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Sean bienvenidos

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Invitación y bienvenida

Hola amig@s, bienvenid@s a este lugar, "Seguir la Senda.Ventana abierta", un blog que da comienzo e inicia su andadura el 6 de Diciembre de 2010, y con el que sólo busco compartir con ustedes algo de mi inventiva, artículos que tengo recogidos desde hace años, y también todo aquello bonito e instructivo que encuentro en Google o que llega a mí desde la red, y sin ánimo de lucro.

Si alguno de ustedes comprueba que es suyo y quiere que diga su procedencia, o por el contrario quiere que sea retirado de inmediato, por favor, comuníquenmelo y lo haré en seguida y sin demora.

Doy las gracias a tod@s mis amig@s blogueros que me visitan desde todas partes del mundo y de los cuales siempre aprendo algo nuevo. ¡¡¡Gracias de todo corazón y Bienvenid@s !!!!

Si lo desean, bajo la cabecera de "Seguir la Senda", se encuentran unos títulos que pulsando o haciendo clic sobre cada uno de ellos pueden acceder directamente a la sección que les interese. De igual manera, haciendo lo mismo en cada una de las imágenes de la línea vertical al lado izquierdo del blog a partir de "Ventana abierta", pasando por todos, hasta "Galería de imágenes", les conduce también al objetivo escogido.

Espero que todos los artículos que publique en mi blog -y también el de ustedes si así lo desean- les sirva de ayuda, y si les apetece comenten qué les parece...

Mi ventana y mi puerta siempre estarán abiertas para tod@s aquell@s que quieran visitarme. Dios les bendiga continuamente y en gran manera.

Aquí les recibo a ustedes como se merecen, alrededor de la mesa y junto a esta agradable meriendita virtual.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.

No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad.
No hay mejor regalo y premio, que contar con su amistad. Les saluda atentamente: Mª Ángeles Grueso (Angelita)

sábado, 19 de septiembre de 2026

RINCÓN PARA ORAR. "QUIERO DAR A ESTE ÚLTIMO IGUAL QUE A TI, PORQUE SOY BUENO". Sábado, 19 - Septiembre - 2026

"Ventana abierta"

RINCÓN PARA ORAR

SOR MATILDE


QUIERO DAR A ESTE ÚLTIMO IGUAL QUE A TI, PORQUE SOY BUENO

1 « En efecto, el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña.

2 Habiéndose ajustado con los obreros en un denario al día, los envió a su viña.

3 Salió luego hacia la hora tercia y al ver a otros que estaban en la plaza parados,

4 les dijo: "Id también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo."

5 Y ellos fueron. Volvió a salir a la hora sexta y a la nona e hizo lo mismo.

6 Todavía salió a eso de la hora undécima y, al encontrar a otros que estaban allí, les dice: "¿Por qué estáis aquí todo el día parados?"

7 Dícenle: "Es que nadie nos ha contratado." Díceles: "Id también vosotros a la viña."

8 Al atardecer, dice el dueño de la viña a su administrador: "Llama a los obreros y págales el jornal, empezando por los últimos hasta los primeros."

9 Vinieron, pues, los de la hora undécima y cobraron un denario cada uno.

10 Al venir los primeros pensaron que cobrarían más, pero ellos también cobraron un denario cada uno.

11 Y al cobrarlo, murmuraban contra el propietario,

12 diciendo: "Estos últimos no han trabajado más que una hora, y les pagas como a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el calor."

13 Pero él contestó a uno de ellos: "Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No te ajustaste conmigo en un denario?

14 Pues toma lo tuyo y vete. Por mi parte, quiero dar a este último lo mismo que a ti.

15 ¿Es que no puedo hacer con lo mío lo que quiero? ¿O va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?".

16 Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos.» (Mt. 20, 1-16)

 

A veces, en nuestra relación con Dios, tenemos un resabio de envidia, al ver que los pecadores convertidos, cuando aún no han hecho penitencia por sus pecados, Dios los ensalza y los trata como a “hijos queridos” que siempre estuvieron en la casa paterna. Y es que, nuestro pecado, nos hace ciegos con frecuencia y nos hace olvidar que “Dios es amor” y ama a todos, tanto a los justos como a los pecadores. Nosotros, con nuestra justicia, tan humana, pensamos que sólo son dignos del amor y la benevolencia divina, los justos, los impecables. Pero vemos que en nuestra condición lamentable, ni los justos se salvan y la razón es porque ellos denuncian nuestras malas acciones y nuestro mirar tan bajo y acabamos quitando de en medio a los que son buenos.

Miremos si no a Cristo, el Santo y el Justo, y nuestra mediocridad lo llevó a la muerte. ¡Oh señor, nuestra naturaleza está caída y somos los más dignos de la misericordia divina, mucho más que los más grandes pecadores convertidos!

Esta es la parábola de la envidia y los celos de “los buenos”, de los que “han aguantado el peso del día y el bochorno” y se creen justos y reclaman de Dios que no sea Dios. Es decir, que no sea todo bondad y misericordia para los pobres y los pecadores, para los que “no han aguantado sino poca cosa las inclemencias de la vida”.

¡Ten misericordia, oh Dios, ante nuestro corazón mezquino y tacaño para con la bondad divina! ¡Dios es Bueno, es el tres veces Bueno, como es el tres veces Santo! ¡Pongámonos a los pies de Dios, tan humillados como podamos, y pidamos perdón por nuestras frecuentes protestas a su santidad! ¡Él es Dios y nos dará, si se lo suplicamos, un corazón blando y sensato que pueda ver a nuestros hermanos y a la vida con ojos puros y limpios de toda maldad!

¡Señor, tú conoces nuestro corazón y todo lo que hay en él, por esto sólo tú puedes auxiliarnos en nuestro desvalimiento! ¡Venimos a ti como el enfermo a su médico; como el pobre y menesteroso a su Señor, Todopoderoso; como el pecador a su Dios para que lo perdone y lo atraiga de nuevo a su Corazón que es todo bondad y ternura! ¡No nos gusta cómo somos y sí nos deleitan tus entrañas más que de una madre! “¡No me deseches, no me abandones, Dios de mi salvación, pues si mi padre y mi madre me abandonan, Tú Dios mío, me recogerás”! ¡Sé que mi oración llega a ti, pues no presentó ningún mérito que merezca tu amor y tu desvelo por mí! ¡Ten benevolencia conmigo y me sentarás a tu mesa, a tu derecha! ¡Qué así sea! ¡Amén! Amén!

 

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