"Ventana abierta"
UN MINÚTO CON MARÍA
"La Virgen de Almudena es patrona de Madrid desde el siglo XI"
Según una leyenda muy antigua, "cuando el
apóstol Santiago vino de Jerusalén para evangelizar España, trajo a la corona
de Madrid la estatua milagrosa actualmente llamada Almudena" (según un
manuscrito de 1640).
En su empeño por encontrar la estatua
primitiva, el rey Alfonso VI organizó una procesión encabezada por la propia
realeza, el clero, la nobleza y el pueblo de Madrid alrededor de la muralla,
cerca del "almudith" (depósito de trigo que los moros llamaban
"Almud", medida). De pronto, un montón de piedras cayó en un cubo
cercano, dejando al descubierto la hornacina que escondía la estatua de la
Virgen, desde entonces llamada Almudena.
El pueblo observó con asombro que las dos velas
que estaban a su lado habían permanecido encendidas durante tres siglos, lo que
explica el rostro "oscuro" de la estatua. Desde el 9 de noviembre de
1085, la Virgen de la Almudena es considerada Patrona de Madrid. La estatua
ciertamente es anterior al año 712, cuando fue ocultada durante la conquista
del Islam.
UNA FIESTA MARIANA PARA CADA DÍA DEL AÑO
9 de Noviembre.
Virgen de Almudena. Patrona de Madrid, España.
"Almudena", por haber sido hallada en
el "almudin", palabra árabe para "depósito de trigo".
Hoy su imagen está en la Catedral de Madrid, Santa
María la Real de la Almudena.
El escritor Vera Tassis hace un juego con la
palabra: Al=Alma (virgen, en hebreo), Mu=Mulier, De=Dei, Na=Natus; o sea Virgen
y Mujer o Madre de Dios nacido.
La Virgen María es la clave de la historia
universal por ser la Madre del Redentor, Jesucristo nuestro Señor. Su cuidado
maternal nunca nos falta y se hace particularmente prodigioso en momentos de
crisis. La Virgen ha sido el instrumento divino para proteger a sus hijos
cuando humanamente parecía que estaban perdidos. Así fue en España en tiempos
de la ocupación musulmana.
En el año 712 el español rey godo Don Rodrigo
fue derrotado en la batalla de Guadalete. Los capitanes musulmanes Muza y
Tariks establecieron su dominación sobre Toledo y casi toda la Península tras
una rápida conquista. Solo quedaban algunos reductos de resistencia en el norte
y estos parecían estar perdidos.
Madrid, la actual capital de España y la que
llegara a ser capital del gran imperio español, era en el siglo VIII una
insignificante villa. Ni siquiera se conoce su antiguo nombre: Mantua, Miacum,
Ursaría...
Pero los musulmanes entendieron que Madrid era
un lugar estratégico y decidieron establecer allí una gran fortaleza. Grande
fue la consternación de los cristianos de aquel lugar al saber del inminente
ataque musulmán. Fue así que pensaron en como salvar a la venerada imagen de la
Virgen María, que según la tradición, había sido traída a esta villa por un
discípulo del Apóstol Santiago en el año 38 de nuestra Era. Recordemos que
dicho apóstol evangelizó la península, se la apareció la Virgen en Zaragoza y
sus restos mortales se encuentran en Santiago de Compostela. Todo el pueblo se
reunió en la iglesia para pedir la protección de la Virgen, dispuestos a
defender su querida y venerada imagen contra todos los infieles.
