargar con la cruz y seguir a Jesús hasta la muerte.
3. Como en el Sinaí, el monte queda
cubierto por una nube.
4. Las palabras de Dios reproducen
exactamente las que se escucharon en el momento del bautismo, cuando Dios
presentaba a Jesús como su siervo. Pero aquí se añade un imperativo:
"¡Escuchadle!" La orden se relaciona directamente con las anteriores
palabras de Jesús, sobre su propio destino y sobre el seguimiento y la cruz de
sus discípulos.
Resumen
Este
episodio no está contado en beneficio de Jesús, sino como experiencia positiva
para los apóstoles. Después de haber escuchado a Jesús hablar de su pasión y
muerte, de las duras condiciones que impone a sus seguidores, tienen tres
experiencias.
domingo, 6 de marzo de 2022
Homilía. "Las tentaciones de Jesús". Primer Domingo de Cuaresma. Ciclo C. 6 - Marzo - 2022
"Ventana abierta"
P. Leonardo Molina García. S.J.
Las tentaciones de Jesús
Primer Domingo de Cuaresma
Ciclo C
Marcos habla de ellas
de forma escueta y misteriosa: “En seguida el Espíritu lo empujó al
desierto. Se quedó en el desierto cuarenta días, y Satanás lo ponía a prueba;
estaba con las fieras y los ángeles le servían” (Mc 1,12-13). Tenemos los datos
básicos que recogerán todos los evangelios (menos Juan, que no habla de las
tentaciones): lugar (desierto), duración (40 días), la prueba. Pero Mc no habla
del ayuno ni concreta en qué consistían las tentaciones; y el servicio de los
ángeles es continuo durante esos días.
Mateo y Lucas,
utilizando una tradición paralela, han completado el relato de Marcos con las
tres famosas tentaciones que todos conocemos; al mismo tiempo, presentan a
Jesús ayunando durante esos cuarenta días (igual que Moisés en el Sinaí) y relegan
el servicio de los ángeles al último momento.
Las tentaciones
empalman directamente con el episodio del bautismo y explican cómo entiende
Jesús lo que dijo en ese momento la voz del cielo: “Tú eres mi Hijo amado, mi
predilecto”. ¿Significa esto que la vida de Jesús vaya a ser cómoda y
maravillosa como la de un príncipe?
1ª tentación:
utilizar el poder en beneficio propio.
En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y el Espíritu lo fue llevando durante cuarenta días por el desierto, mientras era tentado por el diablo. En aquello días estuvo sin comer y, al final, sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
—Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra
que se convierta en pan.
Jesús le contestó:
—Está escrito: "No sólo de pan vive
el hombre".
Partiendo del
hecho normal del hambre después de cuarenta días de ayuno, la primera tentación
es la de utilizar el poder en beneficio propio.
La tentación se
deja de sutilezas y va a lo concreto: “Si eres Hijo de Dios, di a esta piedra
que se convierta en pan”. El pueblo de Israel, durante su marcha por el
desierto, se quejó de hambre, murmuró, acudió a Moisés para que resolviese el
problema. Jesús no necesita nada de eso. Es el Hijo de Dios. Puede resolver el
problema fácilmente, por sí mismo. Pero Jesús, el nuevo Israel, demuestra que
tiene aprendida desde el comienzo esa lección que el pueblo no asimiló durante
años: “Está escrito: No sólo de pan vive el hombre”.
La enseñanza de
Jesús en esta primera tentación es tan rica que resulta imposible reducirla a
una sola idea. Está el aspecto evidente de no utilizar su poder en beneficio
propio. Está la idea de la confianza en Dios. Pero quizá la idea más
importante, expresada de forma casi subliminar, es esa visión amplia y profunda
de la vida como algo que va mucho más allá de la necesidad primaria y se
alimenta de la palabra de Dios.
2ª tentación:
Tener, aunque haya que arrastrarse.
Después, llevándole a lo alto, el diablo
le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
—Te daré el poder y la gloria de todo eso,
porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas
delante de mí, todo será tuyo.
Jesús le contestó:
—Está escrito: "Al Señor, tu Dios,
adorarás y a él sólo darás culto".
