"Ventana abierta"

El recuerdo de la madre siempre es tranquilizador, pero cuando esta Madre es María, la paz inunda nuestra alma, la sonrisa aflora a nuestros labios, la alegría penetra a nuestra vida. Piensa, pues, con frecuencia en María, tenla presente en todos los momentos de tu vida, invócala sobre todo en los tramos más difíciles y comprometidos.
SI VAS CON ELLA, NO PERDERÁS EL RUMBO

ÁNGELUS
LOS CINCO MINUTOS DE MARÍA
El corazón de la
Virgen es como una lira perfecta; no le falta ninguna Cuernavaca y todas vibran
con perfección.
Con la lira del
corazón se puede tocar un himno a Dios o a un ídolo de la tierra.
El corazón de la
Virgen sólo vibró para Dios.
Nosotros tenemos en
nuestras manos la lira del corazón, pero a menudo con ella no cantamos a Dios,
sino a los ídolos de la tierra.
Ordena tus afectos
para que tu corazón se asemeje al de la Virgen.
VIRGEN MODELO DE LAS
VÍRGENES, QUE VIVA, CONSAGRADO A DIOS, TODO A DIOS Y SÓLO PARA DIOS.
Padre Nuestro. . .
Ave María. . .
Gloria. . .
JULIO, MES DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO
DÍA 15
La Sangre de Jesucristo sirve de alivio a las
almas del Purgatorio.
I. Considera, alma mía, que no puede entrarse
en el Paraíso a no estar enteramente purificado aun de la más pequeña mancha y
después de haber satisfecho plenamente a la divina justicia, pues nada manchado
puede entrar en la feliz Sion.
De aquí resulta que Dios, juez infalible,
retiene en el Purgatorio las almas que han salido de este mundo imperfectamente
purificadas y las detiene allí con el fin de admitirlas, después de su
purificación, en el descanso eterno. Y como en su ternura paternal no puede
sufrir que sus Benditas Almas vivan lejos de Él, el deseo de verlas prontamente
libres de sus penas le ha empeñado a poner en nuestras manos el precio de su
libertad.
Y ¿cuál es este precio? Es la Sangre
Preciosísima de su Hijo único. ¡Oh! ¡Qué consuelo, qué alivio proporciona a las
Almas esta Sangre benéfica! Ella apaga sus llamas, rompe sus cadenas y abre la
cárcel de tomentos donde están encerradas. Volviéndose al Señor, estas almas
pueden con justo título repetir: «Con vuestra Sangre eficaz, libradnos, Señor, del
lago de las miserias y de las amargas penas que sufrimos en el Purgatorio.»
II. ¡De cuántas maneras puede aplicarse a las
almas del Purgatorio la Sangre del Redentor! ¡Qué eficaz es cuando se les
aplica por medio del Sacrificio del Altar! ¡Oh! ¡Cuántas de estas almas salen
de su prisión por Él! Cuántos Ángeles descienden para apagar aquel fuego
ardiente, cuando se ofrece por ellas a la Majestad divina esta Sangre adorable
en los santos Altares ¡Con qué impaciencia están las desdichadas esperando el
momento en que es derramada sobre sus llamas la Sangre Preciosísima que es el
más consolador de los refrigerios! ¿Quién será el que rehúse pensar en Ellas,
cuando tenemos a nuestra disposición el medio de librarlas de las penas? ¿Quién
será tan duro que se desentienda de sus voces, para cerrar sus entrañas a sus
necesidades? Surgite, os diré con San Bernardo, surgite in adjutorium:
«Levantaos, socorredles». Y ¿cómo? Aplicándoles el Santo Sacrificio, ofreciendo
por Ellas a la Majestad del Padre la Sangre Inmaculada del divino Cordero:
«Conjurad con vuestros gemidos, interceded con vuestras oraciones, satisfaced
con el sacrificio único», como a ello nos exhorta en su favor el mismo santo:
¡Oh! ¡Cuántas veces el Señor hace ver, y de una manera sensible, que estas Almas
vuelan al Cielo en el instante mismo en que se ofrece por ellas la Sangre
Preciosísima! Tomaos, pues, mucho interés por la libertad de estas Almas; que
si por vosotros entrasen en posesión de la gloria, jamás se olvidarán de
interceder ante el Trono de la misericordia y de la gracia por los amigos que
fueron sus bienhechores.
COLOQUIO
Amabilísimo Jesús, acordaos de que si sois Juez
también sois Padre y Esposo de esas hijas de Sion, que para purificarlas las
entregáis en lo profundo del Purgatorio a los ardores de un fuego devorador;
aceptad pues los méritos de vuestra Sangre derramada también por Ellas y que
nosotros ofrecemos ante el trono de vuestra Majestad por su descanso y alivio.
Por esa Sangre divina libradlas de tan crueles penas; una sola gota de Ella
basta para apagar todos sus ardores, y nosotros os la ofrecemos por Ellas.
Haced que sea abundante la redención; libradlas a todas de esa cárcel;
llamadlas todas al Cielo; coronadlas de gloria, a fin de que también Ellas
vayan a cantar hoy en el Cielo aquel cántico de alegría y de regocijo,
repitiendo entre los resplandores de la luz eterna; Señor, Vos nos habéis
redimido con vuestra Sangre, no cesen de alabaros y de amaros por toda una
eternidad feliz
EJEMPLO
El bienaventurado Enrique Surone, dominico, se
hallaba estudiando en Colonia y convino con un religioso de su orden en que, a
la muerte de uno de los dos, el que sobreviviese celebraría, no habiendo
inconveniente, por el alma del difunto el lunes la Misa de Difuntos y el
viernes la de la Pasión. El Santo, habiendo sobrevivido a su amigo y sabida su
muerte, aplicó por él muchas oraciones y otras obras de piedad; pero no celebró
las Misas. Un día, el difunto se le apareció echándole en cara la falta de su
promesa cuyo olvido le retenía aún en el Purgatorio. Respondióle Enrique que
jamás había dejado de encomendarle al Señor; mas el difunto le replicó:
“Sangre, Sangre es lo que yo pido, ¿dónde están las Misas que me prometiste y
que nos son tan preciosas?”. Entonces el bienaventurado confesó su olvido, y
habiendo celebrado las Misas prometidas libró del Purgatorio a su amigo.
JACULATORIA
Padre Eterno, os ofrezco la Sangre de
Jesucristo en rescate de mis pecados y por las necesidades de vuestra santa
Iglesia.
INDULGENCIA
El Soberano Pontífice Pío VII concedió cien
días de Indulgencia por cada vez que se diga la anterior jaculatoria. Así
consta del rescripto que se conserva en los archivos de los Padres Pasionistas
de Roma.
Textos tomados del Libro "Los cinco minutos de María" del Padre Alfonso Milagro.