Un venerable sacerdotes subió al altar, y con
gran emoción, habló así a los madrileños:
Hijos míos: Los enemigos de nuestra fe han
invadido todas las ciudades, villas y aldeas de España. ¡Es inútil la
resistencia! ¡Dios así lo quiere! Es preciso que acatemos su santa voluntad,
pidiendo de rodillas perdón por nuestras culpas. El que se encuentre con
fuerzas para pelear, que pelee hasta morir en defensa de nuestra sacrosanta
religión. Y aquel que sobreviva al duro combate, en el que sin duda seremos
vencidos, que corra hacia las montañas donde se reúnen las huestes de los
soldados de la Cruz, al mando de don Pelayo, para hostigar cuanto puedan a los
invasores y trabajar por la libertad de la Patria. (Ver: Virgen de Covadonga)
Muza está en Toledo; conquistada esta ciudad, pronto
el infiel caudillo se hallará delante de nuestros muros; antes de que esto
suceda, antes de que Madrid caiga en sus manos, es preciso que pensemos en
salvar los objetos que nos son más queridos. La Virgen Santísima, a quien tanto
veneramos, que siempre ha sido nuestra abogada y protectora, que siempre ha
oído clemente nuestras preces, no ha de caer en manos de nuestros enemigos, no
hemos de permitir que su preciosa imagen sea profanada por los infieles.
Ocultémosla, mientras peleamos contra ellos, en
el cubo de esta muralla contigua a este santo templo. Si vencemos, todos
sabemos dónde la hallaremos para darle gracias por la victoria, y si, por
desgracia, somos vencidos, líbrese, oculta en la muralla, del furor de los
mahometanos".
El pueblo escuchó con religioso silencio la
emocionante plática del anciano sacerdote y quedó aprobada en el mismo instante
su proposición. (La Virgen de Guadalupe fue ocultada por las mismas razones).
Fue bajada la imagen del camarín y conducida en procesión hasta la muralla
donde se le construyó un nicho en el que fue colocada, "dejando dos luces
para que la alumbrasen". Acto seguido, se tapió el nicho y se dejó el muro
en la misma forma que estaba. Más de tres siglos y medio sufrió Madrid, que
recibió el nombre de "Magerit", el yugo de los árabes.
No fue sino en el 1085, tres siglos después de
que la Virgen fuese escondida, que llegó el añorado día de la liberación de
"Magerit". Don Alfonso VI de Castilla, llamado "El Bravo",
reconquistó Toledo, y poco tiempo después el estandarte de Cruz hondeaba sobre
las torres de Madrid.
Don Alfonso en seguida dispuso la purificación
del antiguo templo dedicado a la Virgen María que los infieles habían profanado
al convertirlo en mezquita. Sabedor de que se había ocultado la imagen de la
Virgen para protegerla, mandó realizar pesquisas para averiguar el sitio donde
se encontraba. Pero ya no quedaba nadie que supiese su paradero.
Ordenó entonces Don Alfonso que se hicieran
rogativas por espacio de nueve días para que el Cielo les concediese el tesoro
que se hallaba oculto; para que la misma Virgen María los iluminase y
encaminase sus pasos hacia el lugar donde se encontrara su sagrada imagen.
La Virgen escuchó sus ruegos: el día 9 de
noviembre de 1085, último del novenario, organizóse una solemne procesión,
después de la misa celebrada en el templo de Santa María, que recorrió todos
los lugares donde se creyó que pudiera esconderse la imagen de la Señora...
Cuentan las crónicas que en esta procesión
iban, además de don Alfonso VI de Castilla, el rey don Sancho de Aragón y de
Navarra, el infante don Fernando y el famoso Cid Campeador, don Rodrigo Díaz de
Vivar.
Al llegar la comitiva al sitio denominado hoy
Cuesta de la Vega, y al pasar por delante de un trozo de la vieja muralla que
por dicha parte de la villa se levantaba, permitió Dios que se produjera uno de
los muchos prodigios con que el Todopoderoso muestra a los mortales su infinito
poder y su bondad sin límites... Ante el asombro de todos los presentes, se
derrumbó por sí mismo el trozo de muralla donde estaba la hornacina en la que
ocultaron la sagrada imagen de María, apareciendo ésta, a la vista de los
fieles, en la misma forma en que fue colocada, incluso con las dos velas
encendidas que, para alumbrarla, habíanla puesto aquellos fervorosos
cristianos, un día del año 712. Habían transcurrido trescientos setenta y tres
años.