Este episodio
siempre me trae a la memoria mi decepción cuando subí a la cumbre del monte
Nebo con la esperanza de ver, como Moisés, toda la Tierra Prometida. La neblina
permitía ver el Mar Muerto a duras penas. Cuanto más alto llevase Satanás a
Jesús, menos vería el esplendor de todos los reinos del mundo. El episodio no
debemos interpretarlo en sentido literal e histórico. Lo importante es su
sentido.
La segunda
tentación no es la tentación provocada por la necesidad urgente, sino por el
deseo de tener todo el poder y la gloria del mundo. ¿Es esto malo, tratándose
del Mesías? Los textos proféticos y algunos Salmos hablaban de su dominio cada
vez mayor, universal, concedido por Dios. Pero Satanás parte de un punto de
vista muy distinto, propio de la mentalidad apocalíptica: el mundo presente es
malo, no está en manos de Dios, sino en las suyas; es él quien lo domina y
entrega su poder a quien quiere. Solo pone como condición que se postren ante
él, que lo reconozcan como dios. Jesús se niega a ello, citando de nuevo un
texto del Deuteronomio: “Está escrito: al Señor tu Dios adorarás, a él solo
darás culto”.
El relato es tan
fantástico que cabe el peligro de no advertir su tremenda realidad. El ansia de
poder y de gloria lo percibimos continuamente (mucho más en España en tiempos
de elecciones y de formación de gobierno), y también queda clara la necesidad
de arrastrarse para conseguir ese poder. Pero este peligro no es solo de
políticos, banqueros y grandes empresarios. Todos nos creamos a menudo pequeños
ídolos ante los que nos postramos y damos culto.
3ª tentación:
pedir pruebas que corroboren la misión encomendada.
—Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: "Encargará a los ángeles que cuiden de ti", y también: "Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras".
Jesús le contestó:
—Está mandado: "No tentarás al Señor,
tu Dios".
Acabada toda tentación, el demonio se
marchó hasta otra ocasión.
En 1972, cuando
todavía estaba permitido llegar hasta el pináculo del Templo de Jerusalén, tuve
ocasión de contemplar la impresionante vista de las murallas de Herodes
prolongándose en la caída del torrente Cedrón. Una de las pocas veces en mi
vida en las que he sentido vértigo. En ese escenario sitúa Satanás a Jesús para
invitarlo a que se tire, confiando en que los ángeles vendrán a salvarlo.
Esta tentación
se presta a interpretaciones muy distintas. Podríamos considerarla la tentación
del sensacionalismo, de recurrir a procedimientos extravagantes para tener
éxito en la actividad apostólica. La multitud congregada en el templo contempla
el milagro y acepta a Jesús como Hijo de Dios. Pero esta interpretación olvida
un detalle importante: el tentador nunca hace referencia a esa hipotética
muchedumbre, lo que propone ocurre a solas entre Jesús y los ángeles de Dios.
Considero más
exacto decir que la tentación consiste en pedir pruebas que corroboren
la misión encomendada. Nosotros no estamos acostumbrados a esto, pero es
algo típico del Antiguo Testamento, como recuerdan los ejemplos de Moisés (Ex
4,1‑7), Gedeón (Jue 6,36‑40), Saúl (1 Sam 10,2‑5) y Acaz (Is 7,10‑14). Como
respuesta al miedo y a la incertidumbre espontáneos ante una tarea difícil,
Dios concede al elegido un signo milagroso que corrobore su misión. Da lo mismo
que se trate de un bastón mágico (Moisés), de dos portentos con el rocío nocturno
(Gedeón), de una serie de señales diversas (Saúl), o de un gran milagro en lo
alto del cielo o en lo profundo de la tierra (Acaz). Lo importante es el
derecho a pedir una señal que tranquilice y anime a cumplir la tarea.
Jesús, a punto
de comenzar su misión, tiene derecho a un signo parecido. Basándose en la
promesa del Salmo 91,11‑12 (“a sus ángeles ha dado órdenes para que te guarden
en tus caminos; te llevarán en volandas para que tu pie no tropiece en la
piedra”), el tentador le propone una prueba espectacular y concreta: tirarse
del alero del templo. Así quedará claro si es o no el Hijo de Dios.
Sin embargo,
Jesús no acepta esta postura, y la rechaza citando de nuevo un texto del
Deuteronomio: “No tentarás al Señor tu Dios” (Dt 6,16). La frase del
Deuteronomio es más explícita: “No tentaréis al Señor, vuestro Dios, poniéndolo
a prueba, como lo tentasteis en Masá”. ¿Qué ocurrió en Masá? Lo cuenta el libro
de los Números en el c.17,1-7: el pueblo, durante la marcha por el desierto, se
queja por falta de agua para beber. Y en esta queja se esconde un problema
mucho más grave que el de la sed: la auténtica tentación consiste en dudar de
la presencia y la protección de Dios: "¿Está o no está con nosotros el
Señor?" (v.7). En el fondo, cualquier petición de signos y prodigios
encubre una duda en la protección divina. Jesús confía plenamente en Dios, no
quiere signos ni los pide. Su postura supera con mucho incluso la de Moisés.
Cuando termina
el relato de las tentaciones, Lucas añade que “el tentador lo dejó hasta otro
momento”. Ese momento será al final de la vida de Jesús, cuando esté
crucificado.
Nuestras tentaciones
Las tentaciones
tienen también un valor para cada uno de nosotros y para toda la comunidad
cristiana. Sirven para analizar nuestra actitud ante las necesidades, miedos y
apetencias y nuestro grado de interés por Dios.
1) La necesidad
primaria: afecto, comprensión.
2) ¿Está Dios en
medio de nosotros?
3) La tentación
de tener.
4) La tentación
del dejarse arrastrar, dejar hacer a los demás, callar.
1ª lectura:
recordar nuestra historia con gratitud (Deuteronomio26, 4-10)
El texto del
Deuteronomio recoge la oración que pronuncia el israelita cuando, después de la
cosecha, ofrece a Dios las primicias de los frutos. Va recordando la historia
del pueblo, desde Jacob (“mi padre era un arameo errante”), la opresión de
Egipto, la liberación y el don de la tierra. En el contexto de la cuaresma,
esta lectura nos invita a pensar en los beneficios recibidos de Dios y a ser
generosos con él. El agradecimiento a Dios es más importante incluso que la
mortificación cuaresmal.
Dijo Moisés al pueblo:
—El sacerdote tomará de tu mano la cesta
con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios:
"Mi padre fue un arameo errante,
que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero
luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los
egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura
esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el
Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra
angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido,
en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar,
y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso,
ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú,
Señor, me has dado".
Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te
postrarás en presencia del Señor, tu Dios».
2ª lectura:
confesar al Señor e invocarlo (Romanos
10, 8-13).
En este breve
pasaje Pablo comenta dos frases de la Escritura, aplicándolas al tema de la
salvación personal (1ª cita) y de toda la humanidad (2ª cita). ¿Cómo se alcanza
la salvación? Confesando que Jesús es el Señor y que Dios lo resucitó de entre
los muertos. Algo que estamos tan acostumbrados a repetir que no valoramos
rectamente. A mediados del siglo I, confesar a Jesús como Señor (Kyrios),
cuando el Emperador romano era considerado el único Kyrios (César), suponía
mucho valor. Y confesar que Dios lo había resucitado podía provocar más
sonrisas y escepticismo del que podemos imaginar.
La segunda
cita «Nadie que cree en él quedará defraudado»
la interpreta Pablo de forma revolucionaria. Para un judío, estas palabras sólo
podrían aplicarse a los judíos, al pueblo elegido. Ellos serían los único en no
quedar defraudados. En cambio Pablo la aplica a toda la humanidad, judíos y
griegos. Cualquiera que invoca el nombre del Señor alcanzará la salvación.
Hermanos:
«La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón».
Se refiere a la palabra de la fe que os
anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu
corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por
la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los
labios, a la salvación.
Dice la Escritura:
«Nadie que cree en él quedará defraudado».
Porque no hay distinción entre judío y
griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo
invocan. Pues «todo el que invoca el nombre del Señor se salvará».






