Ante el milagro, cayeron todos de rodillas,
prorrumpiendo en exclamaciones de júbilo, y no quedó una persona en la villa
que no pasase por aquel lugar para venerar con respeto filial a la Santísima
Virgen María, que, de modo tan ostensible, había demostrado su amor a los
madrileños. Al otro día fue trasladada la milagrosa imagen con gran pompa a su
primitiva mansión, en cuyo camarín fue colocada con el título de la Virgen de
la Almudena, por haber estado oculta en el lugar llamado por los moros
"Almudín", o depósito del trigo.
Desde entonces la Virgen de la Almudena es
considerada Patrona de Madrid. La iglesia parroquial de Santa María, venerable
por su antigüedad e historia, era un templo mezquino en su forma y dimensiones,
y se asegura que en él se predicó por primera vez el Evangelio en Madrid.
Albergó el culto de la Patrona y tuvo la categoría de catedral, siendo
colegiata de canónigos seglares en tiempos del conquistador, el piadoso rey don
Alfonso VI. Luego pasó a la categoría de parroquia, hasta su demolición, a
fines del año 1870, pasando la milagrosa imagen a la iglesia del Sacramento, de
donde fue trasladada a la cripta de la Catedral. Después pasó al Altar Mayor de
la referida iglesia del Sacramento.
El día 9 de noviembre de 1941, tras la
devastadora Guerra Civil Española, inauguró solemnemente el ilustrísimo señor
Obispo de Madrid-Alcalá, una imagen de la Virgen de la Almudena, esculpida en
piedra, en el mismo sitio de la Cuesta de la Vega donde se supone que apareció
el año 1085. A ambos lados de la hornacina, dos monumentales faroles de hierro
y cristales alumbraban la imagen, en recuerdo de aquellas milagrosas velas que
lucieron durante trescientos setenta y cinco años, en honor a la Virgen
María...
El 8 de septiembre de 1945 se otorga a la
Imagen de la ALMUDENA la Medalla de oro de la ciudad de MADRID. El 10 de
noviembre de 1948 se efectúa en la Plaza de la Armería del Palacio Real de
Madrid, la coronación canónica.
El 2 de febrero de 1954 la imagen de la Virgen
fue trasladada desde la Iglesia del Sacramento, a un altar de la Catedral de
Madrid-Alcalá, que por entonces era el Templo de San Isidro. Allí permaneció
hasta junio 1993, en que en una solemne procesión (después de una acertada
restauración de la imagen) fue trasladada a la nueva Catedral de Santa María la
Real de la Almudena, donde desde entonces permanece en un magnifico altar
gótico, en el lado derecho del Altar Mayor. Al día siguiente S. S. Juan Pablo
II consagró la nueva Catedral Metropolitana de Madrid, siendo la única catedral
española consagrada por un pontífice.
El Papa Juan Pablo II dedicó Y consagró La Catedral De La Almudena, el día 15 de Junio 1993. Era la primera vez que un Papa dedicaba y consagraba una Catedral fuera de Roma.
“Virgen de la Almudena, Madre y Señora nuestra,
vengo hasta tu Imagen santa para venerarte
con filial devoción.
En tu honor se construyó esta Catedral,
para que fuera digna morada tuya y luminoso
lugar de encuentro con todos tus hijos.
Tú, que estuviste oculta
en murallas del viejo Madrid,
te manifiestas hoy
como Madre de inmensa ternura.
Tu nombre de Almudena
hace referencia a la fortaleza;
danos constancia firme
para vivir siempre seguros
en la fe de la Iglesia.
Mantén vivo y fuerte nuestro amor,
para que ningún obstáculo
pueda desviarnos del camino de la salvación.
Enséñanos a verte siempre Madre,
manantial de misericordia,
regazo de perdón, abrazo de la esperanza,
puerta de la Gloria.
Llena con tu presencia maternal
la dura soledad de los que sufren.
Acoge con amor los deseos de sus hijos.
Abre nuestros corazones
a la alegría del espíritu.
Como excelsa Patrona de Madrid,
bendice y protege
a quienes pronuncian cada día,
con devoto amor,
tu nombre santo y el de tu Hijo.
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén”.







No hay comentarios:
Publicar un comentario